María Luisa Pérez

Diócesis de Pinar del Río. Cuba

   
 




María Luisa Pérez

Nació en San Juan y Martínez, el 19 de agosto de 1947. Es hija de Alfredo Pérez Soberao y Julia Mesa Cabrera con dos hermanos menores: Alfredo y Arnaldo. Casada con José María Rodríguez Pérez, con 3 hijos, dos varones y una hembra:
José Alfredo, casado con 3 hijos: 2 hembras y 1 varón
José Ángel, casado con 2 hijos varones
María de los Ángeles, Religiosa de la Congregación Pasionista de San Pablo de la Cruz.
Nació en una familia campesina de abuelos paternos canarios y abuelas cubanas. Católicos de práctica cristiana. Desde niña vio sacerdotes, religiosas y obispos en su casa, donde se celebraban misas periódicas por difuntos, después de la catequesis para sacramentos que impartía una tía paterna, Gregoria Pérez.
Su abuelo paterno Bernabé, era respetuoso de los tiempos litúrgicos fuertes y esas semanas o días eran libres para todos sus trabajadores. Ejemplo: el 2 de febrero pagaba una guagua hasta Consolación para familiares, vecinos y trabajadores para celebrar a la Patrona de Canaria. Así se festejaba San Isidro Labrador, San Juan Bautista, la Navidad, la Semana Santa, que era rígida. Pero el 8 de Septiembre era día grande. Desde su llegada a Cuba asumió la Patrona de Cuba como lo más confiable y respetable, construyendo un altar en su cuarto y presidía la casa de todos sus hijos y partidarios; era su regalo para sus casas. Desde las Vísperas era fiesta con kioscos, fuegos artificiales, procesión, cientos de personas y Misa Solemne que a veces celebraba el Obispo. En el año 1955 se construyó una capilla en memoria de él, muerto en 1953 (nunca se cerró, ni en tiempos duros)
Escuchó y vivió los valores cristianos desde la infancia. Conoció a César Balbín de niña cuando misionó en su zona.
Cursó sus estudios primarios en la escuela rural Tranquilino Sandalio de Noda, 6º grado en la Academia Privada de Bernardo Mirel: "La Inmaculada Concepción". Intervinieron las escuelas privadas y comenzó la Secundaria Básica en locales improvisados y sin profesores, con los jóvenes rebeldes y las hermanas Aida y Esther Montes de Oca, dando charlas y promoviendo la Campaña de Alfabetización. Dejó la escuela. Durante tres años cursó estudios de Mecanografía, Corte y Costura y Peluquería (lo cual fue el sustento de ella y de su familia, y hoy todavía) 3 años después continuó en la Secundaria nueva con sus hermanos. Su nivel escolar es 9º grado. Es ama de casa, nunca trabajó fuera.
A los 15 años y a petición de Gregoría, su tía, comenzó a sustituirla en la Catequesis para Primera Comunión (único curso que se impartía) desde entonces y sólo en tres cursos en etapas diferentes ha dejado de hacerlo.
Después del Concilio Vaticano II en una Misa Dominical Mons. Rodríguez Rosa pidió que los laicos dispuestos a prestar sus servicios en la Iglesia se quedaran un momento, ella con su primer hijo en brazos se quedó y se comprometió; era el año 1968. En 1974 se mudó del campo al pueblo y continuó la catequesis (Justiniana, difunta mamá del entonces Padre Siro le cuidaba la niña pequeña)
En enero de 1977 se funda en la Diócesis el Ministerio de la Palabra y fue fundadora, junto a una tía y su hermano mayor. Realizó su ministerio en la parroquia y capilla de Punta de Cartas hasta entonces cerrada. Comenzaron las visitas cuidadosas por las fiestas patronales, con pequeños intentos de misión. Participó en la REC y el ENEC. Posteriores misiones y abriendo casas de oración en diferentes barrios en los que celebraba en tiempos fuertes de la liturgia, ejemplo: Boca de Galafre, Río Seco, Valle, etc. Después se quedó con celebración y catequesis en la Cooperativa Hermanos Saíz y en Curawaguey. Vinieron las grandes misiones de la Cruz de la Esperanza, la Virgen Peregrina, la Reconciliación y en todas participó.
Por motivos político-religioso su esposo y ella se separaron en 1983 y en 1986 abandonó su casa pues era muy pública y notoria su participación en la Iglesia.
En el año 2000, motivadas por las Hermanas Pasionistas, después de una semana de experiencia de Dios con el P. Ignacio Larrañaga en Matanzas, consulta y autorización de Mons. José Siro y aceptación del P. José Boktenkt comenzó el 5 de marzo como misionera a tiempo completo en el municipio de Sandino, Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Atendía además los barrios de Bolívar, Martí y Limones. Tiempo de crecimiento en la fe con grandes y nuevas experiencias humanas, sociales y religiosas. Se abrieron nuevos horizontes de aceptación y comprensión del otro. Las orientaciones siempre firmes y claras del Padre y su ejemplo de misionero incansable y abnegado, sus homilías y encuentros fueron decisivos en su constancia, perseverancia y gusto por el pequeño grano de arena que dejaría en esas gentes y esos barrios.
En la visita pastoral de Mons. José Siro en Septiembre del 2004 le comunicó su necesidad de regresar a San Juan por dos motivos fundamentales: los enfermos y ancianos de su familia, y la posible reconciliación con su esposo, pero prometió terminar el año pastoral (Junio 2005).
Por motivos de salud de ella y sus familiares se hizo necesario regresar con urgencia y después de celebrar la Semana Santa 2005, con dolor y pena (pues hasta la casa parroquial está cerrada) dejó a sus hermanos y amigos, dejándoles lo mejor de su esfuerzo y cariño, pero llevándose mucho más: sus angustias, alegrías, esperanzas, aspiraciones, compromisos crecientes, la amistad y el cariño hasta de los que no practicaban la religión o pertenecen a otra (afirma ella), despidiéndose en la Misa de Pascua de Resurrección.
Su esposo y ella se reconciliaron después de casi 19 años.
Hoy es responsable de la catequesis de su parroquia, y es misionera dentro de los de ella.
Está invitada al Encuentro Nacional de Misiones, al que espera asistir y renovar su compromiso misionero hasta donde sus años y problemas familiares le permitan andar, porque "siempre hasta el fin seré misionera con la oración y el ofrecimiento de mi vida. Sin ello sería como una mutilada"( Luisita).