La importancia de sumar fuerzas

por: Félix Sautié Mederos

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A mi regreso de Mérida, “así unidos nadie nos podrá vencer”…

Queridos lectores de “Crónicas cubanas”, cada día que transcurre reafirmo cuestiones sabidas, quizás algunas un poco dadas de lado o incluso olvidadas; además, aprendo muchas nuevas que no conocía. Confirmo, por otra parte, que hay cuestiones del movimiento perenne de la naturaleza que le dan razón de ser a la vida, las que nunca se deberían preterir u olvidar parcial o totalmente. En este orden de pensamiento considero que nos hace mucho daño la autosuficiencia propia de algunos revolucionarios que parten de la consideración, muy generalizada, especialmente en Cuba, que con haber hecho una Revolución todos los males de la sociedad se resuelven automáticamente en su desenvolvimiento cotidiano y cuando no logran solucionarse, siempre según sus esquemáticos criterios, sus soluciones se enrumban de manera positiva, porque para los que así piensan en esas circunstancias ante la cuestión esencial planteada resolverla, constituye un problema de tiempo.
¡Erróneo! Deberíamos ser más modestos y objetivos para percibir las realidades que verdaderamente son y no confundirlas con las que queremos que sean. Aunque reconozco que en la Revolución muchas cosas pueden resolverse per se y así se han resuelto; también considero que hay muchas otras que requieren de extraordinarios esfuerzos y acciones concretas, en las que el consenso y la participación de todos es decisiva, más allá de las diferencias de pensamiento que se presenten, porque siempre son de interés nacional o concernientes estrictamente a nuestra condición humana.
Estas consideraciones han embargado mi conciencia y mi pensamiento a mi regreso de Mérida, a donde viajé con un grupo de camaradas cubanos de muchos años para participar en las actividades por el 26º aniversario de Por Esto! Vivencias que, como ya he expresado en crónicas anteriores, dejaron en mi persona una profunda huella por causa de la postura valiente y efectiva con que las enfrenta Por Esto! en las muy dramáticas circunstancias que se viven en México en estos momentos. Especialmente me refiero a la hostilidad y crímenes que sufren los periodistas mexicanos y los órganos de prensa dignos que no transigen con los desmanes que ocurren y que están desarticulando al “México lindo y querido” según se califica muy correctamente en la conocida canción que tantos sentimientos de cariño provoca en los cubanos.
En las conclusiones del evento final por el 26º aniversario de Por Esto! su egregio Director el maestro de periodistas Mario Menéndez Rodríguez planteó una consigna de lucha y enfrentamiento a los latrocinios, crímenes y adversidades que se producen en el hermano país, que, mirándola bien, como se dice en buen cubano, es esencial no solo para los mexicanos de hoy, sino que la considero fundamental también para toda la América Latina y para los pueblos que luchan en el mundo por su subsistencia, el desarrollo y la paz, de los cuales Cuba no es ninguna excepción. Reitero su cita textual ya planteada en mi anterior crónica: “Pospongamos diferencias. Aprendamos a sumar fuerzas por el bienestar general de Yucatán y de México, así unidos nadie nos podrá vencer…”
En estas coyunturas y circunstancias quiero detenerme en algunas consideraciones que son esenciales en mi opinión para nuestra Cuba de hoy, a la que le cabe perfectamente este llamamiento de don Mario Menéndez. Y en este orden de pensamiento, quiero expresar que para unir fuerzas lo esencial que nos hace falta es el respeto hacia la opinión diferente que facilite un carácter inclusivo en momentos que se ciernen tantos peligros para la América Latina derivados de una ofensiva extraordinaria de las derechas continentales y universales, reforzadas, además, por lo que se ha dado en denominar la Era Trump, que amenazan con el establecimiento de un neoliberalismo rampante que será dañino para todos los que no sean parte de los poderosos de la Tierra y que actúan contra la paz del mundo y por la destrucción ecológica de nuestro planeta. Pienso que incluso será dañino también para sus propios lacayos y «alabarderos del pensamiento oficial» al decir del Che.
Es mi criterio que nadie en su sano juicio debería ver estos acontecimientos desde afuera de los límites de referencia de los mismos, ni mucho menos pensar que Cuba está exenta de estas cuestiones adversas. En esta dirección debo decir que algunos, en su dogmatismo habitual, consideran a nuestra sociedad única y esencialmente más allá de las imperfecciones, los errores y las desviaciones humanas. Esos escenarios de perfección no existen en ninguna parte y Cuba tampoco es una excepción. Los esquematismos, los dogmatismos y el carácter conservador de quienes están detenidos en el tiempo, y solo se preocupan por el mantenimiento de su estatus personal, constituyen uno de los mayores peligros que nos asechan en las coyunturas actuales.
Tampoco pienso que será lo más positivo para estos enfrentamientos, enquistarse más de lo que estamos, ni mantener exclusiones de unos y de otros, al contrario considero que hay que abrirse más los unos a los otros, con pleno respeto a la opinión propia diferente y tomando como básico el interés de Nación e Identidad que nos une a todos los que hemos nacido en nuestro archipiélago cubano. En mi opinión conclusiva, pienso que tenemos que avanzar decisivamente en la modernización del país en un mundo que cada vez es más digital; y universalizar los accesos a Internet, más allá de las políticas cautelosas y restrictivas con que tan tardíamente se están estableciendo. Considero que se deben dejar a un lado definitivamente las posiciones y conceptos de quienes se han detenido en el tiempo y quieren, con su conservadurismo que ellos plantean como «revolucionario» resistirse a lo nuevo que nos trae el movimiento de la vida.
Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar, con mis respetos por la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular. En definitiva, considero que sería una actitud suicida atacar al mensajero en vez de analizar el contenido del mensaje, porque como se dice popularmente, en Latinoamérica y en el mundo el “horno no está como para panecitos”.

Reflexiones. Revista Vitral No. 127, Año XXIV, Julio- Septiembre de 2017

2017-11-16

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