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Jesucristo y la Virgen también fueron niños como ustedes, expresó el Arzobispo de Camagüey, Mons. Wilfredo Pino, a los participantes del VIII Congreso de la Infancia y Adolescencia Misionera de Cuba realizado en esta arquidiócesis del 20 al 22 de agosto.

El Prelado celebró ayer jueves la Misa con la que culminó el congreso que reunió a unos 315 participantes, entre niños, adolescentes y asesores con el lema “Somos bautizados y Jesús nos ha enviado”.

El evento también contó con la presencia de la hermana Roberta Tremarelli, Secretaria General de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), que llegó a la isla directamente desde Roma; y de Enrique Cabrera, Secretario Nacional de la Infancia y Adolescencia Misionera de Cuba.

En su homilía, Mons. Pino recordó a los pequeños misioneros cubanos que “Jesucristo fue un niño como ustedes” que “nació de una mujer como nacieron ustedes”. “La Virgen María, la primera discípula, la primera misionera, también fue niña como ustedes”, añadió desde la Catedral de Camagüey.

Y si bien “la mujer más grande de la historia” no sabía leer ni a escribir porque en su pueblo “no se les enseñaba a leer a las mujeres”, eso “no es lo más importante”; sino la decisión de Dios de elegirla como Madre del Salvador y la voluntad de María de decir “sí”.

“Dios escogió a María y esa es la grandeza. En la época de la Virgen había pueblos mucho más importantes (…) y sin embargo Dios se fijó en esta muchachita para que fuera la madre de su hijo Jesucristo (…) y la respuesta de la Virgen fue ‘yo soy la esclava del Señor, hágase en mí tu palabra’”, señaló.

Luego, el Prelado recordó que en la Cruz, Jesús decidió entregar a María como madre del discípulo Juan –y con ello de la humanidad–, y a Juan como hijo de la Virgen. “Así que ninguno de nosotros es huérfano. Todos tenemos a una madre que ve por nosotros”, afirmó el Arzobispo de Camagüey.

En ese sentido, el Mons. Pino recordó a los pequeños misioneros que María también está presente en Cuba a través de la advocación de la Virgen de la Caridad del Cobre. “Les invitó a encomendarse siempre a la Virgen María”, los alentó.

(Tomado de ACIPrensa)