XII Asamblea Diócesana de Pastoral

Fecha: 2 y 3 de julio de 1988
Prioridad Pastoral: Atención a los barrios
Lema: “Jesús, amigo que nunca falla”

   
 

Con el fin de buscar nuevos caminos para la Misión de la Iglesia en esta porción del Pueblo de Dios que es la Diócesis pinareña, tuvo lugar el sábado 2 y el domingo 3 de de julio de 1988 la XII Sesión del Consejo Pastoral Diocesano en la Casa de las Hijas de la Caridad, en esta ciudad.
Los delegados, que fueron llegando de todas las parroquias y algunas comunidades pequeñas, temprano en la mañana llenaron la Casa de saludos y abrazos, de preguntas y esperanzas, en una palabra, de fraternidad.
Una útil carpeta, en cuya portada encontrábamos la imagen del Corazón de Cristo y la secuencia de fotos de los tres templos que a lo largo del tiempo han sido signo de la presencia del Evangelio en nuestra Parroquia de Pinar del Río que cumple este año 300 años de su fundación, todo esto invitaba a continuar la misión comenzada hace tres siglos y para ello iniciamos nuestros trabajos con la Invocación del Espíritu Santo que rezaban los Padres del Concilio Vaticano II cuyas enseñanzas queremos seguir poniendo en práctica, según las reflexiones del ENEC.
El laico Roberto Sánchez, de la Parroquia de Artemisa, animó la Oración de la mañana con mucha unción, conduciéndonos a Jesús a quien queremos seguir presentando a nuestro pueblo. Una criolla poesía, eco de la devoción mariana que permanece en el sustrato católico de nuestra cultura, puso a todos los delegados en el espíritu que animaría toda nuestra reflexión de estos dos días: ¿Cómo presentar a Jesús teniendo en cuenta las necesidades del corazón de nuestro pueblo?
Concluida la plegaria, el Sr. Obispo Diocesano, Mons. José Siro González Bacallao, dio la bienvenida cariñosa a todos, comunicó sus esperanzas de Pastor con relación a este Consejo Pastoral colocándolo en la línea del Concilio, de Medellín, de Puebla y del ENEC, cuyo espíritu y líneas pastorales deben ir, cada vez más, formando parte de la vida cotidiana de nuestras comunidades. Después de expresar su alegría por los frutos de este Año Mariano y por las celebraciones del Bicentenario del Nacimiento del Padre Félix Varela, declaró inauguradas las sesiones de este XII Consejo Pastoral.
El resto de la sesión de la mañana estuvo dedicado a la evaluación del Plan Pastoral del año que concluye.
Los tres vicarios pastorales presentaron el resumen de los informes de evaluación que con anterioridad cada Parroquia había enviado, según las preguntas que encaminaban este trabajo. El Padre Roque Audet, por la Vicaría del Este; el P. Carlos Portela, por la Vicaría Central y el P. Manuel de Céspedes, por la Vicaría Oeste. Después de cada informe los delegados formularon algunas preguntas que aclaraban o especificaban alguno de los puntos informados. Estas preguntas fueron satisfechas por los mismos vicarios o por alguno de los delegados de las parroquias aludidas.
Después de un refrescante receso, en medio de una calurosa mañana del fogoso julio, continuó esta sesión de evaluación con los informes de las Comisiones Diocesanas, fueron así pasando por frente a la asamblea los logros y dificultades que durante este Año Pastoral presentaron las catequesis, los adolescentes, los jóvenes, los matrimonios, la comisión de vocaciones, los ministros de la palabra, la pastoral de la salud, el Apostolado Seglar, la Comisión Católica para la Cultura y el responsable de los medios audiovisuales del Centro de Servicios Pastorales.
Una verdadera lluvia, como las que nos empapan estos días, fue la presentación del trabajo de animación de cada sector o ambiente, con sus angustias y esperanzas, con su entusiasmo y desvelo; siempre, cada Comisión con el único propósito de servir a una parte de nuestro pueblo encomendado por el obispo a su cuidado pastoral.
