El ser humano... necesita humanizarse

Lic. José Enrique Collazo

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El ser humano es entre los seres vivos el de mayor desarrollo psíquico, capaz del pensar y decidir voluntariamente su destino cuando así se lo propone y no hay impedimentos genéticos que se lo impidan. En un artículo titulado “El síndrome de Caín” presenté una característica negativa de la especie que fue descrita en el libro del Génesis 4,1-16. Me refiero al antagonismo entre los seres humanos. Los hijos de Adán y Eva fueron Abel y Caín. El primero era agradable a Dios, el otro tenía uno de los peores sentimientos del ser humano: la envidia, daña a sí mismo y con sus acciones a los demás. De Caín comenté… “empieza a desencadenarse una espiral de sentimientos nocivos, emociones negativas, perdiendo el control, hasta cometer el primer fratricidio conocido”.
En el mismo explicaba como «la agresividad» es un elemento constituyente de los homo sapiens, va desde sentimientos negativos hasta dañar moral y físicamente al otro porque no es como él quiere, porque le estorba, le hace sombra o porque «…me puede tumbar del caballo», me refiero a los ascensos en puestos de trabajo o viajes.
Hoy conocemos las barbaridades que se cometen eliminando a los adversarios. La más cruel es la de los suicidas que matan en lugares públicos a inocentes: esto es terrorismo. Como dice el papa Francisco, son homicidas puesto que su objetivo no es eliminarse sino eliminar a otros que ni siquiera conocen. Así las cosas en la vida diaria podemos percatarnos de sentimientos nocivos hacia el prójimo, aún entre los que pueden considerarse “próximos”. En el diario acontecer el mandato de Jesús… “ama a tu prójimo como a ti mismo” no es llevado hasta sus últimas consecuencias; es decir, “amor sano sin doblez, sí con transparencia”. Este es el asunto a tratar.
Presento a algunos pensadores que nos pueden «iluminar» el camino hacia el verdadero sentimiento del amor basado en el de Cristo. San Agustín nos ayuda a tener una visión más exacta del ser humano, “… estamos ante las antípodas que considera realistamente al hombre miserable y pecador, pero capaz de elevarse por encima de sí mismo hasta la Verdad, con la triple fuerza de la razón, del amor y de la gracia”. Una buena caracterización del homo sapiens que nos enseña que la tarea de humanizarnos es un esfuerzo combinado entre “la persona, Dios y el entorno social”. Henri Nouwen, otro gran autor contemporáneo, se refiere al desarrollo de la vida espiritual “…en el duro trabajo de la disciplina espiritual, descubrimos que el poder está de alguna forma escondido en la debilidad, la luz en la oscuridad y la resurrección en la muerte”.
André Rochais “El ser es lugar de identidad de la persona. Esta identidad está constituida por las potencialidades propias al individuo, es decir, capacidades, cualidades, dones de cada uno. Encontramos ahí la raíz de todo lo que es «positivo» en nosotros: nuestras cualidades de corazón, de acción, de inteligencia. Este conjunto de cualidades forman las riquezas del ser de la persona”. Víctor Frankl emite un criterio para tenerlo muy en cuenta “…la búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria, no una «racionalización secundaria» de sus impulsos instintivos. Este sentido es «único y específico» en cuanto es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo, únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido”.
Ellos nos muestran al hombre real, tal y como es, como se comporta, si hay excepciones de pensamientos y conductas de alto nivel bienvenidas sean. Llamo la atención sobre el gran desafío de estos tiempos,´ seguir el pensamiento de José Martí “Creo en el mejoramiento humano”. El Apóstol, como nosotros hoy, vio la necesidad de trabajar en esta línea rectora. Es en cada hombre donde se libra la gran batalla de la supervivencia de una especie que evoluciona hacia cotas superiores de humanización, si así se concibe y se trabaja, dando al crecimiento humano integral el valor de valores en la escala de las prioridades de la Aldea Global. Atención a este párrafo.
Algo más nos señala Carl Jung… “¿Quién se realiza? Aquella persona que expresa el ser sincrónicamente desde la dinámica del pensar, del sentir y del actuar. Se realiza quién es capaz de expresarse a través de actos puros. Un acto puro es aquel en el cual yo abrazo la vida integrándome en ella y formando una unidad con ella”. Un pensador que ha sido mi guía principal como persona, como esposo y padre, como orientador en la vida eclesial y social, Carl Rogers, un psicoanalista renombrado, postuló un principio crucial “… la esencia más íntima de la naturaleza humana, los estratos más profundos de su personalidad, la base de su naturaleza animal son «positivos», es decir, básicamente socializados, orientados hacia el progreso, racionales y realistas”.
Plantea cuatro factores a considerar: 1. el fondo del ser humano es positivo, 2. uno puede confiar en sus intuiciones, 3. distingue el saber (el intelecto) y lo sentido o vivido, 4. el lugar donde hay que alcanzar al hombre para que todo se ponga en su lugar es el fondo del ser, ahí donde está lo positivo”.
Hay dos principios a subrayar… el de Jesús, ama a tu prójimo como a ti mismo, así el síndrome de Caín será vencido; el otro, el fondo del ser es positivo; ahí es donde tenemos que despertarnos y ayudar a otros a descubrir el tesoro escondido de sus vidas. El ser humano siguiendo un proceso de crecimiento al descubrir sus dimensiones innatas puede poner en práctica estos y otros principios para lograr ser un homo sapiens sapiens. Este proceso humaniza, vitaliza así vitalizamos a los más cercanos. Al mejorarnos, mejoramos a los más próximos. Esta es la verdadera cadena positiva de la civilización.

Educación Cívica. Revista Vitral No. 129, Año XXIV, Enero- Marzo de 2018

2018-05-21

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