Vigor de un compromiso, aceptación de una Historia

por Lic. Arsenio Enrique Carmona Pérez

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El Comité TODO POR PINAR DEL RÍO ante los pinareños de hoy

Decenas de miles de hombres, mujeres y niños brindaron ayuda directa al logro de las tareas del Comité. Por ello y para constancia histórica se mencionan muchas de las más sobresalientes obras materiales y sociales que contribuyeron al mejoramiento socioeconómico de su población:
- Entubamiento de hormigón de 30 pulgadas de diámetro de la “zanja de la Gía”, a 50 metros escasos del Paseo de Estrada Palma, en una extensión de 350 metros y prolongación del “Canal Tamargo”, al sureste de la ciudad, hasta el enchufe en el “Canal Yagruma” en enero de 1942.
-Colocación de tubos de 23 pulgadas de diámetro del dren del Reparto Vélez (conocido hoy como el “Celso Maragoto Lara”).
-Limpieza total y reparación del Canal Yagruma, con una sección de 24 pulgadas, túnel de hormigón de 2 metros de ancho por 2 metros de altura, en su mayor capacidad, desde la calle Yagruma, al fondo del hoy Hospital Pediátrico, hasta la línea del ferrocarril en una longitud de 2 300 metros, conllevando la construcción de registros y tragantes a su paso por la calle Manuel Landa.
-Registros y tragantes construidos en la calle Rosario sobre el Canal Yagruma y la ampliación de tragantes pluviales, construcción de sifones y colocación de rejas en los mismos en su cruce por la calle Delicias, para descargar las aguas de albañal, procedentes de los repartos Montano y Govantes, en una extensión de 800 metros.
-Pavimentación de la calle Virtudes desde la carretera a La Coloma, hacia Luz Zaldívar, mejorando el dren de Virtudes entre Galiano y Luz Zaldívar.
-Construcción del canal a cielo abierto de Yagruma, desde el Ferrocarril hasta el km. 4 de la carretera a La Coloma, donde se unió con el canal Galiano, en las mismas condiciones hasta el río Guamá. Esos canales tenían en total una longitud aproximada de 16 kilómetros.
-Sustituciones, acometidas nuevas o ampliaciones de tuberías de barro para aguas de albañal en varias calles de la ciudad, que conducían a tuberías que descargaban al canal Yagruma o al canal Galiano, indistintamente, en muchos cientos de metros.
-Pavimentación de la calle Guamá hacia el Sanatorio de la Colonia Española.
-Rectificación del cruce del Canal Galiano con la carretera a La Coloma.
-Reconstrucción de la calle Piquera, al costado de la Estación del Ferrocarril.
-Obras de canalización y entubamiento de zanjas del arroyo Galiano, del arroyo de Cangas y del arroyo Guamá.
-Obras de captación de las aguas de albañal procedentes del Hospital de Maternidad y de los repartos Alfonso y La Pelota (colindantes con este centro).
-Colocación de tuberías de 12 pulgadas de diámetro a partir de la carretera a Guane en dirección al canal Galiano.
-Entubamiento y pavimentación de los arroyos conocidos como del Muerto y Galiano, que requirió la rectificación del cauce.
-Construcción del alcantarillado en el cruce del arroyo Galiano, a tres cuadras del Palacio de Justicia, que impediría la acumulación de 30 mil metros de pantano cubierto de aguas de albañal, procedentes del Hospital “Raimundo Menocal” y Hospital de Maternidad durante la época de sequía.
-Desde septiembre de 1942 comenzó y continuó la limpieza y saneamiento de solares yermos y lugares de la periferia de la ciudad, que realizaba la ciudadanía pinareña en los barrios de la capital provincial, con la participación de penados no peligrosos y cuyos desechos se transportaban en camiones de entidades particulares de esta localidad, como los almacenes de víveres, entre otras, en ambos lados de la vía del Ferrocarril hacia el lado Oeste del Canal.
-Sostenidas campañas de petrolización y “dedetización” mediante mochilas para la fumigación combatiendo las nubes de mosquitos que atacaban la zona urbana y sus alrededores..
-Eliminación de pozos negros —llamados también escusados— tanto en la ciudad como en su periferia, los cuales se sustituían en muchos casos por letrinas sanitarias, cuyas casetas construía el Comité, siendo facilitadas las letrinas por el Ministerio de Salud Pública en colaboración con la Comisión de Malaria de Cuba (se les conoce como pozos sépticos). La mayoría de las sustituciones en la ciudad se lograban por medio de inodoros, cuando era posible su desagüe a las colectoras de albañales. Estos inodoros con sus instalaciones, los abonaba el beneficiario en cuotas módicas mensuales, las que iba liquidando al Comité sin sacrificios.
-Limpieza del antiguo cauce de la zanja de la Planta Eléctrica y colocación de la tubería de hormigón de 24 pulgadas.
-Saneamiento de la Laguna del Tejar Pachín, que conllevó la construcción de la alcantarilla en el camino que conduce al Crucero Maceo.
