Sacerdotes
 

Sacerdotes que han servido en la Diócesis...

Diócesis de Pinar del Río. Cuba


   
 

Presentamos a continuación una lista de sacerdotes que sirvieron en la Iglesia pinareña: los párrocos de la catedral, sacerdotes que se han destacado por su virtud, así como los que han servido a esta Iglesia en años recientes y que ya no están.

José Siro Gozález, concelebra con otros obispos y sacerdotes,
en la misa por el Centenario de la Diócesis.

Sacerdotes que sirvieron en la Catedral entre 1883 y 1960, así como otros sacerdotes insignes de la Diócesis

Una investigación cuidadosa sobre los libros de Bautizo del Archivo Parroquial de san Rosendo nos permitió deducir estos datos relativos a los sacerdotes que de forma contínua o por breves períodos brindaron su servicio pastoral en esta parroquia.

Pbro. D. Manuel Rodríguez (1882 - 1889)

Se firmaba «Cura propio de la iglesia parroquial de ingreso de san Nicolás de Bari e interino y Vicario foráneo de esta del término de San Rosendo de la ciudad de Pinar del Río». Trabajó en la parroquia de San Rosendo desde marzo de 1882 hasta el 2 de diciembre de 1889. Celebró 8.069 Bautizos (5.948 de blancos y 2.121 de color). Lo reemplazaron por breves períodos el P. Lucio de Usabal, el P. Domingo Valbona y el Teniente Cura julio Castell (o Castello).

Pbro. Don Manuel Gómez Gil (1890 - 1895)
Estuvo en esta parroquia desde el 1ero. de enero de 1890 al 23 de marzo de 1895. Lo reemplazaron por breves períodos, el Pbro. Angel Mas y Garay y el Pbro. Cura Coadjutor José María Lorenzo. Celebró 8.868 Bautizos (5.544 de blancos y 1324 de color).

Pbro. Manuel Menéndez y Suárez (1895 - 1904)
Fue Párroco interino desde el 30 de marzo de 1895 al 13 de septiembre de 1904. Celebró 14.784 bautizos (11.498 de blancos y 3.286 de color). Fue el cura que ininterrumpidamente estuvo al lado del pueblo pinareño durante toda la Guerra y la Reconcentración.
Fue también el Cura bajo cuyo gobierno de la Parroquia, en febrero de 1903, Pinar del Río fue proclamada Diócesis y la Iglesia de San Rosendo, Catedral. Un eco de tales acontecimientos es este detalle: al asentar los muchos Bautizos que celebró, a partir del 25 de abril de 1903 escribía: «iglesia parroquial de término de San Rosendo de Pinar del Río, Diócesis del mismo nombre».

Pbro. Eduardo A. Clara (1904 - 1909)
Se firmaba «Gobernador Eclesiástico de este Obispado y Cura Párroco de esta Catedral». Su presencia se alterna con otros sacerdotes: el Pbro. Braulio de Matas y Saravia y el Pbro. D. Bernardo Ramírez, Párroco de San Luis que brindó servicio del 5 de julio de 1905 al 30 de octubre del mismo año.
Además, del 16 de julio al 18 de diciembre de 1906, lo sustituía el Pbro. Esteban Goiricua y por otro breve período el Pbro. Ignacio R. Cosgaya que, en un primer tiempo, se firmaba: «Teniente Cura encargado accidental de dicha Catedral».

Pbro. Gerardo Ortega y González (1909 -1927)
Estuvo en esta parroquia desde julio de 1909 hasta septiembre de 1927. Celebró alrededor de 22.000 bautizos. En diversos períodos lo reemplazaron respectivamente: el Pbro. Nemesio Z. Huidolyd, el Pbro. Juan Osset y Andrés (de noviembre de 1913 a noviembre de 1914), el Pro Feliú Fontrodona, de noviembre de 1918 a noviembre de 1919 y de septiembre de 1922 a marzo de 1923.

