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Diócesis de Pinar del Río. Cuba

 
 Pasó entre nosotros haciendo el bien Despedida del P. Wilman Arley en la Catedral de San Rosendo
      Texto: Tania Gómez Rodríguez Foto: Abel Castillo López    

   Catedral de San Rosendo, Diócesis de Pinar del Río, 18 de septiembre de 2017/ Las despedidas son tristes, sobre todo cuando la persona que se marcha ha sabido sembrar gratos recuerdos entre los que se quedan. La Catedral de San Rosendo, en la diócesis de Pinar del Río, dijo adiós en la mañana de ayer al P. Wilman Arley Paredes, quien fuera nuestro párroco desde el mes de febrero del 2017 y que debía regresar a su Colombia natal al cumplir los tres años de servicio en Cuba.
Dios nos lo prestó por un tiempo y nos llegó la hora de devolverlo. Sin embargo en siete meses de estancia en esta comunidad, marcó su estancia con huellas que nos llevaron a darle muchas gracias al Dueño de la Viña, por el buen obrero que nos mandó.
Con su carácter siempre afable y paciente, este sacerdote de sólo 30 años de edad, supo renovar a toda la comunidad con su presencia en las acciones pastorales de la Iglesia Diocesana, motivando la participación en la liturgia con adornos del templo y espacio para que la comunidad también colaborara. “Toda su vida irradia a Dios”, fue la expresión de una de las señoras de la parroquia, que con la sabiduría de los años reconocía la causa de las acciones del P. Wilman, entre las que se destacaba la motivación a la oración ante el Santísimo cada jueves desde que concluía la Misa de la mañana hasta las seis de la tarde, hora en que finalizaba la adoración con una Hora Santa.
Llegó a Cuba el 17 de agosto del 2015 y fue nombrado párroco de la comunidad San Pedro Apóstol en Puerta de Golpe, para meses después acoger también la parroquia de Ntra. Sra. De la Candelaria en Consolación del Sur, ambas cercanas a la ciudad de Pinar del Río.
De manera simultánea sirvió como Asesor Diocesano de la Pastoral Familiar, miembro del Colegio de Consultores del Obispo y Vicario de las Zonas Pastorales San Rosendo y Ntra. Sra. De la Candelaria.
Colaboró en la animación de las Escuelas de Verano para Catequistas y los Encuentros Zonales de esta comisión, así como impartiendo temas de formación en otras pastorales.
Hoy vivimos la sensación de ausencia de algo muy valioso, pues se ha quedado en el corazón de la comunidad como la experiencia de Elías en el monte Horeb: Dios ha pasado entre nosotros como el susurro de una brisa suave, sin prisas ni estrés aparente, a un ritmo constante, recordándonos que el tiempo es de Dios y somos siervos en sus manos.
Su despedida ha sido también una invitación a rezar por las necesarias vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa; pidiéndole al Señor que nos dé santo sacerdotes y suscite en los jóvenes el deseo de seguirlo.
Entre los obsequios y gestos de cariño entregados por la comunidad, el coro de la Catedral le dedicó estos versos con la música de la Guantanamera, al concluir la celebración, compuestos por Hilda Lucía López, una de las feligreses. Los compartimos con ustedes, también.

Son tristes las despedidas,
pero ésta es especial.
Padre Wilman, ideal
para aliviar nuestras vidas.

Con su don espiritual
llegó a cada creyente,
y en esta su Catedral
estará siempre presente.

Su tierra natal lo espera
y ésta hoy lo despide,
pero que no se le olvide
que con nosotros se queda.

No ha sido casual tenerlo,
Dios nos lo quiso enviar;
nos ha querido premiar
con un ángel para verlo.

A Dios pedimos bendiga
cada uno de sus pasos
y como ovejas amigas
nos unimos en abrazo.

Gracias, Señor, por este préstamo que nos costó tanto devolver. Gracias por todo, Padre Wilman.
  