Al comenzar la Santa Misa, pasada ya la hora del mediodía, todos experimentábamos el hambre del "pan de cada día" y el hambre que sienten los obreros de la Viña cuando, al final de la jornada, comprueban la abundancia de la cosecha, el empeño de los trabajadores y la perenne certeza de que "todo lo que hemos hecho, es sólo cumplir con nuestro deber, siendo los siervos inútiles" que no nos cansaremos de construir y adelantar, aquí y ahora, el Reino de Jesús.
En la Homilía de la Misa el P. Mario Aguilar nos ayudó en la contemplación de Jesús, de su Corazón abierto, ofreciéndole al Padre nuestros modestos trabajos y pidiéndole que, cada día más, hiciera nuestro corazón semejante al de su Hijo.
Casi el filo de las dos de la tarde, el almuerzo compartido, preparado con mucho esmero y cariño por Sor Iraida y un grupo de hermanas seglares de Pinar.
Sin tiempo a reposar apenas unos minutos, comenzamos un trabajo en equipos para confeccionar la evaluación global del Plan diocesano sobre la base de dos preguntas enfocadas a determinar en qué medida los lineamientos del ENEC se habían puesto en práctica en: las misiones, el Año Mariano y el Bicentenario del P. Varela. Otro equipo resumió las sugerencias de cada Vicaría y de cada Comisión Diocesana para el año próximo.
En la Plenaria se concluyó que, a pesar de las dificultades que nunca faltan, la evaluación global del Plan Pastoral de este año 1987-88 fue positiva.
Inmediatamente después de una merienda comenzaron los trabajos del I Taller, que tenía como objetivo reflexionar cómo presentar a Jesús teniendo en cuenta las necesidades de nuestro pueblo y buscando cualidades en su Corazón que convendría destacar más en este momento histórico.
Al caer la tarde, sin saber distinguir el sudor del verano y el calor del trabajo fraterno, tomamos un descanso para el baño y la comida. Las vísperas hicieron que nuestras manos y nuestro corazón acudieran confiadamente al descanso entusiasmante y laborioso que encontramos en el Corazón traspasado de Jesús.
La noche comenzó con una Plenaria que, más que informe, resultó una canción de alabanza a Cristo, nuestro cercano Redentor, nos ponía en la perspectiva del que sube a la Sierra, del que alza la vista y contempla, del que no puede resistir la llamada a caminar siempre más adelante: eran los altos ideales de virtud y humanismo encarnados en el Corazón de uno "igual a nosotros, menos en el pecado".
Con gran trabajo se destacaron las cualidades más necesarias a nuestro contexto actual para preparar así el contenido de nuestras misiones de este año en que nos proponemos presentar estos valores humanos en la persona de Jesús, como modelo para el estilo de vida de nuestro pueblo.
Antes de terminar este trabajo con un estimulante café, la hermana Luisita Pérez, de la comunidad de San Juan y Martínez y Teri Mary Geada de la Catedral, que habían animado esta sesión desde la tarde hicieron un resumen de las cualidades del Corazón de Jesús que aparecerán en esta memoria.
La contribución del Consejo Pastoral, en nombre de toda la Diócesis, al año del Bicentenario del P. Varela fue el debate del video que sobre el fundador de nuestra nacionalidad presentó el programa "Andar La Habana" animado por su historiador Eusebio Leal. La frase del P. Tiburcio Sanz, español pasionista, "¿de quién otro se pueden decir estas cosas, en cuanto a la Patria y en cuanto a la fe, en toda la historia de Cuba...? casi resume la buena impresión causada por este programa grabado de nuestra TV: El Padre Varela "es el mentor espiritual de nuestro pueblo... a él vaya el homenaje agradecido de su ciudad natal, La Habana y por supuesto de toda Cuba", fueron las palabras finales de Eusebio Leal, pero más allá del programa, estas palabras se hacían realidad en cada actividad, en cada actitud de nuestras comunidades cristianas y de otros compatriotas que han comprendido que el secreto de la fecunda vida de este cubano ejemplar fue parecerse cada vez más al Corazón de Cristo.
El canto de la Salve cerró nuestro día de intensa labor.