Pbro. Manuel Feliú Fontrodona (1927 - 1943) y Pbro. Francisco Hernández y Diez

P. Cayetano con miebros de la comunidad
de La Catedral en los años 80.


Fue Teniente Cura de San Rosendo en los últimos años del servicio a esta parroquia del P. Gerardo Ortega y, lo reemplazó por largos períodos por lo menos en celebrar y firmar los bautizos. Empezó a firmarse como «Cura Párroco de San Rosendo» en 1931 concluyendo en octubre de 1943.
Apareció también frecuentemente la firma del Pbro. Francisco Hernández y Diez su coadjutor, y coadjutor también durante los primeros años del gobierno de la parroquia del P. Cayetano.
Durante su encargo como cura párroco el P. Feliú dejó celebrar y firmar la mayor parte de los bautizos por su coadjutor pero a menudo añadía también su firma a la de su teniente, P. Francisco Hernández y Diez, que concluyó su servicio de Cura coadjutor de esta parroquia en junio de 1946. La firma del último de sus bautizos en San Rosendo se remonta al 29 de junio de 1946 según mis cálculos aproximados, sumaron más o menos 25.000.

P. Agustín Miret
Según lo que él mismo decía: había nacido en Balaguer (Cataluña) el 25 de diciembre de 1867. Legó a Cuba en un caluroso día de agosto de 1897 enviado como Capellán de las tropas españolas en Cárdenas. Pronto se dio cuenta que su papel lo ponía al lado de una nación poderosa y armada, contra un pueblo pobre y necesitado que luchaba por su libertad y confió al entonces Cura párroco de Cárdenas su decisión de volver a España.
Pero este sacerdote lo convenció de permanecer en Cuba, tan escasa de sacerdotes. Al P. Miret el carácter de los cubanos se le había metido ya en lo profundo y decidió quedarse. Permaneció en Cárdenas hasta 1901 cuando fue enviado por el Gobernador Eclesiástico al territorio pinareño precisamente a San Juan y Martínez.
Llegó a su destino un día de mayo de aquel año por el único y mal cuidado camino real que conducía al pueblo entonces desolado por los estragos de la Guerra donde, sin embargo, ya había algunas casas reconstruidas. La iglesia se encontraba todavía en ruinas, quedaban sólo algunas piezas de las paredes y el campanario que, según dicen, no pudieron derribar ni con 10 yuntas de bueyes. Al ver el templo, el P. Miret pensó en como poderlo levantar de nuevo.
Una mujer delgada lo acompañó a una casa de la calle del cementerio donde venía de vez en cuando el Cura de San Luis a celebrar la Misa. Por algún tiempo la humilde construcción sirvió de capilla y de casa al sacerdote.
Encontró su primer ayudante en Francisco Caravaca, encargado del cuidado del Cementerio. En 1903 los albañiles, encabezados por Francisco, ya levantaban paredes y el 24 de junio de 1906 se inauguraba el nuevo y flamante templo parroquial con su modesta pero funcional casa para Cura.
El P. Agustín ya se había familiarizado con la situación y las personas y se hacía conocer como sacerdote comprometido en el cuidado espiritual de su rebaño pero también atento a las necesidades materiales de su pueblo, a los problemas sociales y acontecimientos políticos por lo que apoyó la sublevación del General Pino Guerra en agosto de 1908 contra las medidas arbitrarias e injustas del Gobierno.
Más tarde, para cautivar su favor, el Presidente de la República le envió un cheque en blanco para las necesidades de la iglesia. El P. Miret agradeció el gesto pero rompió el cheque respondiendo por escrito al Presidente que no había razones de lucro en su alzamiento con hombres de su parroquia, sino motivos de búsqueda de la verdad y la justicia.
Fue atento a los más necesitados, organizó y sostuvo la distribución del desayuno para un número significativo de pobres del pueblo. Apoyó la construcción de una represa en la falda de las lomas para ayudar en el riego a los pobres campesinos. La bautizaron la «presa del Cura». Su afán por la promoción humana lo hizo construir también una escuelita en un barrio apartado y sembrar con alevines de truchas los arroyos y ríos de los alrededores.
Su gran sentido de la justicia lo llevó a defender enérgicamente a infelices, acusar decididamente a poderosos, gritar a la guardia rural, desconcertar saludablemente a unos y animar a otros, siempre bajo el signo del verdadero amor cristiano.
Fue apoyado y estimado, a lo largo de sus 40 años de ministerio en San Juan y Martínez, por el Obispo Mons. Manuel Ruiz. El primero de enero de 1942 tomó posesión de la Diócesis el recién nombrado Obispo Mons. Evelio Díaz Cía quien, junto al Padre Cayetano, visitó, entre los primeros, al P. Agustín Miret, admirando su iglesia que ya necesitaba de algún arreglo, sobre todo su casa. Pero el P. Miret acusaba problemas de salud y el peso de la edad (75 años).
Por el clima húmedo de aquellos parajes el asma lo atormentaba sin descanso ocasionándole insomnio y molestias bronquiales. Al llegar el otoño de 1944 presintió el final de su jornada terrena. Una tarde de los primeros días de noviembre le hacía visita su conterráneo, el catalán Trinidad María Torrebaja, Cura Párroco de Guane, a quien le pidió que lo confesara y administrara los últimos auxilios de la Madre Iglesia.
Pocos días después, el 4 de noviembre, fiesta de San Carlos Borromeo, entregaba su alma a Dios rodeado por los más fieles entre los que lo habían acompañado y apoyado en su obra de más de 40 años: hacer resurgir material y espiritualmente al pueblo de San Juan y Martínez. En aquellos años su camino se había cruzado felizmente con el de su parroquiana; la inolvidable misionera y catequista de los campos Mamá Panchita Barrios.

