Diálogo sobre el Evangelio Domingo 30 de agosto:(Mt 16, 21-27)

Por José Martínez de Toda, S.J.

Cuando Jesús pregunta: ¿quién dicen que soy yo?, ¿qué responde Pedro?

Pedro responde: “Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

A Jesús le pareció bien aquella respuesta de Pedro. Pero quiso concretar los aspectos más duros de lo que significa en la práctica ser Mesías. Y les dijo a Pedro y a los discípulos:

-“El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, por los príncipes de los sacerdotes, y por los escribas” (v. 31c). (Estos tres grupos componen el Sanedrín, la Suprema Corte de los judíos). “Tiene que ser ejecutado y resucitar a los tres días”.

Esa condena y esos padecimientos, que son una consecuencia de la forma como vivió su servicio al Reino de Dios, Jesús los va a aceptar y vivir como voluntad de su Padre. Jesús es el Siervo Sufriente, que describe Isaías (53:4-6). Su servicio amoroso, su anuncio de la justicia del Reino, su solidaridad con los pobres y los pecadores, lo han puesto en conflicto con los poderosos de su tiempo; ellos lo van a condenar y a crucificar, y Él se mantendrá fiel hasta la muerte.

¿Cómo ve Pedro todo esto?

Esto sí que no entró por la cabeza de Pedro: ¿Cómo es posible que maten al Mesías? ¿Y lo matarían las mismas autoridades judías, lo mejor de Israel? Pedro ni se fijó en la resurrección. Seguramente está demasiado impresionado con el anuncio de su muerte.

Y tomó aparte a Jesús, y de una forma vehemente trató de convencerle de que ése no era el camino para ser Mesías. Pero Jesús le gritó delante de todos: “Ponte detrás de mí, Satanás, porque no entiendes las cosas que son de Dios, sino las de los hombres” (v. 33b).

Jesús exige a Pedro que ocupe su puesto de discípulo detrás de Él, porque el Maestro es Él. Y lo llama “Satanás”, recordando cómo el diablo lo tentó también después de aquellos 40 días en el desierto, para que tomara el camino del milagro fácil y de la gloria.

Así ahora también Pedro intenta que Jesús abandone el camino angosto y difícil que lleva a la vida, pero por la entrega fiel hasta la cruz.

¿Por qué reacciona tan fuertemente Jesús contra Pedro?

Precisamente Pedro toca un punto muy sensible para Jesús, y a Jesús le duele que esta tentación venga precisamente de un amigo, de un hombre bien intencionado como Pedro, a quien había elegido para un papel importante en su Iglesia.

La gran tentación en la vida de Jesús fue el uso del poder en servicio propio para la búsqueda de honores, riquezas y espectacularidad. Algunos de sus seguidores lo querían convertir en un líder político. Inclusive en Getsemaní aparece la tentación de no aceptar la cruz. Te cuento esta historia:

<Un joven llamó por teléfono al párroco para decirle que quería hacerse miembro de la parroquia. Pero que no tenía intención ni de ir a Misa todos los domingos ni ser catequista ni ser lector en la Misa ni visitar a los enfermos ni…  El sacerdote le alabó el deseo de hacerse miembro de la parroquia, pero le dijo que la iglesia que buscaba se encontraba a las afueras de la ciudad. El joven anotó la dirección y colgó. Cuando llegó a la dirección que el sacerdote le había dado, encontró una iglesia abandonada y algunos edificios tapiados y listos para ser destruidos.> (Félix Jiménez, escolapio).

El sacerdote le quiso decir a este joven que ser cristiano era estar comprometido.

 “Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame” (v. 34b). Jesús no invita a ser sus huéspedes en un hotel maravilloso del Caribe.

Nos invita a ser fieles a la voluntad del Padre siempre, delante de la descalificación, el rechazo y el sufrimiento; incluso hasta la cruz.

¿Qué significa cargar la cruz?

Al escribirse este Evangelio de Mateo, era tiempo de persecuciones en Roma. Los cristianos eran condenados a cargar literalmente su cruz para ser crucificados.

Hoy día la persecución abierta de cristianos continúa en Asia y África.  Más cristianos murieron por su fe en el siglo XX que en el siglo I. Cada cinco minutos un cristiano muere asesinado por su fe. Pero también en nuestros países se trata de silenciar y ahogar la voz crítica de los cristianos. El evangelio de Jesús es como esas píldoras maravillosas, que tienen efectos colaterales. La cruz es el efecto secundario del seguimiento de Jesús.

Pero el final del camino de un cristiano no es la crucifixión, sino la resurrección.

El evangelio de Jesús es como una moneda de cara y cruz, de corona y cruz. Si nos queremos quedar sólo con la corona, falsificamos el evangelio. Es como en el deporte.

¿Por qué se parece al deporte?

<Las competiciones del deporte no solo se ganan en el campo de juego, sino antes en el campo de práctica con esfuerzo y sudor. El propósito de la disciplina no es ni el dolor ni el aburrimiento, sino la victoria.>  Así es también en el reino de Dios.  Jesús lo formula así:

El que quiera salvar su vida, la perderá¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si malogra su vida?“

¿Qué quiere decir Jesús por vida?

Hay varios tipos de vida: la vida egoísta, frívola, de pasatiempo. Por ejemplo, algunos ‘famosos’ del cine y la TV van de pareja en pareja varias veces, siempre buscando la felicidad, pero, al parecer, sin encontrarla nunca. Y está la vida plena de felicidad verdadera, de compromiso amoroso, de vida fecunda. La garantía de una vida plena es Dios. El propósito de Dios no es negarnos la vida, sino dárnosla. Y seremos juzgados de acuerdo a nuestras obras de misericordia en favor de los más necesitados.

¿Cuál te parece que es el mensaje central de este evangelio?

 1.Lo central del evangelio de hoy no es la abnegación ni la cruz, sino el seguimiento de Cristo para realizar la voluntad del Padre, aunque cueste la cruz. Los pasos de Cristo no conducen en última instancia a la muerte, sino a la victoria. Pero a veces es preciso morir para resucitar.

  1. Ponte detrás de mí!". Nuestro único Maestro y Director es Jesús (cf. Mt 23,8.10). Él nos dice: “Ven y sígueme”.

3.Jesús le dice a Pedro: “Lo importante es pensar como Dios, no como los hombres.”