Fundación y organización institucional del Comité “Todo por Pinar del Río”

por: Lic. Arsenio Enrique Carmona Pérez

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El Comité “Todo por Pinar del Río”, se integró con destacadas personalidades de la época y se nutrió con hombres y mujeres de diversos sectores de la sociedad pinareña, cuyos fines fueron —según el Artículo III de su Reglamento,
...propugnar por todos los medios lícitos a su alcance, el mejoramiento sanitario, educacional, cultural, moral y social de la ciudad de Pinar del Río y sus alrededores, iniciando, sugiriendo, cooperando y realizando por sí o por delegación, en la medida de sus posibilidades, de toda obra que tienda a la consecución de los objetivos enumerados, sin espíritu de lucro, tendencia partidista política, religiosa o sectaria alguna y estará siempre dispuesta a luchar por todo lo que constituya progreso y bienestar para sus habitantes…
En el propio Reglamento se vetaba —sin excepciones— “toda publicidad o provecho personal por parte de los integrantes de su llamado «Comité Central de la Institución”.
Por constituir uno de los objetivos esenciales de este trabajo es procedente que tratemos de caracterizar a este Comité a través de su obra, que abarca las diversas esferas de la vida. Enarboló su consigna “¡Cenicienta, no!” y luego la amplió con otra frase: “La Hospitalaria” dedicándose a construir y llevar adelante su trabajo con la más absoluta pulcritud y honradez, a contrapelo de lo que ocurría a lo largo y ancho del país con muchas otras instituciones «cívicas».
El acto de fundación del Comité “Todo por Pinar del Río”, se celebró el 26 de noviembre de 1941, en la casa Ernesto Bernal Trinchería, situada en la calle Maceo No. 16 (altos) en esta ciudad, en reunión convocada y presidida por el Dr. en Medicina Tebelio Rodríguez del Haya persona de gran prestigio (justamente llamado por los ciudadanos el “médico de los pobres”) quien enarboló como su consigna el lema ya conocido.
Asistieron a este acto 17 personas. En los días siguientes se incorporaron otros pinareños entusiasmados con la idea, a quienes se les consideró, por acuerdo de los primeros, entre los fundadores. Su aporte a la causa que emprendieron no fue similar, pero la mayoría se distinguió.
Los fundadores:
- Dr. Tebelio Rodríguez del Haya (médico), Presidente; Dr. Arturo de la Torre Gómez (médico); Dr. Octavio Valdés Pintado (médico); Dr. Teófilo R. Reyes Díaz (médico); Dr. Armando de la Torre Rubio (médico); Nicolás Caraza Laviña (farmacéutico); Manuel A. Felipez Migoya (comerciante); Luis Vega Castaño (comerciante); Fredesvinda Montes Junco (Nena) (ama de casa, familia de industriales); Simón Vela Peláez (comerciante-industrial); Alfredo Roig Junco (abogado y notario); Alfredo Piñeiro Marta (periodista); Ernesto Bernal Trinchería (profesor); Dr. Luis González Quintans (profesor); Dr. José A. Figarol Février (profesor); Ing. Segundo González Hernández (profesor) y el Dr. Víctor J. Oruña Hernández (profesor)
El resto, también considerados por los primeros como fundadores, fueron los siguientes:
- Efraín Martínez Andreu (laboratorista) ; Juan Francisco Sánchez Sánchez (pedagogo); Ricardo Sánchez Sánchez (pedagogo); Alfonso Tallet Grenier (profesor); Dr. Abel Prieto Morales (profesor); Dr. José Ramón Herrera Díaz (profesor); Manuel Abreu Rodríguez (bancario) y José Manuel Quintáns Sánchez (farmacéutico). El único sobreviviente, hasta el 2015, fue Ricardo Sánchez Sánchez, quien residía en la ciudad de La Habana y escribió el prólogo del libro que nos propusimos hacer sin resultado inmediato.
Efraín Martínez Andreu y otros no asistieron a la primera convocatoria porque en esos momentos se celebraba una importantísima reunión del Comité Antifascista creado en Pinar del Río, materializando la participación de los pinareños como protesta por el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Varios de estos prestigiosos fundadores militaron después en el llamado Frente Cívico que combatiría a Batista.
