XIII Asamblea Diócesana de Pastoral

Fecha: 1 y 2 de julio de 1989
Prioridad Pastoral: Misión encarnada y profética
Lema: “Cristo, esperanza del hombre”

   
 

La Decimotercera Sesión del Consejo Pastoral de la Diócesis de Pinar del Río se celebró en la S. M. I. Catedral entre los días 1º y 2 de julio de 1989.
Participaron en nuestro XIII Consejo Pastoral un total de 77 delegados, entre los que se encontraban los sacerdotes de la Diócesis, los religiosos y religiosas que trabajan en ella, los responsables de las comisiones diocesanas, el responsable del MCAS y otros laicos y laicas representando a nuestras parroquias y comunidades pequeñas.
El sábado 1º de julio comenzaron las actividades con la Oración Inicial animado por la Parroquia de Consolación del Sur. Seguidamente el Sr. Obispo Diocesano, Mons. José Siro González Bacallao dijo las palabras de apertura y bienvenida; en ellas reiteró las grandes proyecciones que animarán este Consejo, que podrían resumirse en la aplicación en nuestra Diócesis del Plan Pastoral Nacional que han promulgado los Obispos de Cuba para el trienio 1989 - 1992 y que tiene en cuenta el propósito de aplicar los acuerdos y líneas pastorales del ENEC animados por los dos acontecimientos que jalonarán este trienio: la visita del Santo Padre Juan Pablo II a nuestro país y la celebración del Quinto Centenario de la Evangelización en nuestro continente. La situación especial que vive hoy nuestro país -explicó el Sr. Obispo- debe llamarnos a la reflexión, al espíritu creativo y a la acción consecuente con los signos de los tiempos que vivimos.
A las 9 de la mañana comenzó la Evaluación del trabajo que se desarrolló en toda la Diócesis en el año pastoral que concluye. Cada Vicario leyó el resumen de las evaluaciones hechas por todas las parroquias de su zona. También cada una de las Comisiones Diocesanas rindió la evaluación de su trabajo en el período de septiembre a julio. Al finalizar cada intervención los delegados podían hacer preguntas y aclaraciones a los responsables y vicarios.
Toda la mañana se dedicó a este trabajo y a las 12 meridiano nuestro Consejo Pastoral colocó en la patena junto con el pan y el vino eucarísticos todas las acciones y esfuerzos pastorales realizados y evaluados durante el año, más que nunca esta fue una verdadera Eucaristía, acción de gracias al Señor que fue el animador principal de toda la labor realizada.
Una caminata al sol radiante abrió el compartir de un caluroso y fraternal almuerzo preparado y compartido en la Casa de las Hijas de la Caridad.
La sesión de la tarde del sábado comenzó con una visita al Santísimo en el Sagrario de la Catedral y a continuación trabajamos en equipos para hacer entre todos el resumen de la evaluación global del trabajo pastoral en este año que concluye.
Luego de una plenaria con la que concluyó el trabajo evaluativo tomamos un refrescante receso y a las 4:30 de la tarde el Padre Mario Aguilar y el Ing. Justo Luis Rodríguez presentaron a todos los delegados el Plan Pastoral Nacional y la Carta de la Conferencia Episcopal con motivo de la visita del Santo Padre y la celebración del V Centenario del inicio de la Evangelización en nuestro continente. También fueron presentadas las sugerencias de cada vicaría y comisiones diocesanas para la aplicación en nuestra Diócesis de dicho Plan Pastoral Nacional.
La tarde cansada y laboriosa terminó con el sosiego de unas Vísperas solemnes animada por las Hermanas Misioneras. Cada delegado fue al lugar de su hospedaje y a las 7 compartimos la comida en la Casa de las Hijas de la Caridad.
Al reanudar el trabajo por la noche el Ing. Dagoberto Valdés introdujo el trabajo de los equipos que debían escoger un objetivo particular para este primer año del trienio a partir del Plan Pastoral Nacional y sus objetivos generales. No sin esfuerzos y dificultades y aún sin tener la máxima claridad, los equipos rindieron a esta hora del día una intensa labor cuyos resultados fueron informados en la Plenaria en la que se arribó a la conclusión de que este año el trabajo pastoral de la Diócesis debían encaminarse a dar respuesta al desaliento experimentado por nuestro pueblo y retó a hacerlo a partir del humanismo cristiano; entiéndase aquí, no desde el punto de vista filosófico exclusivamente, sino como lo presenta el ENEC en sus números 232 y del 489 al 505, epígrafes que deben ser consultados para comprender mejor la propuesta del Plan Pastoral.
Es a partir de este humanismo renovado, de este modelo de hombre que encuentra su plenitud en Cristo Encarnado que revela y realiza la verdad sobre el hombre, esta es la fuente de la Esperanza auténtica que no es conformismo en horas de crisis, ni alineación, ni escape de la realidad, ni espera pasiva de un "más allá" porque en el más acá las cosas no tienen arreglo. Es más bien presentar la certeza cristiana de que cada hombre puede y debe levantarse de la crisis y del desaliento por su capacidad de renovarse y por la gracia de Cristo Redentor. Es la certeza y la confianza, no ingenua ni ilusoria, sino cotidiana y constructiva, de que la sociedad, como comunidad civil, puede y debe levantarse de la crisis y el desaliento por su capacidad para renovarse y por el fermento y la luz que pueden y deben aportar los cristianos, aquello que Pablo VI llamó el "suplemento del alma" sin el cual toda sociedad o comunidad parece, o por lo menos, languidece en sofocante crisis ética y de identidad.
El P. Tiburcio Sanz invocó la protección de la Virgen al concluir la noche de este sábado 1º de julio.
La oración de la mañana, en el Día del Señor, abrió las puertas de un nuevo día que traería una mayor claridad y comprensión del objetivo y sus consecuentes aplicaciones. El Padre Antonio Rodríguez hizo un resumen del trabajo de la noche anterior y a continuación invitó a los equipos a buscar las tareas concretas y los medios más adecuados para cumplir con el objetivo escogido para este año pastoral 1989-90.
La plenaria resultó una fructífera lluvia de ideas y posibilidades para poner en práctica nuestro Plan Pastoral Diocesano. Cada parroquia y comisión podrán inspirarse en esta relación para concretar sus propios planes y estimular su creatividad en cada sector.
Después del receso, siempre oportuno, se pasó a la selección de la prioridad pastoral para el trienio 89-92 que resultó ser : trabajar por llevar a cabo una MISIÓN ENCARNADA Y PROFÉTICA. El sector priorizado volvió a ser este año LOS BARRIOS URBANOS Y RURALES MENOS ATENDIDOS.
Las correspondientes votaciones para llegar a estas conclusiones se realizaron después del almuerzo y también se votó por el Lema Pastoral que animará nuestro trabajo durante este año, que resultó ser el siguiente:

"CRISTO, ESPERANZA DEL HOMBRE"

Una de las delegadas al Consejo Pastoral, la Dra. Rosa Peláez, hizo el resumen de los trabajos de los dos días y destacó lo estimulante y hermoso de la creatividad, la diversidad, la libertad de expresión y la democracia con que se desarrollaron las no fáciles jornadas de trabajo y reflexión que en fin, mantuvieron la unidad y la pastoral de conjunto en nuestra Diócesis y avivaron las iniciativas diversas y locales de cada parroquia, comunidad y comisión diocesana. Ésta -expresó- es la acción del Espíritu Santo en el seno de su Iglesia. Alegrémonos porque dóciles a Él hemos encontrado renovados caminos de Esperanza.
Esta sesión concluyó con el canto: "NOS ENVIAS POR EL MUNDO", que podría ser, como lo expresó un delegado, el canto-lema de este año. Su letra refleja justamente nuestras reflexiones y objetivos de trabajo. Todos lo entonamos con íntimo y consciente dinamismo evangelizador.
A las 4 de la tarde se clausuraba el XIII Consejo Pastoral Diocesano con la Concelebración Eucarística presidida por el Sr. Obispo en la que participó un nutrido grupo de fieles de la ciudad quienes recibieron el anuncio de los resultados del Consejo Pastoral. El lema fue entronizado en el retablo, bajo los pies de San Rosendo, como signo de que todos los trabajos y planes futuros los poníamos bajo su patrocinio y el de la Virgen de la Caridad, Madre de todos los cubanos, Madre de nuestra Esperanza.

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