Comité Todo por Pinar del Río, peculiaridades de una institución cívica

Lic. Arsenio Enrique Carmona

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El Comité Todo por Pinar del Río dispuso de un Boletín Informativo, cuyo propósito era dar a conocer a sus miembros, y a toda la ciudadanía, las gestiones y resultados del trabajo que realizaba, como podrá apreciarse a través de sus páginas.

Las Unidades Cívicas
Las secciones que lo integraban constituyeron las Unidades Cívicas del Comité. Poseían un Comité Ejecutivo, integrado cada una por un Presidente, un Secretario y un Tesorero, a quienes se sumaban ciudadanos de las más diversas capas sociales que, en elevado número, participaban en las obras llevadas a cabo por la Institución.
Cumplían tareas precisas, como luchar por la salubridad en las barriadas, gestionar que el alumbrado funcionara eficientemente y resolver con Acueducto las necesidades de agua corriente de la población, denunciando la rotura de fosas u otros problemas de índole sanitaria; contribuían con la activa participación popular con el arreglo de las calles, velaban por que los niños no faltasen a clases en las escuelas públicas; o sea, con sus gestiones trataban de resolver, recoger y canalizar, en colaboración con el Comité y con las autoridades correspondientes, los problemas de la comunidad. Con relación a estas estructuras, un dato interesante por su significativa connotación se refiere a la organización de las masas, reportado por la mencionada revista: "...Las Unidades Cívicas vienen a ser, en la vida pública, las hijas menores del Comité... funcionarán agrupando tantas calles o cuadras como los vecinos reunidos así lo acuerden y tendrán por función obligatoria la de colaborar por el mayor auge de la sanidad e higiene de la población y así también vigilar el ornato público y su conservación... Solicitar y lograr mejoras en el alumbrado público en las calles, y asimismo, colaborar con los maestros para regularizar la asistencia de sus alumnos, evitando con ello que la educación sea alterada... en fin... representan un verdadero acercamiento entre el pueblo y el Comité...”.
En el mes de octubre de 1948 la propia revista publicó: “…no conforme la institución tras siete años de continuo bregar, aspiramos a realizar todavía mayor tarea en la localidad, se moviliza y tras meditado estudio, quedan fundadas y en vigor un magnífico Reglamento, para virtualizar las Unidades Cívicas del Comité”.
Por su connotación, se transcribe el contenido del Artículo 3: “Serán funciones de estas Unidades Cívicas: Laborar en pro de la salubridad de la vecindad:
a) Denunciar a las autoridades o a los organismos del Comité Todo por Pinar del Río todo aquello que atente contra la salud del pueblo, el ornato público, las buenas costumbres, o cualquier contravención o hecho que afecte o dañe el bienestar ciudadano.
b) Gestionar mejoras en el alumbrado público
c) Luchar por la construcción o reparación de sus calles
d) Velar por la educación de los niños de la vecindad, haciendo gestiones para que sus padres manden a sus hijos a la escuela y se interesen por la enseñanza de éstas y el aprendizaje de aquellos.
e) Estrechar los vínculos de amistad y de buena vecindad entre los residentes de la barriada para que su unidad espiritual fortalezca sus mejores deseos y se traduzca en el más humano bienestar colectivo.”
De la capacidad de movilización que llegaron a tener da cuenta el Boletín #9: “…por los ciudadanos del barrio Norte Segundo de esta ciudad, en que hombres y mujeres sin distingo de clases, edades, razas ni posición social, se lanzaron desde tempranas horas de la mañana a realizar obras de chapeo, relleno y limpieza de la Avenida Cabada [hoy Comandante Pinares n. del a] no podía este Comité Central permanecer silencioso, callando el jubiloso sentimiento de orgullo que experimenta, ante ese resurgir de la conciencia de amor al terruño en que vivimos...”.
En 1949, apoyándose en las Unidades Cívicas, el Comité lanzó la iniciativa de instituir lo que se denominó popularmente como el «Día del tareco», que consistía en la recogida de basura durante una semana mediante 3 carros dispuestos por la Institución. Se anunciaba a los ciudadanos el objeto de la campaña, convocándolos a participar y sacar a las aceras tiestos y toda clase de basura que estorbasen en los patios y traspatios de las viviendas. En la medida en que se fueron organizando estas tareas, aumentaron los medios de transporte, señalándose el primer domingo de febrero como la fecha para celebrar esta jornada de saneamiento. Se ubicaron latones para la basura en las esquinas de la ciudad, a los que se les puso un letrero que decía “Todo por Pinar del Río, la basura aquí”.
Al analizar exhaustivamente estas actividades ciudadanas, podríamos compararlas y afirmar que constituyen antecedentes históricos de las frecuentes movilizaciones que en la actualidad son convocadas por los Comités de Defensa de la Revolución en fechas señaladas con el fin de lograr el ornato y embellecimiento de la ciudad.
En los boletines 3 y 4 se da cuenta de la terminación de la primera obra, que fue el entubamiento de la zanja de La Gía (barrio marginal de la ciudad pinareña donde se encuentra hoy el llamado Reparto de los Técnicos aledaño al Hotel Pinar del Río n. del a.) y el Canal Tamargo y de “la segunda obra con la limpieza y reparación total del Canal Yagruma en sus 2 300 ms. de longitud, tapándose 52 huecos, extraído desperdicios, exterminado el criadero de malangueta del ferrocarril y la petrolización, por tercera vez, en el Barrio Norte Segundo”.
En 1947 se creó el Subcomité Pro Cárcel Provincial Modelo, encargado de transmitir a las autoridades competentes las inquietudes ciudadanas en relación al estado deplorable en que se hallaban los reclusos en la prisión de la calle Maceo # 18 en la cabecera provincial. El Comité propuso que se reubicara en las afueras de la ciudad convirtiéndolo en un Reclusorio Modelo, en una finca ubicada en el Km. 5 de la carretera a Luis Lazo. Debemos esclarecer que la atención priorizada de las cárceles constituyó una de las tareas sugeridas por el Comité Central del Comité a su ex presidente, el Dr. Tebelio Rodríguez del Haya, que lo motivaron a ocupar un puesto importante en la administración del gobierno nacional, al cual renunció poco después al hacérsele más que imposible cumplirlas por la politiquería reinante, de la cual se negó a formar parte. Después no quiso volver a ejercer la presidencia de la institución cívica.