El profesor José A. Figarol Février, además de pedagogo, había estudiado ingeniería y era fotógrafo aficionado, conocimientos que servirían de utilidad a los propósitos de la Institución, para dejar constancia y proyectar en el terreno las labores logísticas y constructivas que se acometerían. Los álbumes de fotografías —que se conservan en el Archivo Provincial de Historia— se nutrieron gracias a este entusiasta fundador del Comité. Fue él quien más colaboró con los investigadores en la caracterización de dicha Institución, al igual que el Dr. Bernabé Martínez Pacheco, el Dr. Francisco Sánchez Sánchez y miembros cercanos de la familia del Dr. Tebelio Rodríguez del Haya.
Con posterioridad se incorporaron y accedieron a su Comité Central personalidades reconocidas de la época tales como: Miguel Gómez, Raúl Lamar, René León, el Cap. José M. Delgado, el Dr. José M. Pérez Hernández, Juan Pilotos Malagón y Roberto Puentes; como empleados de la Institución por largos años se cuenta a Efigenio Machín (chofer), Blanca Carrillo (Jefa de Oficina) y René Hernández (dibujante). Colaboraron muy estrechamente los carpinteros Miguel Barreras y Carlos Vento. También participaron numerosos intelectuales, integrados en comisiones que habremos de señalar más adelante, destacándose el periodista Edmundo Alemany Poch, el abogado Dr. Nicasio Hernández de Armas, la Dra. Rina Malo Rendón, las maestras Carolina Carnero y Delia García de Figarol, así como otras personalidades que sería casi imposible nombrar.
En resumen, la composición de su llamado Comité Central fue heterogénea:
10 educadores, 8 del sector de la salud, 3 comerciantes, 1 bancario, 1 periodista, 1 abogado y 1 ama de casa.
Es importante destacar que profesionales e intelectuales formaron parte del ejecutivo o fueron miembros de fila sin distinción de clases, grupos sociales o razas; claro está que algunos, por su posición económica, significaban un apoyo indispensable que les permitiría llevar adelante la obra que se proponían.
El sello distintivo del Comité estuvo siempre en su capacidad de movilización de las masas para la ejecución de su proyecto constructivo, sanitario, cultural y educativo. La labor proselitista llevada a cabo a través de los medios y el contacto directo con las masas atrajo, como miembros de fila, a mucha gente que le impregnó un carácter popular: obreros, empleados y desempleados, amas de casas, miembros de las fuerzas armadas y de la policía, maestros, trabajadores de la salud y de la limpieza de calles, obviamente preocupados por el estado deplorable que imperaba en el territorio y que estaban deseosos de eliminar, ante la indiferencia de los políticos del patio. Hasta los niños, desde sus escuelas y en los barrios de la ciudad, se incorporaron a las labores de beneficio social impulsadas por la institución.
No es difícil inferir que su composición no fue obra de la casualidad, sino resultado del análisis realizado por el Dr. Rodríguez del Haya y quienes le acompañaron desde los primeros instantes en la concepción de los objetivos y la estrategia que habría de proyectarse; esto puede inferirse del análisis del Reglamento que acordaron para su funcionamiento y por la composición humanista de su Comité Central.
El Dr. Tebelio Rodríguez del Haya se desempeñó como Presidente de esta Institución entre 1941 y 1945, renunció al cargo a finales de ese año, le sucedió por breves periodos de tiempo Nena Montes, el Dr. José A. Figarol y entre 1948 y 1950 ocupó esta responsabilidad Efraín Martínez Andreu. A éste le sucedieron el Dr. Francisco Sánchez Sánchez y Raúl Herrera Quintans.
En octubre de 1947 el Comité celebró elecciones; quedó elegido como primer Vicepresidente
…un joven de la nueva promoción intelectual, preocupado siempre por cuanto signifique mejoramiento ciudadano y de honesta actuación en todos los aspectos de su vida, nos referimos al querido amigo Efraín Martínez Andreu… por ausencia de quien ocupa en propiedad la presidencia del Comité, toca a Efraín Martínez Andréu asumir las riendas de la institución... .
Días después de su elección como Vicepresidente, al leer el Informe Anual, expresaba Martínez Andréu:
…El Comité “Todo por Pinar del Río” puede sentirse satisfecho, pues ha cumplido a plenitud los pronunciamientos de sus fundadores y ha levantado el espíritu público hasta entonces decaído...
