Doña Paula Castillo Silva

Diócesis de Pinar del Río. Cuba

   
 

Nacida en el barrio de El Cangre en las afueras de la ciudad de Pinar del Río a finales del siglo XIX, Campesina casada y madre de 7 hijos. De pequeña estatura y carácter dulce y recio, su servicialidad y celo apostólico le ganaron el sobrenombre de la "guineíta criolla".
Enseñó a sus hijos a escribir junto con el compromiso cristiano desde pequeños, comenzando por las oraciones de la mañana y la noche. Cuenta una de sus hijas que en una ocasión, teniendo ella 11 años, la envió a rezar el rosario a un velorio, a dos kilómetros de su casa, donde se habían reunido unas 500 personas. Pues a casa de Paulita iban siempre a pedir que le rezaran el rosario al difunto. Otra de sus hijas fue llamada a la vida religiosa, y tanta fue la alegría de Paulita que la llevó ella misma al convento, alabando a Dios por un regalo tan grande.
Paulita visitaba a los enfermos y, cuando estaban graves, les llevaba el sacerdote diciéndoles: "hay que estar preparados para la muerte sin temores ni reparos". Fue catequista de sus hijos y de muchos niños en el barrio y visitaba a los presos, llevándoles siempre alguna limosna y el consuelo de la piedad cristiana. Su esposo Domingo, nunca le interrumpió su labor apostólica. En su casa se celebraba la fiestas de "Las Flores de mayo", el rezo del Santo Rosario y cantos a la Virgen, todos los días del mes. El día 31, las niñas del barrio le decían poesías y cantaban en una celebración, preparada por una de sus hijas, donde se reunían unas 300 personas. En ese mes el barrio entero se sentía de fiesta.
Murió santamente el 21 de marzo de 1980 en su casa, rodeada de sus hijos. El duelo fue despedido por el Padre Cayetano Martínez, quien la acompañó especialmente en la enfermedad. Su hija religiosa, de la Congregación del Inmaculado Corazón de María, aún vive en Cataluña (España).