Lee e interpreta la Palabra

por: P. Pedrojosé Ynaraja

EL EVANGELIO DE LOS ATEOS

1. Que dice el texto:
Mateo 25,31-46

El juicio final
Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en el trono de la gloria, que es suyo. Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y separará a unos de otros, al igual que el pastor separa las ovejas de los chivos. Colocará las ovejas a su derecha y a los chivos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver."
Entonces los justos dirán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?
¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? El Rey responderá: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí."
Dirá después a los que están a la izquierda: "¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles! Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; estaba sin ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron."
Estos preguntarán también; "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?" El rey les responderá: "En verdad les digo: siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a mí."
Y éstos irán a un suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna."

2. Qué me dice el texto:
1.- Hay profesiones que no son simple oficio u ocupación, que ejercerlas marcan la personalidad, o que es preciso gozar de cierta idiosincrasia peculiar, para saber ejercerlas. Con un mecánico de coches no cuesta dialogar y compartir incidencias y problemas de un vehículo. Si uno tiene elementales conocimientos de física, entenderá fácilmente sus explicaciones.

2.- Un pastor es una cosa rara, admirable sí, ahora bien, su ocupación la ejerce lejos de la lógica urbana y de aquí tal vez derive su singularidad. Aparentemente es un vago, ya que, en realidad no hace otra cosa que mirar y como mucho gritar a los perros, para que sean ellos los que conduzcan y protejan el rebaño.

3.- No hay cosa más homogénea que un gran rebaño. Nos parecen, a los profanos del oficio, que todos los animales son iguales y que no hacen caso a nadie, excepto acudir a donde le ofrecen comida y, no obstante, no es así. El pastor conoce a sus ovejas y ellas le conocen a él. Ambos están pendientes el uno de las otras, las otras de lo que pretende el pastor, que es el que siempre marca el proceder que deben seguir los animales.

4.- El cansancio del pastor, generalmente, no es físico. Mentalmente, es agotador. La estampa de un rebaño por el desierto es maravillosa. Recuerdo haber visto bastantes de ellos desplazarse por los desiertos de Judá y del Neguev. Ovejas, carneros, corderitos, cabras y machos cabríos, no son exactamente iguales, por más que tengan igual tamaño, semejante complexión y dinámica de movimiento.

5.- Algo así ocurre con los hombres. Estudie en primaria que todos tenemos cabeza, tronco y extremidades. Pese a ello, existe entre nosotros grandes diferencias. Más que corporales, las discrepancias atañen al espíritu y a los comportamientos. A sus iniciativas y a sus respuestas. Pese a ser diferentes, hay un aspecto respecto al cual se pueden formar dos grupos que siendo semejantes, la postura espiritual en la vida, difiere de unos a otros, es más, resulta opuesta. Unos son generosos, los otros egoístas. En la raíz de la personalidad y en la consecución habitual de sus actos, se diferencian totalmente.

6.- Importa, pues, que nos preguntemos ¿en qué grupo estamos? La adscripción religiosa tendemos a considerarla, a clasificarla, a diferenciarla, de acuerdo con criterios intelectuales. Parece que tener Fe es cosa de aprendizaje del intelecto y del ejercicio de la memoria. Y no es así, pese a que se tienda considerarlo como una exclusiva adhesión del entendimiento. La adhesión cristiana es fundamentalmente una actitud del corazón, marcada por un comportamiento que, o se apega a favor de los demás, o se interesa exclusivamente de sí mismo. Existen grandes intelectuales que se declaran agnósticos. Que han hecho esfuerzos de reflexión y no han conseguido alcanzar la Fe. Otros, con pocos estudios y conocimientos a sus espaldas, son fervorosos cristianos.

7.- Os confieso, mis queridos jóvenes lectores, que para demostrar lo que os vengo diciendo, os contaré que en dos ocasiones, en ambos casos se trataba de juventud que oscilaba entre los 14-16 años y advertidos previamente de que yo, sacerdote encantado y convencido de serlo, les iba a demostrar que nada de nada de la doctrina cristiana, era comprobable ni creíble. Les avisé a ellos y a los profesores que les acompañaban. Sería como un juego de magia intelectual fascinante, sin que pareciera juego.

3. A qué me compromete el texto
8.- Como si se tratara de una conferencia empecé dando razón de mi ateísmo. De la inexistencia de la totalidad de lo que estábamos convencidos que existía. Que nada había. Que todo era pura imaginación etc. etc. En las dos ocasiones supuso para mí un esfuerzo intelectual que me dejó agotado. Recuerdo también que un profesor me dijo que a algunos de sus alumnos, les había convencido más cuando hablaba de mi increencia, que cuando había predicado el evangelio. No sé si resulta útil tal experiencia. No he vuelto a repetirla.