Provisionalmente, la sede de dicha Institución se situó en el edificio del antiguo City Bank, en la calle principal de la ciudad capital, lugar donde permaneció algún tiempo hasta instalarse después en un local de la calle Vélez Caviedes, al lado de la panadería Celestino entre las calles Martí y Máximo Gómez; por último ocupó el local de la calle Virtudes entre Manuel Landa y Galeano que por su amplitud y sus áreas exteriores servía mejor a sus intereses, lugar este último donde se extinguió siendo ocupado en los primeros años de la Revolución por la Delegación Provincial del Instituto de la Pesca.
Entre los primeros acuerdos que todos sus miembros debían acatar “con patriotismo y civismo” estuvo: “cero publicidad, cero coba para cualquiera de los miembros de “Todo por Pinar del Río”
Sobre los fines que el Comité perseguía, dio cuenta el ya citado periódico Vocero Occidental:
Con este título se ha constituido en Pinar del Río una entidad que componen las más destacadas y valiosas personalidades de nuestra sociedad. Como su título indica, tendrá como objetivo dicha Asociación propender al mejoramiento material de la provincia, recabando de nuestros gobernantes las medidas en dinero o en cualquier sentido que sea necesario, para realizar rápidamente las obras más urgentes y las que no lo sean, a fin de que Pinar del Río quede hacia atrás en el vasto plan de mejoras que se proyectan .
La razón y la importancia de tan magna iniciativa pueden confirmarse en las palabras pronunciadas por el Dr. José Chelala Aguilera (médico habanero) en una visita que por entonces realizó a nuestra provincia:
Pinareños: mucha pena me da tener que confesarlo así, perdonadme si con ello pudiera ofenderlos, lo que no es mi deseo, pero vuestra ciudad es una isla rodeada de excretas por todas partes... .
Como es natural, la creación de este Comité llamó la atención de políticos, que trataron de manipularlo viendo en éste un medio para granjearse el favor popular. La vida demostró en seguida cuál era su juego y así lo apreció la prensa de la provincia:
¡Qué gran mentira! ha resultado la cooperación que prometieron al Comité “Todo por Pinar del Río” en memorable y ya lejana fecha en el Gobierno Provincial, afirmando más adelante: “...ten fe y estate seguro que el Comité “Todo por Pinar del Río” es y será la única realidad que hemos tenido, no lo olvides...
Fue entonces que se lanzó el lema: “No somos ya la Cenicienta, sino la Hospitalaria...” .
El periódico Información, de tirada nacional, aseguraba: “...El Comité Todo por Pinar del Río ha hecho en tres años, lo que la República no quiso o no pudo hacer en cuarenta...”
Organización interna.
En sus comienzos el Comité no dispuso de una gran organización, ni había creado la correspondiente infraestructura que le permitiera llevar adelante sus planes de forma idónea. Esto se logró en la medida en que se desarrollaba su trabajo. Se redactó el Reglamento para establecer su integración y propósitos que fue objeto de posteriores modificaciones.
La Sección Femenina.
En diciembre del propio año 1941 se constituyó la Sección Femenina, que fue presidida por Blanca del Valle, Vda. de Celestino Rodríguez, (comerciante pinareño), secundada por otras conocidas mujeres que coadyuvaron de modo extraordinario a la ampliación de sus objetivos originales. La dinámica de la labor emprendida conllevaría a la creación de otras secciones que representaron a cada uno de los cuatro barrios en que estaba política y administrativamente dividida la ciudad de Pinar del Río: Primero y Segundo del Norte y Primero y Segundo del Sur.
La Sección de Cultura
La polifacética actividad del Comité requirió que, junto a los órganos que se habían creado, surgieran otros como la Sección de Cultura que tuvo a su cargo el desarrollo de innumerables y meritorias tareas, así como la colaboración con los centros educacionales entonces existentes y con las Sociedades de Instrucción y Recreo para el mayor auge de la cultura en la capital provincial.
No fue hasta febrero del año 1950 que se publicó el Reglamento de la Sección de Cultura del Comité, que contaba con nueve artículos. En el segundo de éstos se precisaban los fines y las funciones de la Sección:
...Esta Sección será la encargada de realizar una labor efectiva de superación cultural de Pinar del Río. Tendrá bajo su responsabilidad organizar ciclos de conferencias, luchar por la creación de una biblioteca popular y circulante, por la fundación del Museo de Pinar del Río, propiciará conciertos musicales, patrocinará concursos literarios, pictóricos, musicales, etc. En fin, será el organismo que tendrá bajo su dirección cuantos eventos tiendan a levantar el nivel cultural de nuestro pueblo...
