viernesEn un horario cerca de las tres de la tarde, la familia se congrega en el lugar previamente preparado y se colocan alrededor de la cruz con sus dos veladoras encendidas.
Monición inicial
Guía: Hoy iniciamos, propiamente la celebración de la Pascua, pues Pascua significa “paso”, el tránsito de Jesús, de la muerte a la Nueva Vida. El viernes santo es el día más impresionante para el pueblo cristiano, porque el Siervo de Yahvé, Cristo Jesús, el que había venido no a ser servido sino a servir y dar su vida, ahora muestra su amor y su solidaridad hasta el fin: hasta morir en la Cruz. Jesús, quien en la última cena se despojó del manto y lavó los pies a los suyos, ahora se humilla y se despoja hasta el extremo: entrega su vida.
Jesús en la Cruz es el representante de todos los maltratados por la vida, los perseguidos, los fracasados, los injustamente juzgados y condenados de toda la historia. Su grito desgarrador “Dios mío ¿por qué me has abandonado?” Es el grito de quien se ha hecho solidario con todos los débiles, los pobres y los pecadores. Esta celebración que vivimos en familia comprende tres momentos: La Liturgia
de la Palabra, la adoración de la Cruz y la Comunión espiritual. La iniciamos poniéndonos de rodilla y agradeciendo a Jesús por amarnos de manera incondicional.
Luego, se ponen de pie
Guía: Acuérdate, Señor, de tu gran misericordia, y santifica a tus siervos con tu constante protección, ya que por ellos Cristo, tu Hijo, derramando su sangre, instituyó el Misterio Pascual. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Todos: Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
Sentados El que guía dice:
Guía: En Jesús veremos cumplido lo que ahora nos anuncia el profeta.
Escuchemos con atención.
Uno de los presentes lee: Del libro del profeta Isaías (52, 13–53, 12)
Otro de los presentes canta o recita: Del salmo 30
Otro de los presentes lee: De la carta a los Hebreos (4, 14-16; 5, 7-9)

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
El que guía dice: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan (18, 1–19, 42)
Guía: Hoy que nuestro Salvador se ha entregado por la salvación de todos, como
mediador y sacerdote, ejercemos nuestro sacerdocio orando por las necesidades
de la humanidad.
ORACIÓN DE LOS FIELES
1. Oremos por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la
unidad, la proteja en toda la tierra, y nos conceda alabar a Dios Padre, Hijo y
Espíritu Santo.
Todos oran en silencio por unos momentos.
2. Oremos por nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, para que Dios nuestro
Señor, que lo eligió entre los obispos, lo asista con su gracia y lo libre de todo
peligro, para bien de su santa Iglesia, a fin de que pueda seguir gobernando al
pueblo santo de Dios.
Todos oran en silencio por unos momentos.
3. Por nuestro obispo/Arzobispo N., por todos los obispos, presbíteros,
diáconos, por los que ejercen algún ministerio en la Iglesia y por todo el pueblo
de Dios, para que con la ayuda de tu gracia sea fiel en su misión de enseñar,
guiar y santificar al pueblo de Dios.
Todos oran en silencio por unos momentos.
4. Oremos también por los que se preparan para celebrar los sacramentos de
iniciación cristiana, para que Dios nuestro Señor los ilumine interiormente y les
comunique su amor y para que, mediante el bautismo, se les perdonen todos
sus pecados y queden incorporados a Cristo nuestro Señor.Todos oran en silencio por unos momentos.
5. Oremos por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios nuestro
Señor se digne congregar y custodiar en la única Iglesia a quienes procuran
vivir en la verdad, bajo un solo Pastor.
Todos oran en silencio por unos momentos.
6. Oremos también por el pueblo judío, al que Dios se dignó hablar por medio
de los profetas, para que el Señor le conceda progresar continuamente en el
amor a su nombre y en la fidelidad a su alianza.
Todos oran en silencio por unos momentos.
7. Oremos por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu
Santo, puedan ellos encontrar el camino de la salvación.
Todos oran en silencio por unos momentos.
8. Oremos también por los que no conocen a Dios, para que obren siempre con
bondad y rectitud y puedan llegar así a conocer al Dios verdadero.
Todos oran en silencio por unos momentos.
9. Oremos por todos los gobernantes de las naciones, para que Dios nuestro
Señor guíe sus mentes y corazones, según su voluntad providente, hacia la paz
verdadera y la libertad de todos.
Todos oran en silencio por unos momentos.