DOMINGO 3 de JULIO

El segundo día de nuestro Consejo Pastoral Diocesano comenzó con la oración de la mañana animada por el laico Justo Luis Rodríguez reflexionando el tema de la Evangelización de la cultura a la luz de varios textos evangélicos.
Al ocupar nuestros puestos en el salón de la Plenaria, Teresita García y Dagoberto Valdés introdujeron el trabajo del II Taller. Se trataba de acercarnos al corazón de nuestro pueblo para conocer un poco más sus rasgos característicos, para discernir qué cualidades en la forma de vivir de los cubanos, en su cultura, lo asemejan al Corazón de Cristo y qué cualidades ha ido perdiendo o todavía le faltan.
Por la importancia de esta reflexión dedicamos una hora y media a trabajo en equipos. Un animado debate llenó los pasillos y salas de la casa: eran los delegados escudriñando las entrañas mismas de su propio pueblo, con el anhelo cordial de enriquecerlo con la luz y la fuerza del Evangelio hasta transformar los valores determinantes, los criterios de juicio, el estilo de vida... en cada uno de los ambientes que compartimos con los demás cubanos.
Pasada la media mañana y después de una animada Plenaria, el P. Manuel de Céspedes presentó el trabajo del Tercer Taller: ¿Cómo llevar a la práctica un nuevo estilo de misión que vaya del Corazón de Jesús al corazón de nuestro pueblo?
Se trataba de recoger el mayor número de sugerencias para así poder articular un Plan Pastoral Diocesano que respondiera al objetivo propuesto de continuar el esfuerzo misionero según el espíritu de la ENEC.
El humeante y fraternal almuerzo ayudó a restaurar un poco nuestras fuerzas después de una laboriosa mañana de domingo.
Sin tener mucho tiempo para el reposo, casi inmediatamente, comenzamos la Plenaria sobre las sugerencias del Plan Pastoral 1988-89. Nuevos criterios para la Misión, nuevos métodos de trabajo misionero, nuevo estilo..."llovieron" unidos a una larga lista de medios para lograrlo. Sin dejar los tradicionales -debíamos- debemos auxiliarnos de nuevos medios que ayuden a comunicar "valores" a la inculturación del Evangelio, según el genio y la figura del cubano.
Todas las sugerencias fueron recogidas para ser organizadas por el Comité Permanente del Consejo Pastoral y presentadas al Sr. Obispo para su consideración, teniendo en cuenta el carácter consultivo del Consejo.
El P. Mario Aguilar animó la Plegaria siguiente para elegir el Sector priorizado y el lema Pastoral de este año. Con respecto al sector priorizado hubo varias sugerencias: campesinos, comunidades pequeñas, jóvenes, barrios nuevos... Al final, la mayoría optó por dedicar los esfuerzos prioritarios de este año a los barrios, tanto urbanos como rurales, nuevos o tradicionales, que por diversas causas están menos atendidos sistemáticamente.
El lema pastoral fue muy debatido; algunos tenían gran contenido y reflejaban la línea pastoral, como aquel que decía: "Busquemos a Cristo en el corazón de nuestro pueblo"; o aquel otro: "Tengamos los mismos sentimientos de Cristo"; o el tradicional: "Danos un corazón semejante al Tuyo". Pero al final, por una modificación introducida al más popular, éste se perdió y con una no muy amplia mayoría se adoptó: "Jesús, amigo que nunca falla".
La Concelebración Eucarística en la Iglesia Catedral, retrasada por un aguacero tropical, culminó los esfuerzos de esta Iglesia pinareña para poner en práctica los acuerdos del ENEC, para asumir cada vez más su estilo de trabajo y su espíritu evangelizador, en una palabra: los empeños de esta porción del Pueblo de Dios por parecerse más a Jesús y por sembrar en el corazón hospitalario de nuestro pueblo los mismos sentimientos de su Sagrado Corazón".

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