2017-09-18 

 







 Con la luz del Espíritu Santo Eucaristía en Piloto, bajo las secuelas de Irma
      Texto y Foto: Tania Gómez Rodríguez    

   Capilla Santiago Apóstol de Piloto, Diócesis de Pinar del Río, 14 de septiembre de 2017/ La comunidad de Santiago Apóstol en Piloto, pueblo pequeño que pertenece al municipio de Consolación del Sur, y a 20 km de la ciudad pinareña, se caracteriza por la sencillez y acogida de sus fieles. En la noche de ayer 13 de septiembre, y como cada miércoles, se celebró la Eucaristía, que para sorpresa de sus habitantes iba a estar presidida por el P. Wilman Arley, quien fuera su párroco durante dos años, hasta que fue trasladado hace siete meses.
Al llegar nos sorprendió la ausencia de fluido eléctrico, lo cual tenía a sus pobladores en apagón general desde hacía una semana, pues también se vieron afectados en ese sentido, por el paso del huracán Irma por nuestro país. Sin embargo la pequeña capilla ya estaba abierta y los fieles esperando a su pastor.
A la luz de velas y celulares se realizó la celebración, recordando a todos aquellos que han sufrido los daños de este fenómeno natural y a pesar de las pérdidas, continúan reanimando su fe.
A mi mente llegaban las historias de otras comunidades en distintos lugares de la Isla y en la propia diócesis, cuando por estos motivos las iglesias quedan destruidas y los feligreses se reúnen en casas sin condiciones o en los mismos terrenos del templo para celebrar la Eucaristía.
Así también estuvieron ellos en el año 2014 cuando el templo se derrumbó por el deterioro de los años y la imposibilidad de medios para repararlo, y comenzaron a reunirse en casa de Romelia, una señora de 84 años que se siente como la “madre de la comunidad” por ser de las más antiguas; hasta que pudieron reabrirlo en el año 2016. Sin embargo, en la dificultad la comunidad se ha fortalecido. Al regreso escuchábamos los cuentos de que por ejemplo, en Navidad, acostumbran participar en la Misa del 24 de diciembre, luego marchan a cenar a sus casas, pero a las 12 de la noche, todos regresan y esperan el nacimiento de Jesús juntos, y hace unos días muchos de ellos regresaron de una peregrinación al Santuario de la Virgen de la Caridad en el Cobre. Escuchar las anécdotas del viaje y de las iniciativas que realizan como comunidad es motivo de acción de gracias a Dios por estas personas, que más que con corriente eléctrica, están iluminados con la luz del Espíritu Santo que los impulsa y santifica.
  

2017-09-14 

 







 Solemne Eucaristía en honor a la Virgen de la Caridad en Pinar del Río
      Texto: Tania Gómez Rodríguez Foto: Rafael Ángel Bernal Castellanos    

   Ciudad de Pinar del Río, Diócesis de Pinar del Río, 11 de septiembre de 2017/ Luego del habitual recorrido con la imagen de la Virgen de la Caridad por las calles de la ciudad pinareña, el pueblo que acompañó la procesión inició la Solemne Eucaristía en la Catedral de San Rosendo, este 8 de septiembre, en la festividad de nuestra Patrona.

Presidida por Mons. Jorge E. Serpa Pérez y concelebrada por algunos de los sacerdotes de las parroquias de la ciudad, dimos gracias a Dios por la intercesión constante de nuestra Madre, por permitirnos celebrar su fiesta en el día señalado, lo cual no pudieron hacer la mayoría de las diócesis del país por estar azotadas por el huracán Irma, y por los 150 años del título de ciudad otorgado a Pinar del Río, el 10 de septiembre de 1867 por la Reina Isabel II y cuyos festejos cívicos fueron pospuestos por la situación climatológica.

