“Bienaventurados los pobres de espíritu” (Mt 5, 1-12)

Por José Martínez de Toda, S.J.,

Hoy es la Fiesta de Todos los Santos. ¿Quiénes son ellos? 

Muchos hombres y mujeres que nunca serán declarados ‘santos’, pero que lo son mucho más que otros que están en el santoral.

La fiesta de hoy se puede llamar la “Fiesta del Santo Desconocido”, como cuando se rinde el homenaje al Soldado Desconocido, pero no por eso menos meritorio.

¿Qué se requiere para ser santo? 

Para ser santo sólo hay un camino: responder al amor de Dios viviendo el evangelio. Es decir, amando a los demás.

UN SANTO es alguien que hace la bondad atractiva.

La santidad no es escalar el Everest cada día. Es vivir la cotidianidad en la presencia de Dios, creyendo, amando, orando, riendo, sirviendo y luchando contra el mal en todos sus disfraces y aceptando nuestros pecados y nuestras grandes limitaciones como oportunidades para descubrir la misericordia de Dios. 

Lo bueno es que los santos viven junto a Dios y no se olvidan de nosotros.

Decía Santa Teresita de Lisieux: "Yo pasaré mi cielo haciendo el bien en la tierra".

¿Cómo se puede explicar lo que es la Fiesta de Todos
los Santos? 

La Fiesta de Todos los Santos:

- Es como un campo lleno de amapolas y de todo tipo de flores.
- Es como una orquesta de toda clase de instrumentos musicales.
- Es como un araguaney florecido, lleno de miles de flores amarillas.
- Es como una noche estrellada.
- Es como un paisaje de montañas, lleno de todos los matices del verde.
- Es como una gran vidriera, tocada por el sol, de cristalitos multicolores y de todos los tamaños. . La luz de Dios sigue brillando a través de nuestros santos. 

Allí está mi mamá, mi maestra, mi tía, aquel sacerdote ejemplar, aquel hombre bueno, aquella catequista… Allí están todos los buenos.

 ¿Cuáles son las características del Santo?

 Precisamente el evangelio de hoy nos presenta las Bienaventuranzas, donde están algunas de las características de los santos.

Es una colección de enseñanzas, que Jesús fue diciendo a lo largo de su vida pública, y que luego Mateo las puso todas juntas.

 ¿Cuál es la más importante de las Bienaventuranzas?

 La primera, la de los pobres, y en ella se resumen todas.

Mateo, que escribió el primer evangelio, recoge ocho bienaventuranzas. Lucas, que escribió el tercer evangelio, sólo menciona cuatro con sus correspondientes cuatro “malaventuranzas” contra los ricos.

Jesús llamó feliz al pobre, anunciando que Dios se ponía de su parte. No lo llamó feliz por portarse bien, sino porque era pobre.

Si Jesús llamó dichosos a los pobres, y les dijo que se alegraran, fue porque iban a dejar de ser pobres, porque para ellos llegaba la justicia aquí en la tierra.

El mundo materialista premia el comportamiento egoísta y agresivo, pero Jesús bendice a los pobres de espíritu, a los que lloran, a los frágiles..., a quienes regala su Reino.

Esto resultó revolucionario en la historia de las religiones. Anunció de qué lado estaba Dios en el conflicto histórico: siempre del lado de los de abajo.

¿Quiénes son los pobres a los que se refirió Jesús en las Bienaventuranzas?

Son los que realmente no tienen nada, los que pasan hambre…

El “pobre de espíritu”, que más tarde añadió Mateo, se refiere a los “anawim” (pobres de espíritu humilde). Ellos están indefensos, desesperanzados; son hombres y mujeres que saben que están en manos de Dios, porque son rechazados por los poderosos.

La pobreza no es una fatalidad, es la consecuencia del abuso de unos seres humanos sobre otros. Las antiguas leyes mosaicas no se contentaron con la denuncia de la pobreza injusta. Eran leyes sociales, que trataban de evitar la pobreza y de defender al pobre.

Dios quiso revelarse de forma definitiva en un campesino pobre de Nazaret, y sigue revelándose en la vida y en las luchas de los pobres.

En la Misa de hoy nos vamos a encontrar con santos de carne y hueso, con gente de todo tipo que está muy cerca de Dios, porque son santos. A ellos les damos la paz y ellos nos la darán.