-Bacheo de numerosas calles y pavimentación completa de otras, como la Avenida de Cabada (hoy Cmdte. Pinares) desde la calle Martí hasta la Carretera Central —frente a la fábrica de refrescos La Jupiña— y, en colaboración con el antiguo Club de Leones, se construyó el parque “Franklin Delano Roosevelt” en la intersección de las calles Roldán y Avenida de Cabada; una parte de la calle Virtudes, la calle Retiro, desde la calle Cuartel hasta el Hospital de Maternidad; la calle Cuartel en toda su extensión, la calle Paradero, aledaña a la Estación del Ferrocarril, y otros tramos diseminados en la ciudad.
-Colaboración con el Ministerio de Salud Pública en el sostenido mantenimiento de la higienización, y con la Alcaldía Municipal en el mejor cumplimiento del Reglamento de Urbanismo y el proyecto de un Plan Regulador de la ciudad.
-Realizó las gestiones encaminadas a lograr la construcción del Acueducto, obra que finalmente consiguió.
-Colaboró en las gestiones locales para la construcción de lo que se conocería después como Ciudad Industrial.
-Financió y participó en el emplazamiento de la estatua pedestre del Titán de Bronce Antonio Maceo, cuyo develamiento se llevó a cabo el 4 de octubre de 1953 en el Parque de la Independencia con un gran acto, la cual se halla hoy situada en Las Taironas, lugar en el que combatieran las tropas del General a su paso por Pinar del Río durante la Invasión de Oriente a Occidente durante la Guerra del 95.
-Numerosas actividades humanitarias llevó a cabo el Comité “Todo por Pinar del Río”, señalando en particular la entrega de canastillas donadas por las estudiantes de la extinguida Escuela del Hogar y otros centros docentes, promovidas por la Sección Femenina, destinadas a las madres recién paridas en el Hospital de Maternidad General.
-Auxilió materialmente a los damnificados por las inundaciones del río Guamá en agosto de 1950, mediante la recogida y distribución de ropa y calzado, la adquisición y donación de alimentos y otros enseres para el avituallamiento apropiado de los ciudadanos evacuados y afectados por el fenómeno natural.
-Organizó anualmente desfiles Cívico-Escolares en el Día de la Dignidad Pinareña y en conmemoración del natalicio del Apóstol José Martí cada 28 de enero.
-Desplegó una campaña extraordinaria por medio de boletines, gráficos o personales, para lograr que se construyera la Carretera Panamericana. Cierto es que en el cumplimiento de los objetivos que se trazaron los patrocinadores se escondió un lucrativo negocio, a través del cual se dilapidaron cuantiosas sumas de dinero,
-Organizó un acto multitudinario para homenajear al piloto automovilístico pinareño Mario Padrón, que resultó campeón en el clásico Habana-Pinar del Río en ocasión de celebrarse esta carrera el 20 de mayo de 1956.
Al retomar los resultados de esta investigación y ofrecer especialmente a los pinareños el conjunto de la obra multifacética del “Comité Todo por Pinar del Río” a través de estos artículos, pretendemos contribuir a la profundización de los conocimientos de nuestro pueblo sobre la historia de la localidad, aportando elementos de suma importancia para satisfacer la necesidad de escribir la historia de la provincia, otrora llamada Cenicienta de Cuba y saludar la conmemoración del 150 aniversario de la concesión del título de Ciudad.
Poner en manos de los niños y los adolescentes pinareños el recuento de tales acontecimientos, informaciones, publicaciones y testimonios gráficos, que fueron obtenidos de diversas fuentes escritas y el testimonio de numerosos de los principales protagonistas, contribuirá a fortalecer en nuestros ciudadanos el orgullo de pertenecer a este pueblo y despertar en ellos el espíritu investigativo, motivándolos en la búsqueda de otros elementos relacionados con esta formidable institución que darán por resultado la consolidación de su conducta cívica.
En las condiciones económicas y sociopolíticas que vivía el país, la labor del Comité no era ni mucho menos la solución definitiva de sus males, ni siquiera de los de la provincia e incluso de la localidad, pero dotó a su población de objetivos concretos y metas que parcialmente conquistaba, hallando soluciones viables o, al menos, paliativos a problemas elementales de una porción del territorio nacional, que el Gobierno central no realizaba.
Demostró el potencial humano existente en esta ciudad, sirvió de ejemplo a otros territorios en el propósito de emprender y alcanzar empeños superiores y, desde luego, mostró cuanto podía hacerse con la participación solidaria y decidida del pueblo.
Nos quedó la duda y sería interesante confirmar si, con posterioridad a su solicitud, la Cámara de Comercio de Hobbs, en Nuevo México, materializó sus propósitos de crear un organismo similar al Comité “Todo por Pinar del Río”.
