Somos una familia


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¿Qué es la familia? La pregunta pudiera parecer fuera de lugar en este siglo XXI; sin embargo, los embates que soporta la humanidad en estos momentos hace pertinente dejar a un lado la política del avestruz y enfrentar el cuestionamiento con responsabilidad.
Esta etapa del año en que Vitral sale a la luz, coincide con fechas de honda significación y profundo arraigo e nuestra cultura: el Día de las Madres, el Día de los Padres y —como una inclusión mucho más reciente— el Día de los Niños (6 de junio). Una valoración elemental de una sociedad que, al menos en la divulgación oficial, dedique espacio a informaciones relativa a ellos permite suponer que la familia —núcleo en que los homenajeados en esas fechas se integran— es seriamente atendida.
El Mayor de Todos los Cubanos dedicó muchas de sus muy ocupadas horas en recordar y escribir a la familia que no lograba tener junto a sí y uno de los más bellos libros escritos en nuestra lengua por un padre que recuerda a su hijo es Ismaelillo.
¿Cómo es posible que, desde los primeros grados, en nuestras escuelas se muestre como ejemplo de salvajismo y de crueldad del sistema colonial la etapa de “La Reconcentración”, momento en que las familias fueron condenadas a vivir concentradas en poblados cercados y vigilados militarmente para que no apoyaran a sus miembros que combatían por la libertad?
Si una de las piezas antológicas de la cancionística cubana —El mambí—, al abordar el cruento tiempo de la Guerra de Independencia, cuenta “de una cubana, que era su encanto,/de ojos más negros que la maldad/al otro día, con su caballo/ buscó sus huella y le siguió” exaltando no solo la fidelidad al amado y la fidelidad en situaciones difíciles de la mujer cubana —no es por Poesía que no tiene nombre propio en la canción— sino como ejemplo de integridad familiar en las más difíciles circunstancias.
Si el teatro cubano ha convertido en tema recurrente de sus obras los conflictos de la familia —Contigo pan y cebolla, Aire frío, Dos viejos pánicos, Una casa colonial, etc.— en sus más profundas facetas desde la asunción colectiva de las necesidades hasta la soledad y el desamparo.
Si además de las anteriores la Cultura Cubana ha potenciado durante todo su devenir el significado de la familia al punto de hacerlo parte del trato social tan abarcador en expresiones como “¿Qué hay familia?”.
Aunque se han puesto algunos ejemplos propios de nuestro entorno, la atención a la familia es inherente al ser humano, todas las culturas y todos los grupos sociales cuidan su integridad y respetan su figuras fundamentales pues nadie escapa a ella y lo que allí no surja es sumamente improbable que aparezca desde otro sitio, incluso la enseñanza —no la educación— no es fructífera ni perdurable sino encuentra apoyo en la familia que se torna escuela que consolida y aplica los contenidos recibidos en el aula.
¿Por qué entonces se adoptan medidas que afectan a ese núcleo invaluable, esa “célula fundamental” como gustan decir los textos oficiales?
¿Por qué los padres viven ocupados en actividades laborales y extralaborales planificadas por las instancias oficiales que le reducen significativamente el tiempo para permanecer con sus hijos e incidir en su formación? ¿por qué se rompe, una y otra vez, la estructura familiar enviando a un padre —y en ocasiones a los dos— a «misiones» en el exterior que eliminan de un plumazo la posibilidad formativa de la descendencia? ¿qué demuestra que es más formativa “el ejemplo de sacrificio y heroicidad” de quien va a cumplir esas «misiones» en otros pueblos que la sostenida presencia de una familia unida y dedicada al cuidado de los hijos tanto en la cotidianidad doméstica, como en la ciudadana? ¿no es percibible que la decisión de partir hacia otras tierras la definen preocupaciones económicas antes que humanitarias? ¿alguien ha calculado a cuánto asciende la diferencia entre los costos de permitir que la familia vaya completa a esas misiones y los que originan los tratamientos psíquicos y a mediano plazo legales para los que se quedan aquí separados? Si la esposa del Mambí cayó en batalla acompañando al ser amado ¿no podrá la pareja del colaborador(a) apoyar en los duros momentos del abrumador trabajo y el peligro latente?
La subordinación del espíritu familiar al resultado individual es tal vez el mayor peligro que asumimos en estos tiempos. Hemos olvidado la que en la larga historia humana su arduo tránsito ha sido sostenido por un concepto que bajo diversos nombres —gens, clan, tribu, fatría, casa— en realidad ha identificado el mismo concepto: FAMILIA.
Esta larga partida de ajedrez que es la vida ha de desarrollarse a partir de la concepción de equipo, pero asumido este desde un vínculo mucho más profundo que el habitual, para triunfar —o al menos lograr tablas— nuestro lado ha de estar defendido por la familia, ese equipo a toda prueba capaz de prever todas las variantes; sin embargo, la autosuficiencia humana nos hace ejecutar individualmente los más cruciales momentos de esta partida, soslayando que los resultados nunca serán personales y todo cuanto hagamos pone peligrosamente en riesgo esa magnitud inefable que llamamos futuro.
Ahora bien, si no procuramos que a nuestro alrededor exista una concepción verdaderamente Humanista, entendido el término no solamente como la preocupación por la especie humana, sino como la formación de un entorno donde las relaciones estén por encima de las inevitables diferencias, es casi imposible que puedan alcanzarse propósitos tan elementales como ser un pueblo culto.
Recordemos que cuando el Siervo de Dios Félix Varela afirmó “no hay Patria sin virtud, ni virtud con impiedad” no estaba emitiendo un juicio religioso ni atribuyendo solo a la fe el futuro de un pueblo; en su caso Virtud equivale a valores cívicos e impiedad a la carencia de modelos éticos y cívicos que orienten a los ciudadanos y aunque esos pueden encontrarse en escuelas e instituciones públicas es junto a Mamá y Papá donde el hijo encuentra y desarrolla lo que lo hace HUMANO.


14 de mayo, Día de las Madres

Editorial. Revista Vitral, Nº 126, Año XXIII, Abril- Junio de 2017

2017-06-05

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