Lee e interpreta la Palabra

por: Pedrojosé Ynaraja

MANIFIESTO DE PENTECOSTÉS

1. Que dice el texto:
Juan 15,26-27;16,12-15

Cuando venga el defensor, que yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí. Y vosotros también lo daréis, porque estáis conmigo desde el principio". No me elegisteis vosotros a mí, sino yo a vosotros; y os designé para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca, a fin de que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. "Éste es mi mandamiento: amaos unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo siervos, pues el siervo no sabe qué hace su señor; yo os he llamado amigos porque os he dado a conocer todas las cosas que he oído a mi Padre.

2. Qué me dice el texto:
En esta ocasión, mis queridos jóvenes lectores, no os redacto una homilía. Se me ha ocurrido ofreceros lo que yo mismo siento pensando en el próximo Pentecostés. Se me ocurrió redactar para mí mismo y para Dios, un mensaje que brotaba de mi interioridad, inundaba mi interioridad y tenía ganas de darlo a conocer. Con ello mi gozo sería más pleno. Os lo adjunto tal como lo siento precipitadamente hoy. Suprimo mis datos personales y dejo que cada uno escriba o piense los suyos y desde ellos redactar en su corazón su mensaje honesto dirigido al Dios único, puesta su mente en la Persona del Paráclito.

Por libre y bondadosa magnanimidad de Dios y la generosidad ilusionada de mis padres, el día……de…..de….nací en….. .

Consecuente mi familia con su grandeza espiritual, fui conducido al seno de la Iglesia y bautizado el…..del mismo mes y año, en la parroquia de…..

Recibí la Confirmación en la iglesia de……de….. el…..de…..de…...

Empecé por primera vez a Comulgar el….de….de….en la iglesia de…...

Ocho días antes había recibido el perdón sacramental de mis pecados, muchas veces más lo he recibido durante mi vida, seguramente más de las 70 veces 7 que dijo el Señor.

(Habiendo empezado a conocer inicialmente el enamoramiento y acabado el bachillerato, satisfecho de la vida familiar en la que hasta entonces había crecido en edad, ciencia y Gracia, decidí encaminar mi vida por la senda del Sacerdocio y fui ordenado el 17 de marzo de 1956)

Como podéis suponer el párrafo entre paréntesis corresponde exclusivamente a mí persona, que cada uno se exprese según su realidad. Pero no he querido ocultaros un poquito de la mía.

Estos son los cimientos de mi realidad cristiana. Dios ha ido sembrando semillas de Amor en el transcurso de mi vida. Pretender entender o comprender a Dios, es querer dominarle, ya que conocer es siempre, de alguna manera, dominar. Hay que aceptar reverentemente el misterio divino. Me siento amado, muy amado por el Señor y constatarlo suministra a mi espíritu la suficiente felicidad para desear continuar viviendo.

No han faltado dificultades y percances. Ninguno fatal. Espero continuar de igual manera.

Dios es misterio, vuelvo a afirmarlo. Conocemos lo que de Él mismo nos desvela y somos capaces de entender. Se revela a cada uno en particular, es como un susurro espiritual. A la humanidad también y queda constancia en la Palabra y la Tradición.

La historia de la Salvación es en primer lugar el descubrimiento de Dios-Padre creador. Hoy le agradezco mi existencia. Enterarme y unirme a Dios-Hijo-Jesús lo experimento en el estudio, la oración y los sacramentos. El Gozo pleno, la Esperanza, la Vida es obra del Espíritu Santo, que llena a rebosar mi interior.

La sociedad humana, poco a poco descubre y celebra. Al pueblo escogido colectivamente también. El judío con sus fiestas. El cristiano lo actualiza periódicamente en el año litúrgico.

Este momento del año y del ciclo, recuerda grandes vivencias que aun siguen vigentes. La fiesta agrícola de las primeras espigas de trigo, la experiencia del Éxodo, y la Ley en el Sinaí, la Tierra Prometida. (Son las fiestas Las fiestas de Shavuot del pueblo judío

El Cristiano, miembro fiel de la Iglesia, recuerda, celebra y actualiza, la más solemne y desbordada efusión de Espíritu en Jerusalén y yo siendo integrante de ella, Santa Madre, reconozco que en mi vida, su efusión hoy y siempre la enriquecerá.

He experimentado en mi existencia muchos desaciertos que reconozco son consecuencia de haber querido hacer tantas cosas yo solo y del freno que mis pecados retrasaban cualquier iniciativa o que tal vez la viciaban.

Yo solo, sin contar con la ayuda de la Gracia que el Espíritu envía y que tantas veces he ignorado. Reconozco que debo tener siempre presente su ayuda, y ser más humilde en la en la imaginación de mis proyectos.

He olvidado, y no debe ser así, que el Señor, maestro nuestro personal nuestro, nos quiere unidos, no individualistas, ni envidiosos, ni orgullosos, ni independientes. Debo siempre sentirme sometido a Dios y a los hombres. La salvación no es cosa exclusivamente mía, el Señor quiere que sea obra de todos, en el seno de la su Iglesia.

Tal como soy hoy en día, mis realidades defectuosas, son consecuencia de mi individualismo, también mis fracasos, mi pérdida de esperanza, mi desanimo, mi tibieza espiritual, mi falta de piedad.

Pero hoy, día de Pentecostés, deseo que se actualice, que empape mi interior aquella obra prodigiosa del Espíritu que nos relata la Palabra de Dios que ha llegado hasta nosotros. Sé que si cuento con Él, seré capaz de poner en práctica el programa de colaboración que tiene preparado para mí. Un programa que podré realizar con entusiasmo juvenil.

Quiero ser humilde y tantas veces he sido presumido, quiero sentir esperanza y tantas veces me he hundido en el desánimo, quiero ser joven y tantas veces mis labores son propias de viejos apergaminados.

No quiero dejar de lado al Espíritu, espero que Él perdone mi orgullo, mi olvido, mi desconfianza.

Hoy Pentecostés, quisiera que mi ánimo se rejuveneciera y conservase la ingenuidad del niño que fue recibiendo en la Iglesia el día del bautismo, sin demasiado conocimiento, la Gracia sacramental empero obraba y me armaba de tal manera que estuviera dispuesto y preparado, para cuando de mayor, la intervención del demonio me asediara.

Hoy Pentecostés del año….me siento capaz de ser santo, no debido a mis buenas cualidades, que son muy pocas, sino más bien porque contaré con su eficaz ayuda. Me creía que tenía derecho a todo, siendo así que muy poco de mí mismo aportaba.

Con la ayuda del Espíritu Santo, sé que podre sentirme responsable de mis hermanos, y nunca revestirme de Caín, sé que podré aliviar sus sufrimientos, de preocuparme por su Fe, de conservar siempre actitud misionera con quien sea y donde quiera.

Gracias Padre omnipotente creador

Gracias Hijo salvador

Gracias Espíritu defensor y animador

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Firmado por mí….en ….el día….

3. A qué me compromete el texto
(Tal vez me digáis, mis queridos jóvenes lectores, que es un manifiesto demasiado largo y cerebral. No dudo que podáis tener razón. Os ofrezco con ilusión mis divagaciones al respecto, esperando que algunas por lo menos, os sean útiles. Rellenad los lugares vacíos con vuestros datos personales. Tachad o subrayad. Depositadlo en el sagrario o guardadlo en vuestro recóndito rincón de intimidades. Ojalá os sea útil a algunos. Con prisa lo he redactado. Para uso mío estoy seguro que lo corregiré, hacedlo vosotros también, si queréis que os siente a medida)