En la homilía nuestro Obispo trató varios temas invitándonos a reflexionar en la alegría que provoca todo nacimiento. “Desde los inicios, dios puso su mirada en la Virgen y Ella, a su vez, nos pide que miremos a Dios y al hombre al que tenemos que cuidar con celo fraterno, religioso, misionero, sin importar ideologías”. “Es importante que velemos por la justicia social- reafirmó el obispo- porque los cristianos no seguimos ideas, seguimos a la persona de Jesucristo, quien llamó a los discípulos y nos llama a nosotros para que el mensaje llegue a todos los hombres”

En otro momento nos recordó que “la Iglesia tiene la misión de custodiar la fe y seguir a Dios como lo hizo María, viviendo en intimidad con Dios… En María, la Mambisa, se hizo posible que Dios tuviera un rostro humano… y aunque las tendencias dominantes se han esforzado por eliminar a Dios, se ha demostrado que con conceptos ateos no se logra satisfacer la necesidad del hombre, que no es sólo materia, sino también espíritu… Por eso el hombre tiene que responder al amor de Dios con el amor por los otros hasta el extremo. Así lo hizo Cristo… Es hora de borrar las frases, muchas veces importadas de otros sistemas, para que todos nos esforcemos porque Cuba avance”…. “No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta”

Sus palabras concluyeron recordando a la Virgen, quien vivió muy comprometida, humana, fraterna y espiritual.

“Que la Virgen nos bendiga a todos”.
  

2017-09-11 

 







 Procesión con la imagen de la Virgen de la Caridad en la ciudad vueltabajera
      Texto: Tania Gómez Rodríguez Foto: Rafael Ángel Bernal Castellanos    

   Ciudad de Pinar del Río, Diócesis de Pinar del Río, 11 de septiembre de 2017/ Con sentimientos encontrados de alegría por la fiesta de la Virgen de la Caridad y tristeza por los daños causados por el huracán Irma en la región del Caribe, el pueblo pinareño salió a la calle como tradicionalmente ocurre cada 8 de septiembre, para caminar junto a la imagen de nuestra patrona.

Cuando la imagen de la Virgen sale a la calle, la emoción nos abraza a todos, porque en el aire se siente la presencia de Divina. No es sólo una imagen que nos recuerda a alguien y la acompañamos por costumbre. Es un pueblo que expresa su amor profundo hacia la Madre de Dios y su Hijo, presentes siempre en la vida del hombre, aún en aquellos que no lo quieren reconocer y se mueven por la curiosidad. Eso es algo que las palabras no pueden describir, y quien lo puede vivir es totalmente bendecido.

Durante el recorrido de la procesión se realizaron varias paradas para rezar de manera especial por los niños, adolescentes y jóvenes, para que crezcan en los mejores valores y sean mañana los hombres y mujeres virtuosos que la Patria necesita. Pedimos por los enfermos, para que sientan la cercanía de Dios en el dolor y acreciente en ellos la esperanza. De igual forma se pidió por las familias, para que se reavive en ellas el amor y conservando la unidad puedan gozar de la prosperidad y practicar la concordia entre sus miembros.

La cuarta parada realizada en una de las calles del trayecto fue la ocasión para pedir por la unidad de todos los cristianos, para que todos en un solo Cuerpo y con un mismo Espíritu, caminemos en la esperanza a la que hemos sido convocados por nuestra fe.

Al llegar a la última parada le presentamos a la Madre, la vida de nuestra Patria, con el deseo de que podamos vivir en la paz y el progreso constante, que el diálogo y la concertación sean la vía para solucionar nuestros problemas y que toda persona y familia pueda gozar de libertad e iniciativa para dar su aporte al bien común. Fue en este momento en que se pidió de manera especial por los embates del huracán Irma que se había acercado a nuestras costas, deseando que sus víctimas recibieran el consuelo y la paz necesarios para comenzar a recobrar lo perdido.

En la entrada de la Catedral de San Rosendo, la Banda Municipal de Concierto, que acompaña siempre el trayecto, entonó las notas de nuestro Himno Nacional, preparando a los presentes para iniciar la Eucaristía.
  

2017-09-11