adelaUna vez más la diócesis de Pinar del Río se une en acción de gracias a Dios por el testimonio de compromiso laical y amor a la Iglesia de una de las laicas más conocidas en el territorio vueltabajero, pues ha sabido hacer de sus 92 años de vida un canto de alabanza a su Señor y su Todo.
 
De manos de Mons. Juan de Dios Hernández Ruíz, sj, y en Eucaristía concelebrada por su párroco, el P. José Vicente López, sm, se entregó en la mañana de este domingo 14 de marzo, la Orden Pro Eclessia et Pontifice a Adelaida Gutiérrez, en la parroquia Ntra. Sra. De la Caridad en la ciudad de Pinar del Río. Participaron en la celebración, familiares y amigos, en reducido número dada las limitaciones sanitarias por el nuevo coronavirus.
 
Pero Adelaida no es precisamente el nombre por el que se identifica, a la hora de presentarse dice con orgullo que ella es Adela, la de Nenito, su fiel esposo que la acompañó durante más de 60 años de matrimonio, hasta que éste partió a la Casa del Padre.
 
Durante la celebración se escucharon los testimonios de la Hna. Blanca Aurora Valdés, la Sra. Delfina Rodríguez y el Sr. Dagoberto Valdés, quienes recordaron anécdotas de Adela que la descubrían como una mujer que irradia la alegría de la fe católica, de manera limpia y auténtica, que en tiempos de persecución se mantuvo firme, defendiendo su Credo con regocijo y fortaleza.
 
Llena de sencillez y humildad, da a todos los que la conocemos testimonio de Fe en la Eucaristía, con el amor de la gente sencilla pero fuerte; testimonio de Cruz, demostrado en varias etapas de su vida y testimonio de Resurrección, pues sin importar las pruebas ella conservaba el júbilo distintivo de su carácter.
De ella se recuerdan acciones como la de llevar a los niños de la cuadra a la catequesis, y cuando no se podían reunir en el templo, sentar a los pequeños en un parque para hablarles de su amor por Jesús. Ministro de la Palabra y la Eucaristía, viajaba cada semana junto a su esposo, desde Pinar del Río hasta los poblados de San Cayetano y Puerto Esperanza, para abrir las capillas de esas localidades, limpiarlas y estar allí por si alguien sentía necesidad de visitar al Señor, y si no iban, entonces ella salía por las casas misionando. Cocinera en el comedor para ancianos necesitados de las Hijas de la Caridad y en todos los encuentros que se realizaban en la Casa Diocesana, desde los tiempos en que esta no existía en la diócesis y las actividades se realizaban en la casa de las Hijas de la Caridad. Visitadora de enfermos y muchos otros compromisos nos llevan a descubrir “en ella la Palabra de Dios hecha vida. En ella descubrimos que sobre la fragilidad de sus miserias y pecados, Dios ha construido su obra, porque la santidad no se construye sobre la santidad, sino sobre la debilidad. La obra de Adela ha sido permitirle a Dios trabajar”,- como expresara nuestro Obispo en la Homilía.
 
Más adelante continuaremos compartiendo la entrega de la Orden a otros laicos que en la diócesis han sido sembradores del Evangelio.
Esta iniciativa responde a una de las prioridades pastorales que para este período se ha propuesto la diócesis pinareña con el deseo de comunicar el testimonio de estas personas que han marcado su vida con el amor a Dios y a lo la Iglesia.