jesus expulsa demonioEvangelio según San Lucas 11,15-26.

Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".


San Teodoro el Estudita (759-826) monje en Constantinopla
“El que no está conmigo, está contra mí” (Lc 11,23)

Mis hermanos, padres, hijos: ¡qué la palabra de mi humilde persona no los agobie! Crean que mis intervenciones continuas provienen del amor y de la preocupación que tengo por ustedes (…). Limpien el sendero de los mandamientos de Dios delante de los ojos de su alma, las espinas y los obstáculos. Sigan la ruta derecha y encuentren el reposo para sus almas, como está escrito (cf. Mt 11,29). (…)
Mis hermanos, vean bien ser una falange militante de Cristo, una armada activa para Dios. De todas formas, el enemigo golpeará. Pero si cada vez cierran realmente los rangos, se retirará lamentándose y protestando: “No tengo sitio dónde ir”. Lo dijo en una revelación hecha al bienaventurado Macario: “Todos me rechazan”. Quizás es eso lo que dirá a causa de ustedes. ¡Qué no encuentre a nadie voluble al viento y pronto a obedecerle!
Tienen a Cristo por guía y sus ángeles por defensores y protectores. La Escritura dice: “Él no dejará que resbale tu pie: ¡tu guardián no duerme! No, no duerme ni dormita el guardián de Israel” (Sal 120 (121),3-4). Hay que protegerse de todos lados y observar las leyes, las tradiciones y las reglas. ¡Qué en todo, Cristo, nuestro Dios, derecha del Altísimo (cf. Sal 91 (90),1), venga en nuestra ayuda! ¡Qué nos guíe, nos guarde, nos salve hasta el fin de nuestra vida! A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.