La revista Pinar del Río (Órgano del Comité)
Su existencia desde 1947 hasta 1951 constituyó un lustro lleno de logros en todos los aspectos, pues difundió la obra que realizaba el Comité cada día, cada semana, cada mes, porque salía mensualmente. En ella colaboraron distinguidas personalidades de la ciencia, la educación, el arte en todas sus manifestaciones y, en fin, se publicaba todo cuanto podía ser útil para el desarrollo espiritual del pueblo. Su Director-fundador fue Efraín Martínez Andréu.
El “Día de la Dignidad Pinareña” se convocaba un concurso que premiaba, con 25 pesos y un diploma, al autor de un artículo elaborado con no menos de 800 palabras ni más de 1500; se constituía un tribunal cuyos resultados se daban a conocer el 24 de noviembre. La revista tenía un Subdirector, un Jefe de Redacción, Tesorero, Director artístico y un Asesor legal. Las secciones de Divulgación Médica, Literatura, Educación, Deportes, Bocetos Históricos, Ribetes del terruño, Fotografía y Arquitectura, en las que colaboraban una larga relación de personas de forma fija y esporádicamente. (Anexo 2)
El balance de las actividades que propiciara esta Institución fue verdaderamente sorprendente, por ejemplo: “...El viernes 4 de noviembre, a las 9:00 p.m. tuvo efecto en los elegantes salones del Liceo la gran Conferencia-concierto que con motivo del Primer Centenario de la muerte de Federico Chopan...” .
La revista, a través de sus páginas, procuró la elevación del nivel cultural de la población en las manifestaciones artísticas, pues lo mismo presentaba el análisis de una escultura, de un libro, un poemario, un poeta como Regino Pedroso, un novelista como Cirilo Villaverde o un pintor de la antigüedad como El Greco.
El 10 de marzo de 1949 el órgano local Heraldo pinareño publicaba la siguiente convocatoria bajo el título “Magno homenaje a la poesía hispanoamericana organiza la Sección de Cultura del Comité ‘Todo por Pinar del Río”
…El próximo 15 de marzo a las nueve de la noche, se llevará a efecto el magno evento cultural que ofrece el Comité “Todo por Pinar del Río”, a través de su Sección de Cultura, con la colaboración de la Comisión de Letras de la misma. El acto se efectuará en los salones de la Colonia Española y los números centrales del acto estarán a cargo de los destacados poetas continentales Andrés Eloy Blanco, Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Rómulo Gallegos y gloria de la lírica venezolana y Nicolás Guillén, que ocupa lugar prominente en las letras continentales y es el más alto representante de nuestra poesía afrocubana... este acto que tuvo que ser suspendido en anterior oportunidad debido a repentina enfermedad del poeta Guillén servirá para hacer la presentación de la Sección de Cultura del Comité… recientemente creada... .
Con posterioridad, invitados por el Comité, Nicolás Guillén visitó la capital de la provincia y en documento de la tesorería del Comité de marzo de l949 se lee:
“... pasaje de los Sres. N. Guillén y A. Eloy Blanco en visita a Pinar del Río con motivo del acto cultural del día 5.... $12.25 – Hotel Ricardo, hospedaje de los Sres. Guillén y A. Eloy Blanco, con motivo acto cultural día 15 pagado según check No. 35. 20:40”.
Nueve días después el propio periódico en su página última expresaba:
“... constituyó dicho evento cultural un verdadero triunfo para dicha institución, por la calidad intelectual de los disertantes, figuras destacadas de la lírica continental, el venezolano Andrés Eloy Blanco y el cubano Nicolás Guillén… y resultaba que con ello se rendía cabal homenaje a la poesía hispanoamericana. En esa oportunidad el Presidente de la Sección de Cultura, Edmundo Alemany Poch pronunció breves palabras destacando también que con este acto se conmemoraba ese día la Protesta de Baraguá.