P. Guillermo González Arocha

P. Guillermo González Arocha.

Ya hemos ilustrado ampliamente la figura y la obra del P. Arocha , Cura párroco de Artemisa, aquí nos permitimos, como resumen, aportar el testimonio de su actual sucesor el P. Antonio Rodríguez Díaz.
«El P. Arocha fue miembro del Partido Revolucionario Cubano, capitán del Ejército cubano aunque su labor no fue en el campo insurrecto sino que fue enclave y suministrador de medicinas, nunca de armas.
«Es el único sacerdote cubano que en toda la historia Republicana llegó a ser representante a la Cámara y ocupó este cargo de 1901 a 1904. Es el sacerdote más grande que la Diócesis de Pinar del Río ha tenido en sus cien años de historia».

P. José Reigadas y la Antigua
Cura párroco a lo largo de 50 años de Alonso de Rojas y Consolación del Sur donde nació el 29 de septiembre de 1868. Apenas iniciada su adolescencia, sintió la llamada al sacerdocio que manifestó al P. Antonio Canal quien servía entonces en la parroquia de Consolación. Fue el quien le impartió las primeras clases de latín y lo preparó para que pudiera ingresar, en 1881, al seminario de San Carlos y San Ambrosio.

P. Reigadas y Antigua.

Tuvo resultados notables en los estudios filosóficos y teológicos. Recibió las Ordenes Menores de mano del Obispo de La Habana, Monseñor Piérola y las Mayores hasta el Presbiterato, de manos del también Obispo de La Habana, Monseñor Santander y Frutos.
Con gran alegría y regocijo para los consolareños de entonces celebró su primera Misa en el pueblo nativo el 22 de febrero de 1892. Su primera misión sacerdotal fue como Teniente Cura de Guanajay, más tarde pasó a Alonso de Rojas y después a San Diego de Los Baños. Aunque estuvo en San Diego sólo 8 años escasos (de 30 - 9 - 1893 a 18 -5 - 1899), ningún cura hasta entonces había permanecido en San Diego más que él, ni había celebrado más bautizos en aquel pueblo que él (1007 de los cuales 837 blancos y 170 de color)
El período de su estancia en San Diego culminó con los años duros de la Guerra de Independencia y la Reconcentración de Weyler; sólo en el año 1897, el Padre José Reigadas acompañaba al cementerio, bendecía los cadáveres y asentaba las generales y causa de fallecimiento de 1645 almas en San Diego.
En 1899 ocupó, primero interinamente y después en propiedad, la parroquia de Consolación del Sur, hasta 1949, año de su fallecimiento. En 1907 se le nombró Secretario de Cámara y Gobierno del Obispado de Pinar del Río y en 1926, al ser asignado el Obispo de esta Diócesis de Pinar del Río, Mons. Manuel Ruiz Rodríguez, para regir la Diócesis de La Habana, el P. Reigadas fue nombrado Gobernador Eclesiástico hasta 1942, fecha en que fue designado como Obispo de Pinar del Río Mons. Evelio Díaz Cía.
En calidad de Vicario Capitular de Pinar del Río junto con los Obispos de Santiago de Cuba, Camagüey, Matanzas y el Vicario Capitular de La Habana, Mons. Reigadas firmó el 6 de febrero de 1940 la carta dirigida a los delegados a la «Asamblea Constituyente» donde se exponían «algunos puntos de trascendental importancia» que querían «ver sancionados en la futura Constitución del Pueblo Cubano». (40)
De joven fue de carácter alegre, conversador extraordinario que participaba todos los días de un rato de conversación en la Sociedad La Unión, y animaba las tertulias con las anécdotas de sus viajes a Roma y Tierra Santa; con la edad y la enfermedad, fue tornándose un hombre retraído, refugiado en la oración, la lectura y la música; pero siempre entregado al servicio y a su misión sacerdotal.
Monseñor Evelio Díaz Cía contaba que, visitando y admirando cómo la parroquia de Consolación del Sur se mantenía tan viva, con las 4 ramas de Acción Católica bien organizadas y un gran trabajo misionero, le había preguntado al Padre Reigadas a qué atribuía él todo eso, si él se encontraba imposibilitado por sus condiciones de salud de hacer mucho por su comunidad. La respuesta del. P. Reigadas fue: «Yo sólo puedo orar por mis hijos y todos los días oro por ellos muchas horas y ofrezco a Nuestra Señora de la Candelaria los 15 misterios del Rosario, y Ella hace lo que yo ya no puedo».
Lindo, en verdad, este testimonio de aquel que por tan largo tiempo fue un gran servidor de la Diócesis y sacerdote, padre y pastor de generaciones de consolareños.

P. Cayetano Martínez Sánchez

P. Cayetano cuando era el P árroco
de la Catedral.

Nació el P. Cayetano en Acevedo, León, España, el 23 de noviembre de 1899. Llegó a Pinar del Río en noviembre de 1910. Estudió en la escuela Ciprián Valdés. Fue alumno de las Escuelas Pías de Pinar del Río entre los años 1911 - 1913.
Ingresó al Seminario de San Carlos y San Ambrosio el 8 de septiembre de 1913, allí estudió 10 años. Se ordenó sacerdote en la Catedral de Pinar del Río el 2 de septiembre de 1923, de manos de Mons. Manuel Ruiz, quien fue para Cayetano Padre, Maestro, y Obispo. Cantó su primera Misa en la inauguración de la Iglesia de la Caridad el 8 de septiembre de 1923.
Fue nombrado en aquel año Vicecanciller Secretario del Obispado, Vicario Cooperador en la Catedral y Capellán de las monjas. Era sacerdote fundador y primer Capellán de los Caballeros Católicos en Pinar del Río desde noviembre de 1929. También de las Damas Isabelinas y de las Maestras Católicas. Fue Canciller del Obispado desde 1933.
Asistió a la coronación de la Virgen de la Caridad en Santiago de Cuba el 20 de diciembre de 1936. Fue nombrado Párroco de la Catedral en septiembre de 1943. Y Vicario General de la Diócesis en 1950. En agosto del mismo año era nombrado por su Santidad Pío XII, Prelado Doméstico con motivo de sus bodas de plata sacerdotales.
Integró la delegación oficial pontificia que acompañó al Cardenal Arteaga a la coronación de Ntra. Sra. de Coromoto, Patrona de Venezuela, en septiembre de 1952. Participó como prelado acompañante a la Consagración del Sr. Nuncio Apostólico Mons. Cesare Zacchi en la Catedral de La Habana el 12 de diciembre de 1967.
Fue elevado a la dignidad de Protonotario Apostólico por Su Santidad Pablo VI el 7 de junio de 1973 con motivo de las solemnes fiestas de sus 50 años de Ordenación sacerdotal. Ynombrado primer Párroco de la Iglesia de la Caridad al ser esta elevada a Parroquia en mayo de 1979.
Recibió el reconocimiento a su fidelidad y servicio a la Iglesia durante 60 años al llegarle, en la celebración solemne de sus fiestas, un autógrafo del Papa Juan Pablo II y la asistencia de los 3 Obispos vivos que rigieron o regían la Diócesis: Mons. Evelio, Mons. Jaime y Mons. Siro. Presenciaban también Mons. Azcárate, el clero diocesano, otros sacerdotes cubanos y una multitud de fieles.
Falleció el 6 de febrero de 1986 en Pinar del Río y su entierro fue una verdadera manifestación del pueblo pinareño, que condujo sobre sus hombros el féretro desde la Catedral hasta el cementerio. (25)
La señora María Antonia Sojo conserva estos recuerdos: «Era de un carácter fuerte e impulsivo, totalmente diferente del P. Manich, con el cual, sin embargo, convivió y colaboró muchos años. Era muy amoroso con los niños hacia los cuales siempre tuvo una particular predilección. Sufría, y lo decía en sus homilías, por los muchos niños que estaban en las calles sin formación cristiana y sin estímulo para ello de parte de sus padres.
«Sus grandes amores fueron la Catedral y la Iglesia de la Caridad inaugurada el día de la celebración de su Primera Misa. Él, que había venido a Cuba de niño, conocía todo de Pinar del Río, era como una enciclopedia de este pueblo del cual disfrutó profundamente. Tenía relaciones con mucha gente, había viajado al extranjero pero estaba pegado a Cuba y no quería que nadie se fuera del país.
«Al respecto, el objeto que guardo con más cariño en mi casa es un regalo que me hizo en ocasión de mi boda cuya celebración él mismo presidió. Se trata de un espejo que tiene la forma de una media luna sujetando a un dragón de madera preciosa. Regalándomelo me dijo: Quería darlo a otros que quise y estimaba, pero se fueron, te lo doy a ti porque te quedaste...»

P. Claudio Ojea
Nació el 3 de marzo de 1912 en el Mariel. Hijo entrañablemente cariñoso con su madre y de cordial delicadeza con el resto de la familia, respondió desde temprana edad a la llamada del Señor dejando la casa paterna para ingresar en el Seminario de San Carlos en La Habana. Allí, apenas adolescente, comenzó sus estudios eclesiásticos que culminaron con la licenciatura en Derecho Canónico obtenida en Roma donde fue enviado a completarlos a lo largo de 4 años por el aprecio de su esclarecida inteligencia de parte de sus superiores.
En Roma recibió la ordenación sacerdotal el 16 de abril de 1938. Desde diciembre de 1940 hasta junio de 1946 vivió su primera experiencia sacerdotal en la parroquia pinareña de Los Palacios. La brillante carrera y sus estudios en Roma, lejos de colocarlo en un lugar superior, lo habilitaron y abrieron a un servicio más cercano a las necesidades de su pueblo sin actitudes de paternalismo.

P. Claudio Ojea, cuando recorría
en moto los campos de San Luis
a finales de los 40.

En esta parroquia fomentó la Catequesis, visitó las comunidades del campo misionando y catequizando. Fundó un taller de carpintería, emprendió también la enseñanza de la tipografía a un grupo de muchachos y abrió una escuela de bordado para muchachas. Las mismas manos sacerdotales que consagraban el Pan Eucarístico pasaban fácilmente, como en el Maestro de Nazaret, a empuñar el serrucho, el martillo y otros instrumentos para enseñar varios oficios prácticos a los hijos del pueblo.
En junio de 1946, se trasladó a la Parroquia de San Luis donde enfrentó otros problemas. Primero: el templo de San Luis, de bello estilo, se encontraba en malas condiciones. El P. Claudio no sólo logró repararlo sino que construyó también la casa parroquial y salones de reunión para fomentar la vida comunitaria. En segundo lugar dotó de un pequeño templo a otros barrios rurales como la Coloma, Punta de Cartas, Barbacoa, Santa María y San José.
Pero no se quedó esperando en las Iglesias de tablas o mampostería a los fieles. Con su sotana blanca, abierta abajo, con su tabaco criollo y su criollísimo humor y sencillez, franco, abierto, sin complejos y con entusiasmo recorrió vegas y casas de familia, dando testimonio con su estilo de misionar que «las personas son lo más importante y que muchas veces se hace mucho y se quiere poco», que «más vale hacer lazos que acumular madejas».
Otro problema que enfrentó en San Luis fue la situación económica y social de los trabajadores y vegueros. Como ya decía el Obispo Mons. Evelio Díaz, y muchas veces subrayó también nuestro actual Obispo Mons. Siro, el P. Ojea fue pionero en muchas cosas que después trajera para toda la Iglesia el Concilio Vaticano II. Lo fue también en integrar la evangelización y la promoción humana.
Así, si en Los Palacios a menudo estuvo al lado de los obreros sobre todo del central La Francia en sus justas reivindicaciones, en San Luis, para defender los derechos y la seguridad de los trabajadores de la tierra de los abusos de los terratenientes y mercaderes, organizó cooperativas que unieron los esfuerzos y dieron mayor eficacia a la voz de los campesinos y obreros explotados, a la vez que le ganaron una gran consideración y gratitud.
Desde octubre de 1961, después de la expulsión o salida espontánea de muchos sacerdotes del país, encontrándose también la Diócesis de Pinar del Río muy desprovista de ellos, tuvo que encargarse, junto al entonces P. José Siro González, de todas las parroquias de la Vicaría Central y Oriental, desde Consolación hasta Artemisa.
En 1962 pasó a ser Cura por largo tiempo de la vasta parroquia de San Cristóbal, allí, como hombre y sacerdote, ayudó a muchos a tener fe en Dios, en los hombres, y en el futuro.
Pionero en muchas cosas, siempre volcado al futuro, hombre del pueblo, pescador de vara, constructor de botes, torcedor de tabacos, compositor de innumerables cuartetas, hombre jocoso y hospitalario, el P. Ojea ha sido sobre todo, en medio de tanta actividad, un hombre de profunda oración y probada fidelidad a la Iglesia. Empezando por el Obispo Mons. Siro, muchos sacerdotes y religiosas, además de laicos de la Diócesis, han encontrado en él a un apreciado padre espiritual.
En 1990 encontró una gran ayuda, dada su ya avanzada edad, en el P. José Bocktenk recién llegado a la Diócesis, sobre todo para la animación de las numerosas comunidades del campo del municipio de San Cristóbal. A finales de 1998, con la llegada a la Parroquia de dos jóvenes sacerdotes colombianos, se retiraba en una casita en Chirigota donde continuaba siendo punto de referencia y lugar privilegiado para una visita, la Confesión, la recepción de un buen consejo, y una siempre afable hospitalidad para sacerdotes y laicos.
En fin, como serenamente vivió, serenamente murió y de la manera más bella en que pueda morir un sacerdote: en brazos de su Obispo y hermano. Ocurrió al regreso de una reunión del Consejo Pastoral Diocesano el 20 de octubre del 2000 mientras Mons. Siro lo regresaba a casa en su carro.
El descanso que disfrutaba después de la fatiga de una intensa jornada de su larga vida sacerdotal (64 años) se transformó así en comienzo del descanso eterno y abrazo con Jesús Buen Pastor, del cual fue reflejo inolvidable.

P. José Manuel Couce
Nació en la ciudad de Pinar del Río en 1912. Cursó brillantes estudios en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Por tres años fue secretario del Obispo de Cienfuegos y posteriormente pasó al servicio de la Diócesis de Pinar del Río en la parroquia de Cabañas donde enfermó de tuberculosis a causa de su entrega total al ministerio parroquial.
Recuperada la salud fue a pastorear la parroquia de Consolación del Sur. Esta parroquia, a la muerte del P. Reigadas en 1948 fue guiada por el Teniente Cura P. Blas Pacheco hasta el nombramiento del P. Couce en octubre de 1949.
El municipio Consolación del Sur tenía entonces 18 barrios rurales y la gran labor y logro del P. Couce fue transformar a quince de ellos en «Círculos Campesinos» animados por los Caballeros Católicos (importante rama de la Acción Católica) de el Consiliario Diocesano era el P. Couce.
Estos Círculos se proponían una doble finalidad: religiosa y social. Ambicionaban fortalecer y profundizar la formación cristiana de sus miembros y también la solidaridad de los más ricos hacia los más pobres. Por ejemplo, los profesionales que eran miembros de Acción Católica (médicos, abogados, dentistas, etc.) y que normalmente residían en el centro del pueblo, se comprometían en brindar servicio a precios muy favorables o gratis a los miembros pobres de estos Círculos Campesinos. Cada agrupación campesina tenía que construir su propia capilla que el P. Couce visitaba una vez al mes. Esta fue una de sus muchas iniciativas para crear redes de solidaridad, empujar a los pudientes a favorecer a los necesitados. Testimonia una viejita que perteneció a uno de estos círculos campesinos: «Allí aprendí a rezar el Rosario y el primer juguete que yo conocí en mi vida me lo trajo el P. Couce al Círculo Santa Rosa».
Hombre de vida sencilla y austera, el P. Couce visitaba mucho las casas de los campesinos, iba a encontrarlos entre los mismos surcos en pleno trabajo, con su sotana arrimada y sostenida con un cinto, era capaz de demorarse para darles una mano en la tarea del momento.
Era de estatura media pero muy enérgico en su carácter y personalidad. Prueba es, que un día encontró un grupo de camioneros en una fonda del pueblo donde a veces comía, empezaron a reírse de él por su sotana. Entonces se puso de pie, levantó la sotana y dijo imperiosamente: «¡Aquí debajo hay pantalones y debajo de los pantalones hay un hombre!» todos se callaron.

El P. Salvador Montoro, cura de Los Palacios,
y el P. Clemente Lombó,s.j., misionero insigne.
Durante una boda en el campo, en 1959.

Era enérgico y eficaz también en su predicación. El P. Salvador Montoro lo invitaba a menudo en las grandes ocasiones, a predicar en Los Palacios y dejó escrito que la voz del P. Couce salía de las bocinas como saeta que llegaba a las orejas también de aquellos que paseaban por las calles aledañas a la iglesia.
Fue muy severo con respecto al vestir en el templo exigiendo la máxima modestia y decencia.
Su gran sensibilidad hacia los pobres, los explotados y la justicia social lo hicieron entusiasmarse con los ideales de la Revolución y de la Reforma Agraria que apoyó con entusiasmo en sus comienzos. Narra por ejemplo Rafael Azcuy González, con respecto al apoyo del Padre Couce al Movimiento 26 de julio, cómo el Comandante Pinares, caído más tarde en Bolivia con el Che, fue años antes salvado de un serio accidente gracias al P. Couce.
Había subido con agilidad el joven militante a lo alto de un poste eléctrico para quitar un letrero que destacaba las “buenas calidades” de un candidato político batistiano. Al bajar precipitadamente deslizándose poste abajo, un tajo profundo en este le dejaba gran cantidad de astillas afiladas clavadas en el pecho y el abdomen.
Trasladado urgentemente a La Habana, fue el P. Couce quien le consiguió al herido el inmediato ingreso en el hospital Calixto García y fue un hermano del P. Couce quien donó la sangre que, junto a la exitosa operación del doctor Presno, le salvó la vida a Antonio Sánchez: el futuro Comandante Pinares. (34)
Sin embargo cuando el P. Couce empezó a darse cuenta de la incoherencia entre palabras y realidad, y de los peligros que presentaba el rumbo materialista e ideológico, tuvo serias dificultades con las autoridades. Por eso terminó entre los sacerdotes pinareños expulsados en septiembre de 1961. Una noche - recuerdan en Consolación - llegaron de improviso algunos milicianos. Tocaron a su puerta. No le dejaron ni el tiempo de cambiarse de ropa, ni de recoger quizás algún objeto de recuerdo. De inmediato partieron con él usando su mismo jeep Willys, llamado entonces “pisicorre”.
Mientras que del pisicorre no se supo nada más, del P. Couce se supo que se había ido a ejercer su ministerio a Venezuela donde, después de intensa y larga vida sacerdotal, fallecía a los 90 años el 28 de enero del 2002. En aquella circunstancia aparecía en un diario venezolano un artículo del P. Renzo Begni que conmemoraba la figura y la obra de Mons. Manuel Couce en aquella nación, decía «La reciente muerte a la edad de 90 años de Mons. Manuel Couce, Párroco de Buena Vista desde hace 27 años, ha suscitado en la extensa parroquia y en toda la Diócesis de Barquisimeto un profundo dolor. Quien ha asistido a su entierro, como el que escribe esta nota, ha visto muchos entierros de sacerdotes y unos eminentes, sin embargo nunca he visto una conmoción tal y tantas lágrimas de hombres, mujeres y niños, como ese día en Buena Vista.
«No es fácil ver hombres y jóvenes llorar como si fuera uno de la familia: ¿Cómo se explica todo esto? P. Couce, como comúnmente lo llamaban, no tenía ninguna cosa excepcional. Era uno de los sacerdotes, sacados improvisa y bárbaramente desde Cuba. Con frecuencia recordaba la despedida de su mamá, que nunca pudo volver a ver en su vida.
Una sencilla y conmovedora canción compuesta por sus parroquianos y cantada en el entierro hacía llorar hasta las piedras. La vida del P. Couce fue sencilla, humilde, pobre y entregada completamente a sus parroquianos de día y de noche.
Ninguno acudía a él sin recibir una ayuda espiritual y material. Con grandes sacrificios, y la ayuda de Adveniat, parroquianos y amigos, había comprado un Nissan, que fue su compañero en las faenas apostólicas, para sus viajes a Barquisimeto y sobre todo para visitar los numerosos caseríos los domingos y días de semana.
Su casa humilde sin persona de servicio, estaba abierta a todos y, cuantos acudían a él, para oír sus consejos y para pedir ayuda. Ninguno salía de esa casa sin la ayuda pedida y cuando no podía por su pobreza él mismo iba a pedir a quien podía.
Muchos parroquianos colaboraron con él, para ayudar a los más necesitados. Soñaba con poder volver a Cuba antes de morir, Dios no le dio este consuelo. A pesar de la edad, quiso quedarse en su parroquia, de acuerdo con el Señor Arzobispo que, solamente en el caso de perder su razón, lo habría llevado a un Asilo de Ancianos.
Quiso trabajar hasta el final, y los últimos días quiso que lo llevaran a la iglesia para celebrar su última Misa y allí estaba su fuerza, en la Eucaristía, en la devoción al Sagrado Corazón que difundió en todas las familias y la Santísima Virgen, así unía al Sacrificio de Cristo el último sacrificio de su vida.
Ahora descansa por acertada disposición del Señor Arzobispo (Eduardo Boza Masvidal), en la iglesia parroquial delante del altar del Sagrado Corazón. Su tumba es meta continua de las visitas de los parroquianos. Quienes han tenido la fortuna de su amistad, como el que escribe, por más de treinta años, como él nos había prometido, están seguros de su protección en el cielo y nos acompaña sacerdotes y parroquias en nuestro último viaje».

P. Jaime Manich Franch

Jaime Mainch Franch.

Nació en Barcelona (España) el 18 de marzo de 1918. Entró en la Congregación de los Padres Escolapios profesando sus votos en 1940 y recibiendo la consagración sacerdotal en 1941. Siguiendo el Carisma de su Orden se dedicó a la enseñanza primero en Cataluña (España). Fue enviado después a La Habana donde continuó su labor docente.
En 1954 llegó a Pinar del Río donde comenzó su labor como Rector del Colegio que las Escuelas Pías tenían en la ciudad. Las generaciones de pinareños que pasaron por los Escolapios en estos años jamás olvidarán las virtudes de este hombre, la piedad y don del consejo del sacerdote y la indiscutible contribución que este educador dio a su formación humana y cristiana.
Las escuelas Pías de Pinar del Río, como todos los colegios religiosos de Cuba, fueron nacionalizadas en 1961, interrumpiéndose así esta meritoria labor a favor de la juventud. Pero el P. Jaime decidió permanecer en Pinar del Río y dió pruebas de saber adaptarse bien a la nueva situación cambiar su tipo de servicio a la Iglesia.
El entonces Obispo de Pinar, