corona familiaQueridos hermanos: El Adviento siempre nos convoca en torno a la llegada de Jesús como familia cristiana y lo esperamos y celebramos todos juntos en nuestras comunidades eclesiales. La dura realidad de la pandemia del COVID-19, que ha llegado a la vida de toda la humanidad ha hecho que nos distanciemos físicamente, pero no así en nuestro espíritu, porque el Espíritu que nos anima y sostiene como cristianos, nos mantiene unidos. Es por ello que les enviamos a través de todos los medios posibles las celebraciones para cada domingo de Adviento, de manera que las puedan celebrar en familia, lo que nos debe de llenar con una gran alegría porque así nuestra iglesia se multiplica, crece y llega a muchos más hermanos.


La Corona de Adviento

Esta celebración se puede hacer la noche anterior al primer domingo de adviento (es lo más conveniente) o el propio domingo pero no a la misma hora de la celebración para el 1er domingo de Adviento.

Tristemente y muy a pesar nuestro, con el pasar del tiempo, esta hermosa costumbre ha ido desapareciendo de muchos hogares católicos. Recordemos pues, que la Guirnalda o Corona de Adviento, es el primer símbolo que anuncia la llegada de nuestro Señor Jesucristo en la Navidad.

A continuación  se invita a todos los miembros de la familia (sobre todo si no practican esta hermosa forma de prepararnos para la Navidad) a que sean parte de la celebración en torno a la corona y que dejen sus propias peticiones personales.

Sugerencias

  1. a) Para esta celebración se debe de tener preparada en casa una corona. Si no se tienen las velas o los demás recursos se pueden dibujar (esto lo pueden hacer los niños aprovechando este momento para motivarlos hablándoles acerca de esta costumbre y su significado o bien prepararla entre todos con los recursos que tengan en casa, lo importante es el sentido que le damos y además que como familia nos reúne en torno a la espera de Jesús)
  1. b) La corona deberá ser colocada en un sitio especial dentro del hogar, de preferencia en un lugar fijo donde la puedan ver todos los de la casa de manera que recuerden constantemente la venida de Jesús y la importancia de prepararse para ese momento.
  1. c) Es conveniente fijar con anticipación el horario en el que se prenderán las velas. Toda esta planeación hará que las cosas salgan mejor y que los niños vean y comprendan que es algo importante. Así como con anticipación preparamos la visita de un invitado importante, estamos haciendo esto con el invitado más importante que podemos tener en nuestra familia.
  2. d) Es conveniente también distribuir las funciones entre los miembros de la familia de modo que todos participen y se sientan involucrados en la ceremonia.

Por ejemplo: 
un encargado de tener arreglado y limpio el lugar donde irá la corona antes de comenzar con esta tradición navideña. 
un encargado de apagar las luces al inicio y encenderlas al final. 
un encargado de dirigir el canto o de poner la música con algún villancico. 
un encargado de dirigir las oraciones para ponerse en presencia de Dios. 
un encargado de leer las lecturas. 
un encargado de encender las velas.

Si hay suficientes personas se pueden repartir el significado de los símbolos para leerlos en el momento que se indica.

Comienzo de la Celebración en torno a la Corona de Adviento

Guía: En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

Guía: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles…

Todos: …y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Guía: Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas será creadas….

Todos: Y renovarás la faz de la tierra.

Guía: ¡Oh Dios, que iluminas los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo!, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de sus consuelos. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Todos: Amén.

 I-Bienvenida y Bendición de la Corona de Adviento

Con las luces apagadas.

Guía: Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de Dios Nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en Belén y en nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro Salvador reuniéndonos en torno a esta corona.

Bendice Señor esta corona, que sea para nosotros medio para preparar nuestra alma para recibirte.

(Lectura de los símbolos en tono de oración)

Lector 1: Que al ver su forma circular, sin principio ni fin, veamos que tú, Dios eterno, eres el principio y fin de todo cuanto existe, que es señal de tu amor eterno, y que no olvidemos que así ha de ser  nuestro amor hacia ti  y hacia nuestros hermanos; que nunca debe de terminar. 

Lector 2: Que al ver sus ramas verdes, el color de esperanza y la vida, nos recuerde que  esperamos tu gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. Que el anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha contigo Padre nuestro.

Lector 3: Que al ver las 4 velas, aun apagadas, recordemos que la obscuridad provocada por el pecado ciega al hombre y lo aleja de Dios. Pero tú Señor, después de la primera caída del hombre, fuiste dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.

Lector 4: Que al mirar la cinta roja recordemos  que  tu amor Señor, en cualquier circunstancia de nuestra vida, siempre  nos envuelve. 

Guía: Nos recogemos unos instantes en silencio, e inclinando nuestras cabezas, vamos a pedir que el Señor bendiga esta corona de Adviento.

Oremos

La tierra, Señor, se alegra en estos días,
y tu Iglesia desborda de gozo
ante tu Hijo, el Señor Jesús,
que se avecina como luz esplendorosa,
para iluminar a los que yacemos en las tinieblas,
de la ignorancia, de la enfermedad, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona
con ramos del bosque y la ha adornado con luces.
Ahora, pues, que vamos a empezar
el tiempo de preparación
para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que, mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines
con el esplendor de Aquel que,
por ser la Luz del mundo,
iluminará todas las oscuridades.
Te lo pedimos por Él mismo
que vive y reina por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.

La persona designada enciende la primera vela.

Guía: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene. En esta primer semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.

Todos: Amén.

Canto: Ven, ven Señor. (Cuba canta su fe #198) u otro a elección.

II-Lectura de la Palabra, reflexión y Peticiones.

Guía: Escuchemos la palabra de Dios.

Lector: Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 13, 33-37)

Estad alerta, ya que no sabéis cuándo será el tiempo

"En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: 'Miren, vigilen: pues no saben cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velen entonces, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Velen!"
Lector: Palabra de Dios.
Todos: Gloria a Ti, Señor, Jesús.
Reflexión
Guía: ¡Qué tiempo tan apto el del Adviento para penetrar en la grandeza y trascendencia de la vocación cristiana, porque ella se desprende del misterio de la Encarnación! Dios en su decisión amorosa de salvar al hombre quiere hacerse uno de nosotros; y se entrega al servicio del hombre: siendo Dios se anonadó a sí mismo haciéndose siervo, y en todo, menos en el pecado, semejante al hombre, ante este ejemplo ¿quién no se va a enamorar de Cristo, a entregarse a Él gastándose la vida en la dura pero sublime tarea de la Redención?
Diálogo
(Después de unos momentos de silencio el guía debe motivar que los participantes hagan comentarios sobre el texto bíblico. Para terminar este diálogo se invita a los presentes a hacer un compromiso.)
Compromiso
Guía: Pongámonos en presencia de Dios y meditemos:
¿Cómo voy a prepararme para vivir este período de espera del Señor? ¿Tengo algún plan concreto para vivirlo en familia?
(Reflexión en silencio, luego compartir quien quiera)

Peticiones.

Se hacen las oraciones libres.

Se puede responder con una antífona o cantando.
Despedida
Guía: Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Que al ir encendiendo cada domingo, una de sus velas se disipen las tinieblas del pecado y comience a clarear la luz de tu presencia en nuestras almas. Que por el espíritu de oración, penitencia y sacrificio, la caridad en nuestra vida nos prepare para recibirte y anuncie a los que nos rodean tu presencia entre nosotros. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y prepararnos para recibirte. Te lo pedimos  por Cristo Nuestro Señor.
Todos: Amén.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Se puede terminar con cantos que expresen la alegría de la llegada de Jesús.