“Darse a los demás sin esperar nada a cambio”

por Tania GómezRodríguez

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La juventud es una de las etapas más bellas de la vida, donde por lo general se toman decisiones apasionadas y muchas veces radicales para el futuro de la persona. Por ello es muy importante realizar un serio discernimiento que ilumine los pasos que daremos en el futuro.

Ante mí se presentó un joven amigo que venía con el rostro irradiando satisfacción y tristeza; por sus poros brotaba una experiencia que a muchos nos saca las lágrimas e invita a ver la vida de una manera diferente.
Me refiero al artista Noel Castillo quien manifestaba su alegría, no por concluir una de sus obras de arte, como hemos visto en otras ocasiones, sino porque llegaba de visitar a un grupo de niños atendidos por el Proyecto San Juan Bosco, perteneciente a uno de los programas de Cáritas – Pinar del Río vinculado a los niños.

No podía perder la oportunidad de entresacarle las palabras para compartirlas con ustedes.

1. ¿Qué es el Proyecto San Juan Bosco?
Somos un grupo de jóvenes voluntarios que ofrecemos acompañamiento espiritual a niños en la ciudad de Pinar del Río que padecen enfermedades como el cáncer y la hemofilia.
Una vez al mes los visitamos en sus casas y compartimos un rato con ellos hablando de sus aspiraciones, los tratamientos (aunque no somos médicos), su vida y cualquier otro tema que surja en ese momento. Lo principal es ofrecerles nuestra cercanía como Iglesia Católica y que ellos encuentren en nosotros amigos que se interesan realmente por su realidad. De esta forma, ya sea preguntando directamente o percibiendo, tenemos en cuenta las necesidades inmediatas que tengan para ver si podemos ayudar.
Sus edades están entre los 6 y los 17 años, lo cual nos sensibiliza mucho porque son edades en las que normalmente se suele ir corriendo por la vida, llenos de ilusiones y despreocupaciones.
El Proyecto pertenece a Cáritas – Pinar del Río aunque la idea surgió hace algunos años en la Pastoral Juvenil de la Catedral con otros jóvenes que actualmente pertenecen a otras pastorales, pero nos apoyan con sus ideas y experiencias.
Un tiempo después de iniciado el grupo contó con el acompañamiento de algunas Hijas de la Caridad que laboraban en la diócesis en aquel entonces.
Todo comenzó con la visita al Hospital Pediátrico “Pepe Portilla” para conocer a los niños, principalmente de la ciudad. Nadie nos conocía, pero el grupo llegó a la Sala correspondiente, nos presentamos como grupo de la Iglesia Católica y comenzó la relación. Nos dieron sus direcciones y se comenzaron a visitar en sus casas, donde nos han acogido siempre, aceptándonos muy bien. A partir de ahí las visitas continuaron hasta nuestros días.
Actualmente no se realizan en el hospital, pero el Proyecto continúa en las casas de los niños.

2. ¿Cómo llegaste tú al grupo?
Los fundadores del equipo comenzaron a comprometerse en otras pastorales de la Iglesia dadas las nuevas etapas de sus vidas personales, pero no querían que el proyecto, que ya estaba debilitado por la falta de jóvenes comprometidos con él, se perdiera. Entonces invitaron directamente a algunos jóvenes de la comunidad y entre ellos estaba yo, que ya conocía de su trabajo porque mi hermano era parte del grupo. Fue un paso del que no me arrepiento.
Aunque generalmente la visita está pensada una vez al mes, si tenemos oportunidad volvemos varias veces, sobre todo si hay algún niño más delicado.

3. ¿Qué significa para ti?
Para mí significa algo grande, es triste y reconfortante a la vez. Es ver cómo ellos se enfrentan a su enfermedad pero con la misma intensidad tienen sus propios sueños y aspiraciones futuras. Es una labor que nos permite descubrir a Dios en medio del sufrimiento y a la vez nos sentimos instrumentos divinos para llevarles un rato de distracción en medio de sus dolores ayudándolos en la medida de nuestras posibilidades. Hemos creado fuertes lazos con los niños. Algo que nos alegra mucho es ver la confianza que existe entre ellos y nosotros.
La experiencia marca porque llama la atención la forma en que ellos ven la vida, lo cual constituye un reto para mí y un impulso para continuar. Me hace pensar en cuántas veces nos quejamos o renunciamos a sueños y no tenemos ni la mitad de las dificultades que ellos enfrentan.
Me gusta mucho poder hacer algo por una persona que está necesitada, aunque pasamos por momentos muy tristes pues conocemos y llegamos a querer mucho a niños que actualmente ya han fallecido, sin embargo, en medio del dolor, nos queda la alegría de que pudimos hacer algo por ellos.

4. ¿Qué le aconsejas a los demás?
El proyecto es muy hermoso, pero necesitamos que muchos jóvenes se comprometan para dedicarles un rato de su tiempo a estos pequeños.
Mi consejo para todos los jóvenes, dentro y fuera de la Iglesia, es que dejen un poco de sí para darse a los demás y darse a los demás sin esperar nada a cambio.

Reflexiones. Revista Vitral No. 128, Año XXIV, Octubre- Diciembre de 2017

2018-02-12

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