evangelio marta perfum los piesEvangelio según San Juan 12,1-11.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena:

Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:

"¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".

Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.Jesús le respondió:

"Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre".

Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.


San Cromacio de Aquilea (¿-407) obispo

Después de haber ungido los pies del Señor, esta mujer no se los secó con un lienzo sino con sus propios cabellos para mejor honrar al Señor… Como alguien muy sediento que bebe del agua que cae de una cascada, esta santa mujer ha bebido, de la fuente de santidad, una gracia llena de delicias para apagar la sed de su fe.

Pero en un sentido alegórico o místico esta mujer prefigura la Iglesia, que ofrece a Cristo la devoción plena y total de su fe… Una libra son doce onzas. Es la medida del perfume que posee la Iglesia y que ha recibido de la enseñanza de los apóstoles como un perfume de gran valor. En efecto ¿hay algo más precioso que la enseñanza de los apóstoles, que contiene la fe en Cristo y la gloria del Reino de los cielos? Además, se nos narra que toda la casa se llenó de la fragancia de este perfume, porque al mundo entero se ha dado a conocer la enseñanza de los apóstoles. “A toda la tierra” como está escrito “alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje” (Sl 18,5).

En el Cántico de los Cánticos leemos estas palabras que Salomón hace decir a la Iglesia: “Tu nombre es un perfume derramado” (1,2). No es sin razón que al nombre del Señor se le llama “perfume derramado”. Sabéis bien que un perfume, en tanto que se conserva en el interior del frasco, conserva toda la fuerza de su olor; pero cuando se vierte o se vacía, expande su perfume oloroso. De la misma manera, cuando Nuestro Señor y Salvador reinaba en el cielo con el Padre, se le ignoraba en el mundo, era desconocido aquí abajo. Pero cuando por nuestra salvación, se dignó rebajarse y descender del cielo para tomar cuerpo humano, entonces derramó sobre el mundo la dulzura y el perfume de su nombre.