10.Oremos particularmente por los enfermos, por aquellos que se encuentran
en cuarentena y por quienes la enfermedad les impide participar con nosotros
en estas celebraciones, para que experimenten el consuelo del Señor y puedan
volver a sus habituales ocupaciones.
Todos oran en silencio por unos momentos.
11.Oremos por todos aquellos que en medio de esta emergencia han sufrido la
pérdida de algún ser querido, para que la infinita misericordia de Dios les
conceda el consuelo y la paz en medio de la tristeza y el dolor.
Todos oran en silencio por unos momentos.
12.Oremos finalmente por nuestros difuntos, especialmente por quienes han
perdido la vida a causa de esta pandemia, para que el Padre de la misericordia y
el Dios de todo consuelo los admita entre sus santos en el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.
Todos oran en silencio por unos momentos.
ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ
Guía: Es el momento de contemplar a Jesús clavado en la Cruz, pues ha cerrado
sus ojos, tras haberse agotado en la lucha, ha completado todo lo que se había
escrito de Él en la Biblia. Lo vemos desnudo, como expresión de su despojo y pobreza total. Es el momento de expresarle nuestra gratitud por su amor que nos
redime, santifica y dignifica.
Cada uno pasa al centro donde está colocada una cruz o un crucifijo y hace la
genuflexión.
Guía: Cruz amable y redentora, árbol noble, espléndido. Ningún árbol fue tan
rico, ni en sus frutos ni en su flor.
Todos cantan: En la cruz murió el hombre un día, hay que aprender, a morir
todos los días en la cruz con Jesús…
Todos: Elevemos jubilosos a la augusta Trinidad, nuestra gratitud inmensa, por
su amor y redención, al eterno Padre, al Hijo y al Espíritu de amor.
Amén.
COMUNIÓN ESPIRITUAL
A continuación, el que guía invita a que todos oren con la Oración del Señor,
diciendo:
Guía: El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones con el Espíritu
Santo que nos ha dado; por eso llenos de fe y esperanza juntos digamos:
Y todos juntos dicen:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
A continuación, el que guía puede invitar a hacer la comunión espiritual, con
estas palabras:
Guía: Es importante recordar que la “la más perfecta participación en la
celebración eucarística es la Comunión sacramental recibida dentro de la misa”,
o dentro de la celebración comunitaria, como es el caso del viernes Santo en la
Iglesia, y que, por lo tanto, la Comunión espiritual que “es una práctica de
devoción eucarística y que consiste en el deseo ardiente de decirle a Jesucristo
cuánto queremos recibirle en nuestro interior”, a diferencia de la comunión sacramental, ésta viene a ser un acto de deseo, que requiere nuestra disposición
interna que debe contribuir eficazmente en nosotros para aumentar la sed de Dios
y disponernos para que pronto lo recibamos sacramentalmente.
Por ello, con este firme deseo, digamos juntos:
Creo, Jesús mío,
que estás verdaderamente
en el Santísimo Sacramento del altar;
te amo sobre todas las cosas
y deseo recibirte en mi interior.
Pero ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya hubiera comulgado,
te abrazo y me uno todo a ti.
Señor, no permitas que me separe de ti.
O bien, esta otra:
Jesús, ya te extraño;
aunque deseo comulgar en este momento,
tengo que esperar
hasta que pueda participar en la Eucaristía,
por eso te pido que vengas ahora
espiritualmente a mi corazón.
Y todos guardan un momento de silencio. El que guía, continúa, diciendo:
Guía: Dios todopoderoso y eterno, que nos has redimido con la gloriosa muerte
y resurrección de tu Hijo Jesucristo, prosigue en nosotros la obra de tu
misericordia, para que, mediante nuestra participación en este misterio,
permanezcamos dedicados a tu servicio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Finalmente, el que guía, invoca la bendición de Dios para los allí presentes,
diciendo:
Guía: Envíanos, Señor, tu bendición, nosotros que esperamos celebrar la
resurrección de tu Hijo, para que aumente nuestra fe y se consolide en nosotros
tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.El día de hoy la oración NO se concluye con la señal de la cruz.
Oración del Papa Francisco
Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino
como signo de salvación y de esperanza.
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos,
que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación de todos los pueblos,
sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros de que proveerás,
para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría
y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y a hacer lo que nos dirá Jesús,
quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos
y ha cargado nuestros dolores para conducirnos,
a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.
Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios.
No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba
y líbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita