Lee e interpreta la Palabra

por:P. Pedrojosé Ynaraja

EL ORGULLO DE UNOS, EL CORAJE DE OTRO

1. Que dice el texto:
Mateo 4, 1-11

El Espíritu condujo a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo, y después de estar sin comer cuarenta días y cuarenta noches, al final sintió hambre.
Entonces se le acercó el tentador y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan" Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios".
Después el diablo lo llevó a la Ciudad Santa y lo puso en la parte más alta de la muralla del Templo. Y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, pues la Escritura dice: Dios dará órdenes a sus ángeles y te llevarán en sus manos para que tus pies no tropiecen en piedra alguna." Jesús replicó: "Dice también la Escritura: No tentarás al Señor tu Dios".
A continuación lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todas las naciones del mundo con todas sus grandezas y maravillas. Y le dijo: "Te daré todo esto si te arrodillas y me adoras." Jesús le dijo: "Aléjate de mi, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a Él sólo servirás"
Entonces el diablo lo dejó y se acercaron los ángeles para servirle.

2. Qué me dice el texto:
1.- Lo primero que os aconsejo, mis queridos jóvenes lectores, es que desde vuestra madurez, madurez juvenil, leáis el texto del Génesis gozando de su gran candor. La escena del Paraíso ha inspirado a muchos artistas desde antiguo, de manera que cuando uno contempla pórticos románicos o góticos y los capiteles historiados de las catedrales de la vieja Europa, puede con seguridad buscar y encontrar, la consiguiente interpretación plástica de este pasaje bíblico. Tiene el encanto de un poema de Tagore o la fina ironía de un relato de Chesterton.

2.- Entusiasmados del relato, debéis pasar a preguntaros seriamente ¿qué lugar ocupo yo? ¿Quién de los personajes soy yo? ¿a cuál de los tres soy semejante? Dejarse llevar por orgullo frívolo, es la postura de ella. Irresponsablemente aceptar lo que se presenta como emprendedora actitud, sin atenerse a deberes, olvidándose de lo que comporta y exige el ser amado, es la del otro. Meten ambos la pata, pretendiendo sacar buena tajada. Y lo ensucian todo. ¿no es esta nuestra manera de actuar en muchas ocasiones?

3.- ¡Cuánto mal introducimos en nuestra historia personal, con nuestro ambicioso orgullo! ¡cuánto daño hacemos a quienes comparten nuestras vidas! Hay que ser prudentes y no precipitarse. Hay que tener una escala de valores y dar a cada decisión, a cada proposición atractiva, a cada gesto, la importancia que tienen y las consecuencias que se seguirán, de la decisión que tomemos. Si la primera mirada era encantadora, esta segunda visión es magnífica enseñanza práctica, para nuestro aprendizaje espiritual.

(permitidme que, a modo de chusca anécdota, os explique que lo de cubrirse “sus vergüenzas”, que diría aquel, con hojas de higuera, es debido a que las tales son la mayores que crecen por las tierras mediterráneas. Ahora bien, como por Europa central, ni los artistas, ni otras gentes, conocían el árbol, pintaron, esculpieron o tallaron, las que creyeron más semejante, hojas de parra. Es lo que, generalmente, veréis vosotros, aunque no corresponda a la imaginación del exégeta. Añado también que, al ser citado este árbol explícitamente, la tradición oriental dice que el fruto prohibido del Paraíso, era un higo. Acertada ocurrencia)

4.- Cambio de tercio. Cada jueves, cuando rezando el rosario, contemplo a Jesús que, inmediatamente después de ser bautizado por Juan, se va al desierto, siento envidia de su situación física personal. Cuando me muevo por esas tierras, desplazándome de Jerusalén hacia Jericó, como hago tantas veces, debo cruzar este pequeño desierto de Este a Oeste. Me gusta apearme del vehículo, desplazarme un poco, situándome en algún lugar desde el que no vea la carretera y solo divise arena, cerrar los ojos e imaginar al Señor entregado a la oración, a calcular como debe iniciar su nueva vida histórica. Está en silencio y soledad. Ni siquiera come. Contemplación severa y estática que, como os decía, envidio.

5.- ¡Tengo tantas cosas yo, que me distraen! He leído y aprendido múltiples cuestiones que me apasionaban, música que deleitaba todo mi ser. Minúscula riqueza que me impide concentrarme, contemplar, atesorarme de Gracia, del saber divino y de la plenitud de ciencia y riqueza espiritual, que en los sacramentos de la Iglesia se nos ofrecen, pero que ahora con la impetuosa aparición de la fantasía imaginativa e imaginadora, desdibuja lo mejor de lo que me ha ofrecido Dios.

6.- Y pese a la entrega que ha dado todo su ser humano a la contemplación, el Señor es tentado. ¡Qué intervención tan inoportuna! Podía habérsele ocurrido al diablo presentarse en otro momento, dejarlo para más tarde, cuando esté predicando por Galilea. Además de malvado es improcedente. No olvidéis estas características vosotros, cuando también seáis tentados. ¿qué ocurrió realmente? ¿fue algo físico visible? ¿De qué manera pudieron conocer este acontecimiento los evangelistas? Satisfacción inmediata de los sentidos. Deleite del sabor. Gozo personal e individual ¿era esto lo que le había programado el Padre? Fardar, deslumbrar, dominar… ¿para esto ha venido al mundo? Es que mandar y prohibir a mí me gusta, oiría en su interior. A eso no he sido enviado, respondería su convicción divina. Demostrar poderes superiores, vencer fuerzas de la naturaleza, para demostrar su categoría personal. Dejarse caer sin sufrir mal y causar admiración… que no, que no, que a Él no le vengan con engaños.

7.- Venció y con su ayuda también podemos vencer nosotros. El diablo le dejó esperando tiempos mejores. Lo hizo, llegada la ocasión, con saña, con maldad suprema. Las tentaciones del desierto continuarán en Getsemaní

3. A qué me compromete el texto