¡Mal va un pueblo oficinista!”
José Martí (O.C., T-15, pág 391)

 

La necesidad de realizar un trámite de cualquier tipo, se convierte en una experiencia única. Si usted ha tenido que hacerlo seguramente se identificará con estas líneas.
El tema de los cuños, las firmas, los recibos, el papel, etc, no es algo nuevo; creo que ha sido tratado en todos los medios de comunicación, tanto oficiales como por la vox populi en las esquinas y colas o en cualquier lugar donde la experiencia de quienes ya se han visto sumergidos en el mar de trámites, o se encuentran aún en él, es compartida a aquellos que se inician. Lo triste es que a pesar de los reclamos, la situación continúa o empeora.
El término Burocracia se define, según Wikipedia, como “la organización o estructura que es caracterizada por procedimientos centralizados y descentralizados, división de responsabilidades, especialización del trabajo, jerarquía y relaciones interpersonales. El vocablo es utilizado en la sociología, en la ciencia administrativa y, especialmente en la administración pública. Podría definirse como un conjunto de técnicas o metodologías dispuestas para aprender a racionalizar la realidad exterior (a la que pretende controlar el poder central) a fin de conocerla y llamarla de forma estandarizada o uniforme…”; pero creo que al aplicarlo hemos exagerado un poco… o mucho.
Quizás se entienda mejor cuando nos referimos a ejemplos concretos, por eso desde mi experiencia y las de mis cercanos en el tema, me atrevo a escribir estas líneas con el deseo de al menos intentar que “la cosa” cambie.
Un primo mío inició el trámite de traspaso de propiedad de la vivienda donde vive desde que tenía 17 años y sus padres son los propietarios, pero su mamá (co-propietaria) falleció hace algunos años. Después de inscripciones de nacimiento, declaraciones juradas, presentación del testamento (es hijo único) pues, se descubrió un error de nombres en una de las inscripciones que lo llevó a juicio para demostrar que su mamá era su progenitora (juicio que tuvo que pagar y además pedirle a mi tío que hiciera de acusador, quien nunca entendió a quién acusaba y por qué él) y cuando al final se resolvió ese trámite, el documento llegó indicando que el beneficiario era jubilado, siendo él actualmente un trabajador del sector estatal. Ya no tiene fuerzas para continuar.
Sabía usted que si necesita cambiar la propiedad de la bóveda (en mi caso es la construida por mi familia y es el paso de mi mamá para mí) debe presentar un documento del arquitecto de la comunidad que verifique que las medidas que aparecen en el documento de propiedad es verídico, además un conduce de Comunales, un papel del notario, dos sellos de cinco pesos, los carné de identidad del propietario y al que se le traspasa, y por supuesto, volver a Comunales para realizar el trámite final con la presencia de los propietarios y todos los documentos antes mencionados.
Si desgraciadamente la persona que lo inscribió en el Registro Civil cometió una falta de ortografía al escribir su nombre, y desea subsanar el error, (en dependencia de que lo consideren error ortográfico o cambio de nombre) debe presentar además de la inscripción de nacimiento con el error ortográfico, documentos que demuestren que el nombre ha sido escrito correctamente en otras ocasiones (títulos universitarios, carné de identidad, pasaporte, propiedades, etc), pero eso no es suficiente pues debe realizar también una declaración jurada y presentar los antecedentes penales, además de hacer el trámite personalmente o con un poder notarial en caso de que el perjudicado se encuentre limitado para realizar directamente estos pasos.
En el tema de la vivienda, la cuestión empeora. Cada vez aparecen nuevos pasos: actualización de propiedad, inscripción en el registro, etc, etc. tanto es así que existe una oficina solamente para realizar los trámites que se demoran años en concluir y que llevan implícitos la búsqueda y presentación de otros documentos.
Cada uno de estos procedimientos también ocasionan gastos económicos para la familia.
Soy consciente de que debe existir cierto control y verificación ante determinados procesos, pero lo que más me llama la atención es que las gestiones que se multiplican exigen recursos materiales como el papel, la tinta, el transporte, y humanos como el tiempo, tan preciado para la vida, pues ese no vuelve atrás. Comenzar un trámite estatal implica estar dispuesto a perder sesiones completas de trabajo en una cola para lograr ser atendido, pues como usted y yo, son muchos los que se ven en esta situación. Sin mencionar el tema por ejemplo, que para lograr contratar el servicio notarial (que es necesario en casi todos los casos), los residentes en la ciudad de Pinar del Río debemos trasladarnos hasta el Reparto Vista Alegre a la salida de la ciudad, para como en el resto de los lugares, marcar en la cola que puede comenzar a las cinco de la mañana por la multitud congregada, sin pensar en la difícil situación del transporte para acceder a esas oficinas.
De seguro usted puede aumentar la lista de ejemplos porque son cuestiones que se repiten en múltiples organismos.
De manera particular me gustaría felicitar a los compañeros de ETECSA y CUPET, en donde se trabaja de manera diferente y con la presencia de ambos interesados usted logra en el momento realizar el traspaso de la propiedad. Creo que ellos han pensado mejor las cosas en función del bien del usuario.
Sabemos que el Presidente de la República, Sr. Miguel Díaz Canel en ocasiones se ha referido a la necesidad de agilizar los trámites para el bien del pueblo, pero a dicho análisis en el “terreno bajo”, todavía no se le ven los frutos y la situación continúa.
Realmente me preocupa que cada día nos sumerjamos más en papeles, viajes reiterados a las instalaciones correspondientes, pérdida de tiempo, etc. y mientras tanto las personas víctimas de la iniciativa de aquellos que se dedican a idear pasos a seguir, no pueden cumplir con sus funciones laborales pues tienen que ausentarse del trabajo para realizar dichas gestiones, viven la incomodidad de tantas vicisitudes y hasta llegan a sufrir daños físicos en su estado emocional.
¿No sería bueno detenernos a revisar este aspecto y facilitar los requerimientos para lograr hacer trámites de esta índole? Creo que como dice el Prof. Calviño: “Vale la pena”.

(Tomado de la Revista Vitral)