La cultura columna vertebral del proceso de «re-cubanización»

Lic. José Enrique Collazo

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En la Cuba del 2017 vivimos inmersos en un proceso de «re-cubanización» por parte de los medios de comunicación, del gobierno y de instituciones culturales, el mismo es una respuesta a la influencia de la globalización que tiene sus cosas buenas pero también cosas que van haciendo perder la identidad nacional. A este esfuerzo por mantener, rescatar e iniciar a nuestros compatriotas, principalmente a los niños, adolescentes y jóvenes, se unen las Iglesias y otras instituciones. Deseamos que todos tengan la oportunidad de conocer los valores que hacen la cubanía para sentirnos cubanos, o criollos, como se les llamaba en siglos anteriores a los nacidos en esta tierra.
Desde joven me sentí “nacionalista” que era como se definía a los que propugnábamos el amor y defensa de la patria con sus valores y costumbres así como la capacidad de hacer aquí lo que en nuestra sociedad fuera posible. Algunos mayores decían: “si todos los cubanos se prepararan bien y trabajan con una buena calificación que nos permita elevar el nivel económico y social… Cuba sería una tacita de oro”.
Todos sabemos que el enorme y sostenido éxodo de cubanos, la mayoría con un nivel profesional y laboral calificado y con experiencia, nos ha debilitado en muchos aspectos. Se perciben “saltos generacionales” en los cuales se pierde uno de los factores que hacen progresar a los pueblos: la continuidad… entendida como el relevo de una generación a otra al lado de personal calificado y con experiencia.
Hay tres figuras de primer orden en nuestro país que, a partir de 1902, ayudaron con sus principios rectores a conformar la incipiente República. José Martí, en primer lugar, es el padre espiritual, cultural y político en su sentido más amplio para iluminar las ideas y el camino de los cubanos. Citaré el principio de principios que nos legara nuestro Apóstol de su discurso Con todos y para el bien de todos1 entresaco: “Porque si en la cosas de mi Patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás bienes falaces e inseguros, ese sería el bien que yo preferiría: yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la plena dignidad del hombre”. “Y pongamos alrededor de la estrella, en la bandera nueva, esta fórmula del amor triunfante: «con todos y para el bien de todos».
El otro que cronológicamente debía ser el primero, es el presbítero Félix Varela, ambos fueron bautizados en la iglesia del Santo Ángel Custodio. De él se dijo… fue el que nos enseñó en pensar primero en Cuba. Varela culto, cubano y cristiano de raíces profundas, como criollo sigue siendo uno de los faros permanentes que iluminan nuestro ser y nos invita, como hijos de esta Isla, que amemos a nuestra patria que conlleva amar con sentido fraterno a todos los cubanos.
El general mambí Enrique Collazo, participante de las tres guerras, escribió en 1905 un libro cuyas ideas son esenciales en todo tiempo…”El pueblo débil que confía la defensa de su libertad y su derecho a un pueblo vecino, poderoso y fuerte, merece ser esclavo y lo será. Aprendamos en la historia (…) buscando la paz, desarrollar nuestra riqueza, para poder hacernos fuertes”². Este hombre probado en el fragor del combate sobrevivió y nos señaló el nuevo modo de hacer patria. Sus ideas han constituido principios rectores de mi condición de ciudadano de una nación pequeña pero que puede y debe erguirse, no sólo en lo político sino en lo económico, lo que nos lleva a trabajar en Cuba para hacernos fuertes, esto es: empleos dignos, prosperidad y seguridad para toda familia, que todos podamos tener presente y futuro es esta Perla de las Antillas.
Conviene repasar el concepto de cultura. Masiá Clavel ha expresado:
La cultura se concibe, como conjunto de conocimientos cuando se habla de aprobar un examen de cultura general; como equivalente de formación o educación, cuando se habla, por ejemplo, de una persona cultivada. Encontramos un uso más especializado del término en los etnógrafos, que lo emplean para referirse a los productos de la acción humana: lo que el ser humano adquiere por aprendizaje durante su crianza (nurture) por contraste con lo que posee de modo innato (nature).
Añade: “[…] el ser humano se cultiva a sí mismo, es decir, configura su propio modo de ser, a la vez que modifica el mundo circundante. Para los humanos, ser natural es ser cultural”.³
Por tanto, en este proceso de cubanización hay que brindar cultura en el aspecto cognitivo para enriquecer el pensamiento y para inducir el cultivo de los principios y valores por el propio ciudadano.
Hay un aspecto que formó parte de los valores identitarios de los cubanos hasta los 60’: la religiosidad entendida como tener fe en Dios, guiarse por los principios cristianos para establecer una concepción de la vida y conformar su conciencia moral y social. Hoy se conoce por los estudios de científicos que el hombre posee siete dimensiones innatas: la corporal, la psicológica, la moral, la espiritual, la social, la religiosa y la trascendente. Así lo afirma, entre otros, Ramón García Nogués: “Actualmente los especialistas escriben sobre «las trascendencias», que el cerebro humano está «cableado» para la religión o las trascendencias de una forma similar a como puede considerarse «cableado» por las experiencias éticas o estéticas”.4
Por tanto al hacer el proceso de elevar los valores de los cubanos hay que incluir de modo más apropiado los tradicionales valores de la fe en las religiones cristianas, las de origen africano y otras como Bahai (India). El ser humano es religioso porque en su mente existe la capacidad para creer, lo que algunos neuro fisiólogos llaman, la zona de la creencia. Hace falta que estas instituciones tengan mayores espacios para divulgar el contenido de sus religiones, brindar la cultura religiosa para que cada persona escoja si prefiere creer en alguna de ellas o no creer en ninguna.
Me uno al proceso de re-cubanización entendido en toda la amplitud de las dimensiones innatas del ser humano. El proceso de crecimiento humano hay que concebirlo integralmente para que cada persona sea capaz, en su proceso personal de desarrollo, de acoplar todos sus componentes. La famosa frase de Martí “ser cultos para ser libres” implica concebir la cultura en todos y cada uno de sus aspectos para facilitar la con-formación de personas integrales capaces de crecer en humanidad, lo que favorece la participación en el entramado social dándole cada vez mayor nivel en todos los órdenes de la vida.

Bibliografía
1. Martí, J. “Con todos y para el bien de todos”. Obras escogidas. Aguilar. Madrid. 1953
2. Collazo, E. Los americanos en Cuba. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1972
3. Masiá Clavel, J. “Del paisaje a la cultura” 1ª. parte, Rev Cuadernos. Enero-feb 2015, p.2
4. García Nogués, R. “Cerebro, espiritualidades y Neuroética”. Rev Cuadernos. Enero-feb 2015, p. 8

Educación Cívica. Revista Vitral No. 128, Año XXIV, Octubre- Diciembre de 2017

2018-01-29

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