Resumir toda la obra del Comité es casi imposible, pero consideramos que los elementos aportados son suficientes para valorar el importante papel que tuvo esta institución en la ciudad capital cuyo ejemplo, como hemos comentado, trascendió dentro y fuera de la nación además de permitir juzgar justamente a sus dignos fundadores.
Es imprescindible destacar no solo la obra material sino también la labor de educación cívica que desarrolló en los ciudadanos, los resultados positivos que en esferas como la educación, la cultura, el deporte y otras alcanzó, y considerar que —no obstante sus presupuestos programáticos— sí jugó, sin proponérselo, un discreto papel en la esfera política.
La iniciativa de un nutrido grupo de pinareños logró aglutinar a su alrededor a miles de personas decididas a cambiar las condiciones existentes y la imagen que se tenía de un pueblo, sufrido pero no vencido, en aquella época.
Un papel relevante situándolo en el marco histórico que le correspondió vivir ha de concedérsele al distinguido médico pinareño Dr. Tebelio Rodríguez del Haya, el Médico de los Pobres, cuya intachable conducta ciudadana no le ha sido suficientemente reconocido hasta hoy, a pesar de las investigaciones biográficas que han realizado otros colegas que así lo confirman.
Desde este punto de vista, es justo también reconocer a otros fundadores, especialmente el Dr. José A. Figarol Février, el Lic. Efraín Martínez Andreu, el Dr. Juan Francisco Sánchez Sánchez, el Dr. Abel Prieto Morales, el periodista Edmundo Alemany Poch, el Dr. Bernabé Martínez Pacheco así como el Dr. José Manuel Quintans y el último de los protagonistas —todos desaparecidos sin haber recibido ese reconocimiento— el Dr. Ricardo Sánchez Sánchez, pedagogo pinareño. Imperecedera deuda de gratitud contrajimos con Rosita Delgado de Pazos, compositora del himno Pinar del Río que nos hace preguntarnos ¿Por qué no retomar la enseñanza de su letra y su música en las escuelas, para que como parte de la educación cívica de las nuevas generaciones, fortalezcamos en ellas su amor al terruño, amor por la patria chica, como desearon los miembros del Comité “Todo por Pinar del Río", cantándolo en las escuelas tal vez el último día de la semana en acto patriótico junto al de Bayamo, nuestro Himno Nacional?
Estamos en el deber de reconocer públicamente el papel que desempeñó en su tiempo histórico el Comité con su reducido grupo de humildes empleados y colaboradores encabezados por Efigenio Machín, Blanca Carrillo y René Hernández.
Las motivaciones que logró despertar el Comité en la ciudadanía sirvieron para establecer tradiciones como la celebración el 26 de noviembre de cada año del “Día de la Dignidad Pinareña”, en su actual modalidad como “Día del Pinareño Ausente”, aunque no ha conseguido convertirse en el reencuentro de los conciudadanos ausentes en su ciudad que por múltiples razones viven fuera de la misma. Sería fiesta de todos librar una convocatoria más abarcadora y popular de esta manifestación, pues la versión actual resulta incomprensible para la mayoría, convirtiéndose, sin proponérselo los organizadores, en fiesta de una parte minúscula de la población.
La colocación de tarjas conmemorativas de la ejecución de sus más destacadas obras materiales y de las actividades socio-culturales vinculadas al Comité en la capital provincial, serían de un valor inapreciable para el patrimonio histórico de la localidad. La movilización de los estudiantes y la población hacia estos lugares en la fecha correspondiente nos fortalecería como comunidad y como cubanos comprometidos con su Historia.

Epílogo
Según testimonio del Dr. Figarol Février, existían argumentos más que suficientes entonces para realizar esa campaña, pues ese proyecto acortaba la distancia desde el sureste de los EE. UU., siguiendo la costa del Golfo de México, hasta llegar a ese país y continuar por los demás estados de Centro y Sudamérica. Proporcionaba al turista el tránsito desde La Florida al Mariel (por vía marítima) y a entroncar por carretera en Artemisa a la carretera central y por la panamericana de Cuba a Puerto La Fe y seguidamente por vía marítima a Puerto Juárez, en México. Es obvio señalar para la época los beneficios económicos que le proporcionaría a nuestra provincia ese proyecto. Además se habilitarían los puertos antes citados para recibir ferries; se construyó una carretera —la existente hoy— desde Pinar del Río a La Fe, vía Mendoza (hoy Isabel Rubio), pero sin llenar los requisitos propuestos.

Nuestra historia. Revista Vitral No. 128, Año XXIV, Octubre- Diciembre de 2017

2017-12-19

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