En el Centenario del Natalicio de Enrique José Varona el Comité dedicó el No. 20 de la revista a resaltar todos los aspectos y facetas de su vida (abril de 1949) y la Sección de Cultura organizó el 26 de abril un acto en homenaje a esta figura. En la revista —con fecha enero de 1950— se informa:
...el pasado 21 de diciembre (1949) los amplios salones de la Sociedad Colonia Española abrieron sus puertas para recibir a un grupo selecto de pinareños ansiosos de escuchar la voz autorizada del gran pedagogo y ensayista Medardo Vitier. Esta vez traía un mensaje en extremo sugestivo: los fines de la educación. El evento culminó con la actuación de la “Estudiantina Pinareña”
A lo largo de los años se evidenció un marcado propósito de los integrantes del Comité Central del Comité por cumplir con su principio fundamental de “permanecer al margen de toda actividad política, religiosa o sectaria, por estimar que su obra, de amplio mejoramiento colectivo, necesita del concurso eficaz y decidido de todos los ciudadanos, cualesquiera que sean su militancia política o creencia religiosa....”
No obstante, en la revista del Comité —que fue exponente de las claras ideas que motivaban a sus miembros— puede apreciarse lo difícil de mantener este propósito. En el artículo que bajo el título “¿Hacia dónde vamos?”, publicó el Dr. Alfredo Herrera Quintans, dice:
...sin dármelas de profeta, en la primera sesión celebrada por el Comité “Todo por Pinar del Río”, hice el augurio de que tal movimiento entrañaba el más formidable movimiento de rebelión pacífica, valga la paradoja, que conocía nuestra provincia; le hurgué la entraña y la vi dulce, noble, pacífica y rebelde, muy acorde con el alma de su creador, que le insufló esos alientos al darle vida..., nadie que haya estado en esos Congresos (II y III Congresos de Mejoramiento Local, Trinidad y La Habana) lo puede dudar, ni tampoco los que sin haber estado en ellos conozcan el apotegma formidable del Maestro: “Hacer es la mejor forma de criticar a los que no hacen”. Si hacíamos calles, drenes de aguas pluviales, canalizaciones de arroyos y tantas y tantas obras de naturaleza sanitaria, educacional y públicas y todas ellas estaban encargadas como funciones tutelares del Estado, a los organismos del gobierno, no hay que ser muy zahorí para darse cuenta que la crítica iba derechamente dirigida a esos organismos gubernamentales y a los funcionarios que los rigen, es decir, contra el gobierno, que es quien tenía la obligación de hacer y no hacía....
Y en la página siguiente señalaba:
...si el Estado cobra las más altas contribuciones que se conocen, por proporcionar ciertas medidas tutelares y no las realiza y tiene que hacerla la ciudadanía, aportando más dinero, surgirá el choque, surgirá asimismo, si en competencia con los Partidos Políticos nos convertimos en conseguidores de créditos, surgirá el choque si se continúa vigorizando el movimiento, como una protesta sorda contra los organismos estatales y los partidos políticos, para quienes la sola existencia de nuestros comités, es un duro reproche, surgirá el choque inevitablemente, si nuestra ciudadanía muy acertadamente sigue estimando que no vale la pena reunirnos solamente para mejorar nuestras respectivas localidades y va más allá en sus nobles inquietudes...
En noviembre de 1950, apareció el discurso pronunciado por el Dr. Octavio R. Costa (abogado y periodista) en la velada celebrada por el Comité, del cual se ofrece un fragmento que llama la atención:
El Comité surgió ante el incumplimiento de deberes que correspondían a los poderes públicos. Queda planteada una ecuación integrada por dos elementos: la ciudadanía y la política. La política fallaba en la realización de mínimos deberes y la ciudadanía asumía, en su lugar, sus funciones y entre ciudadanía y política está actualmente cogido el destino de Cuba. ¿Qué es el Comité Todo por Pinar del Río, sino una política de educación cívica, de exaltación de los valores espirituales de la nación, de revisión histórica, de confección y aliento de ideales que sí puede desarrollar el Comité “Todo por Pinar del Río”... .
Estas líneas muestran como el Comité, en las circunstancias en que surgió y desarrolló su labor, no podía permanecer al margen de la política; su actividad reflejaba claramente las necesidades de la vida material del pueblo pinareño y sus aspiraciones y, como resultado, se presentaba la contradicción entre los que utilizaban la política como vía de enriquecimiento y lucro y los que, partiendo de las necesidades de la población, sin utilizar el poder estatal, resolvían los problemas más perentorios de las masas olvidadas.

Nuestra Historia. Revista Vitral #126. Año XXIII, Abril- Junio. 2017

2017-07-03

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