Si bien la misión primordial del profeta es advertir en el lenguaje de su tiempo las exigencias de la Ley, observar la realidad y comparándola con los requerimientos de Dios, denunciar las injusticias o los errores que se cometen, también debe, con sus enseñanzas, orientar al pueblo, encauzar su conducta hacia el futuro. Futuro temporal, que deberá realizarse en la historia, y el futuro eterno

Ni en el terreno de la política, ni en el de los negocios, tiene sitio reservado la humildad. Lo que se precisa es la ambición, ser emprendedores usando buenas y malas artes, así se progresa. Tal es como instruyen y practican los que desean triunfar