Su influencia extraterritorial.
El ejemplo del Comité se extendió fuera de la capital provincial, constituyéndose después en la ciudad de La Habana la Delegación del Comité Todo por Pinar del Río, nutrida por entusiastas pinareños que allá residían, quienes colaboraron en la realización de gestiones dirigidas a captar nuevos miembros, obtener donaciones de industriales y comerciantes de la capital del país, realización de gestiones de orden material y traslado de éstos hacia acá.
En 1945 la labor cívica del Comité se había extendido hacia otros poblados. En Puerta de Golpe, por ejemplo, adoptó el nombre “Por un Puerta de Golpe Mejor”. En octubre de 1948 se eligió la primera directiva del Comité Todo por San Juan, cuya labor siguió los derroteros y principios del Comité de Pinar del Río. También celebraban el “Día de la Dignidad Sanjuanera”, el 21 de febrero de cada año, y coronaban a la Reina del Tabaco. Tuvo gran repercusión nacional.
En 1948 se celebró en la ciudad de Trinidad el Segundo Congreso Nacional de Instituciones de Mejoramiento Local. En este Congreso el Comité expuso los resultados de su labor, constituyendo todo un triunfo. El boletín que se editó con motivos de esa celebración publicó lo siguiente: “...hay mucho que agradecer a los pinareños. El Comité Todo por Pinar del Río proporcionó una ejemplar enseñanza ciudadana a los comités de la República y trazó la pauta de trabajo en el Congreso de Trinidad…”. No dudamos que de no haberse producido el nefasto golpe de estado de 1952, se hubieran multiplicado estos organismos a lo largo de la provincia y tal vez en el país. Infiérase por el contenido de este artículo, cómo el Comité tomaba partido sin proponérselo en la política.
Los resultados de su trabajo trascendieron las fronteras nacionales y prueba de ello se evidencia en la carta recibida por el Comité Central, procedente de la Cámara de Comercio de Hobbs, en el estado de Nuevo México, de enero de 1946, comunicando el interés que despertó en dicha entidad el artículo publicado en la edición de diciembre por la revista The Readers Digest (EE.UU.) acerca de la organización del Comité de los Mil e interesándose por su reglamento, pues dice: “…tenemos proyectado la constitución de una organización de tipo similar...”. Los investigadores ignoramos si alguna vez se ejecutó tal propósito.

Actividades económicas
El “Comité de los Mil” estuvo destinado a recaudar fondos entre sus miembros —con el valor de un peso mensual— para lo cual, la primera vez, se colocaba en la puerta de los hogares de los contribuyentes el escudo alusivo que llevaba el lema “Salus Populi - Suprema Lex” (Salud del pueblo, suprema ley n. del a). El nombre que lo identificaba encerraba el propósito institucional de arribar a los mil miembros (cifra que en opinión de los testimoniantes no llegó a alcanzar, n. del a.).
Una de las tareas más importantes desplegada por esta institución, y motivación fundamental de su creación, fue el saneamiento de la ciudad capital provincial y la ejecución de campañas masivas contra los mosquitos. En diciembre de 1941 se leía en el periódico la nota siguiente: “...con el esfuerzo económico de todos los pinareños hemos logrado hasta la fecha una recaudación de $1.573.70, que habíamos de invertir en nuestro primer empeño, saneando de mosquitos nuestra ciudad. ¡No más mosquitos en Pinar! Pinareño, recuerda: Ahora o nunca dejaremos de ser La Cenicienta. Coopera con nuestro Comité...”.
Decenas de boletines informativos numerados emitían cada año, rindiendo cuenta a la población de las variadas gestiones de los contribuyentes y del desarrollo de las obras que iba realizando el Comité Todo por Pinar del Río, así como de las recaudaciones que con motivo de las Ferias de San Rosendo y el “Día de la Dignidad Pinareña” se lograban.
Los días 28 de febrero y del 1ro al 3 de marzo de cada año, desde 1945, se celebraban en Pinar del Río las llamadas Ferias de San Rosendo en el Paseo de Estrada Palma, el llamado Malecón de la ciudad o calle Martí, en el tramo comprendido entre las actuales calles Comandante Pinares, antes Avenida de Cabada y Rafael Ferro Macías conocida anteriormente como Calzada de La Coloma. En varias oportunidades se extendió hasta el actual Parque de la Independencia en el centro de la ciudad. Vale decir que, en general, todas las localidades tenían su Santo Patrón (en Consolación del Sur, La Candelaria; en Pinar del Río, San Rosendo; etc.) y realizaban sus festividades en estas fechas alegóricas.
En lo que se refiere a la celebración de San Rosendo, el Comité Todo por Pinar del Río organizaba una gigantesca feria con fiestas, bailes y la Verbena, como la más importante de las actividades, coyunturalmente oportuna ocasión para recaudar fondos. A modo de ilustración, entre 1945 y 1950 (se excluye el año 1946 del cual no se poseen datos) la Feria dejó un saldo de 25. 524.23 pesos.
Variadas formas de recaudación popular fueron desplegadas por el Comité, entre otras, el aporte de un peso per cápita de muchos pinareños que, a pesar de la situación económica tan desastrosa por la que atravesaba la población, colaboraban para que la Institución pudiera adquirir materiales y pagar mano de obra especializada. Por ello y como una necesidad, existía un fuerte vínculo de Todo por Pinar del Río con los sectores comercial y financiero de la provincia.
Para que fuera más confiable y transparente el empleo de los fondos de la institución, se solicitaba que los aportes en dinero se efectuaran mediante giros postales que eran remitidos a la “Comisión de Malaria de Cuba” que radicaba entonces en el “Instituto Finlay” de la capital del país.
Se imprimieron los “Sellos del Comité” del tamaño de un sello postal que se pegaban en los sobres de cartas, recibos por pagos, facturas y otras formas, por valor de un centavo cada uno. Se adquirían en algunos establecimientos comerciales de Pinar del Río, para colaborar con el Comité y éstos devolvían tantos sellos como “vuelto en menudo” admitieran los compradores que estuvieran de acuerdo con el mecanismo de recaudación. Mostraban el escudo de la provincia, en fondo amarillo con la inscripción Todo por Pinar del Río y en su parte inferior —sobre fondo azul— el lema “Dejemos de ser La Cenicienta”. También mediante alcancías colocadas a la entrada de la capital provincial durante la celebración del “Día de la Dignidad Pinareña” y en otros días festivos.
En contadas ocasiones se recibieron aportes del Estado para la ejecución de obras de cierta magnitud, como la construcción de la calle Cuarteles y un parque infantil localizado en las áreas del actual “Paquito González” y, como en los casos de los Fondos Especiales de la Tesorería General de la República, a través de cheques por el valor de 40 000.00 pesos destinados a las obras que se realizaban en las calles de la ciudad; 5 000.00, 4 454.00 y 10 000.00 pesos que fueron entregados al Patronato Asilo de Ancianos de San José de la Montaña y al Patronato Hospital de Maternidad e Infancia de Pinar del Río, respectivamente así como The Royal Bank of Canadá que aportó un cheque por 6 608.96 centavos, todo por conducto del Comité.
Otro aporte de este tipo consistió en la entrega de una parte del sorteo de la Lotería Nacional, celebrada el 8 de septiembre de 1945, como resultado de las gestiones de un pinareño quien a la sazón fue Director General de la Renta de Lotería.
Se recibían aportes esporádicos de algunas industrias locales y de otras de la capital del país, desde cinco pesos hasta cantidades mayores, y de numerosos profesionales de la provincia que residían en La Habana, donde llegaron a constituir un Sub-Comité o Delegación del Todo por Pinar del Río.

El estricto control de ingresos y de gastos y la rendición periódica de éstos a la población mediante los boletines dan fe de la honradez y transparencia con que se manejaron los fondos de la Institución por parte de su Comité Central.

La obra material y cívico-moral
La obra progresista del Comité Todo por Pinar del Río no puede limitarse a lo meramente material, hay que apreciarla desde los múltiples ángulos que calaron con profundidad en la conciencia ciudadana de las generaciones que fueron sus protagonistas y testigos.
En el propio año 1942, refiriéndose al problema del agua en la ciudad, el periódico Vocero Occidental publicaba: “...una manifestación popular, a cuyo frente iba el Dr. Tomás Calero (dentista), el Dr. Enrique Díaz Ortega (pedagogo) y otros integrantes del Comité Todo por Pinar del Río expuso al Ministro la imperiosa urgencia de resolver tan necesario y delicado asunto...”.
El Comité fustigó incesantemente a las autoridades oficiales ante la calamitosa situación sanitaria existente en Pinar del Río al denunciar que “nubes de polvo portando enfermedades invaden los hogares pinareños…” pues “...hace mucho tiempo que no se riegan las calles” y “porque la Jefatura Local de Salubridad de una capital de provincia cuenta nada menos que con la suma de cincuenta pesos para todo eso...” y ampliaban en su denuncia —refiriéndose a la labor de la Institución— “…Dejemos de ser La Cenicienta que si tuviera en sus manos por unos instantes los resortes del gobierno, a estas horas ya hubiera realizado la urgente obra que sobre sus hombros han echado por desidia y mala administración que se ha venido notando en el Ministerio de Salubridad...”.
Con reiteración se reclamó del Ministro de Salubridad la necesaria y justa equiparación de asignaciones a los hospitales de la provincia con los de La Habana y el resto del país. La Habana, con 18 hospitales, recibía una asignación de 2.75 pesos por enfermo, Matanzas, con 9 hospitales, recibía 0.47 centavos por enfermo y Pinar del Río recibía 0.24 centavos por enfermo..
Estas cifras son elocuentes y ponen de manifiesto la desatención existente en este sector social tan importante.
Ante el empuje del Comité y sus resultados, la Cámara Municipal de Pinar del Río aprobó el 2 de agosto de 1943 una moción relacionada con el Comité de la que derivó los siguientes Acuerdos: “Primero: Declarar DÍA DE LA DIGNIDAD PINAREÑA el 26 de noviembre de cada año... Segundo: Que a fin de que perdure para la posteridad como estímulo para la ciudadanía, se erija una tarja, lápida o cualquier otra constancia, en uno de los lugares en que han realizado obras... Tercero: Que se declare Día Festivo el próximo 26 de noviembre...”.
Nunca dejó de celebrarse el mencionado día y nunca se permitió la celebración de éste más allá de las 12 de la noche, en atención a que al siguiente se conmemoraba el aniversario del fusilamiento de los estudiantes de medicina en 1871; el segundo de estos acuerdos se incumplió.
En 1941 una pinareña que aún vivía en tiempos de la investigación, nombrada Rosita Delgado de Pazos, a solicitud de su Comité Central, compuso el Himno cuya letra fue cantada por primera vez en la antigua Colonia Española de la capital provincial así como en los actos cívicos de las escuelas por los niños y los estudiantes secundarios. A continuación transcribimos su letra.

Himno de Pinar del Río
Autora: Rosita Delgado de Pazos Pinar del Río
región fecunda
donde natura vertió sus joyas
con esplendor.
Cuna de sabios y de patriotas
hecha a la prueba a la abnegación

Pinareños, valor, de la ardua lucha
se recoge por fruto la victoria,
la conciencia de un pueblo
se ha hecho grande
y ascenderá triunfante
hasta la gloria.

Pinar del Río,
tierra olvidada
la Cenicienta desventurada
no puede ser
porque sus hijos en lucha heroica
la harán hermosa, es un deber
¡PINAR DEL RÍO!
¡PINAR DEL RÍOOOO! ¡PINAR DEL RÍOOOOOOOOO!

El pueblo pinareño lo hizo suyo y se convirtió en consigna y estímulo de los niños, jóvenes y adultos de aquellas generaciones y sus sobrevivientes aún hoy lo recuerdan y cantan. Debe señalarse que ya es costumbre en las Asambleas del Gobierno de la provincia y en la Jornada de la Cultura en Pinar del Río entonar este himno.
La prensa provincial informaba en marzo de 1946 que el Dr. Tebelio Rodríguez del Haya, “...nos hablaba emocionado de las condiciones que teníamos para convertirnos rápidamente en centro de atracción para el turismo[...] Pinar del Río[...] necesita urgentemente de esa gran industria que constituye el turismo, la región que cuenta con aguas medicinales en San Diego y San Vicente, la pincelada maravillosa del valle de Viñales, las bellezas naturales de la Sierra de Luis Lazo, las plantaciones tabacaleras de San Juan y Martínez y San Luis …unámonos todos al grito de “Vueltabajo centro de atracción para el turismo...” y solicitemos tanto de nuestras instituciones y hombres responsables, como del gobierno central, todo cuanto necesitamos para que la provincia pinareña tenga, a más de la industria tabacalera, una fuente de riqueza que contribuya a la consolidación de nuestra economía...”. ¡Con cuanta luz larga se lanzaron estas apelaciones, que hoy constituyen una realidad!
En este sentido el Comité dedicó especial atención a la playa “Las Canas”, distante 29 kms de la capital provincial en dirección sur; hasta lograr que se mantuviera en condiciones óptimas para el disfrute de los habitantes de la ciudad de Pinar del Río; denunciando, sin embargo, que la carretera que la unía con el poblado a La Coloma y por la que necesariamente había que viajar, estaba intransitable y en el tramo comprendido desde ésta vía hasta el enclave, prácticamente destruida.
Durante casi 20 años de existencia, de los cuales más de su primera década fue de intensa y fructífera labor, el Comité Todo por Pinar del Río incorporó al pueblo en el cumplimiento de los objetivos para los que se creó. Muchas fueron las obras de relevancia que resultaron de aquellos esfuerzos, como mucho fue el amor que puso la Institución en el empeño. Demostró como legado importante, que cuando se cuenta con dignidad y patriotismo no hay meta que no se alcance ni obra que deje de marchar adelante.

Referencias:
Revista Todo por Pinar del Río. no.13 septiembre de 1948.
Ibídem. no.14 de octubre de 1948.
Boletín No.9 del Comité “Todo por Pinar del Río”. Septiembre de 1944.
Canal Yagruma —construido a principios de la década del 20 en el siglo xx— y prácticamente obstruido, al que seguía el arroyo Yagruma hasta el Km. 4 de la carretera a La Coloma; el Arroyo de Galeano, desde la finca de Celestino Rodríguez hasta su confluencia con el de Yagruma: el arroyo del Muerto desde la Alameda del Hospital hasta entroncar con el de Galeano; el arroyo Cangas, desde la parte norte de la calle Maternidad hasta el río Guamá. La zanja de albañales desde la calle Virtudes hasta el arroyo Galeano y la primera zanja entubada desde el paseo de Estrada Palma, calle Obispo hasta el canal Yagruma. Fue la primera obra de entubamiento del Comité, con tubos prefundidos de hormigón con 30 pulgadas de diámetro.
Suplemento Nuestra Historia del periódico Guerrillero de abril-junio/1989.
Revista Pinar del Río No.13 pp. 19 y 20.
Periódico Vocero Occidental. No.22.
Periódico Vocero Occidental No.28, 1942.
Ibídem. No.42, p.2.
Boletín No.18. p.29.
Boletín No.32.
Vocero Occidental. 23 de octubre de 1946, pp. 1 a la 8.
Revista Pinar del Río, septiembre de 1947 No. 5 Pág. 1.

Nuestra Historia. Revista Vitral, Nº 127, Año XXIV, Julio- Septiembre de 2017

2017-09-14

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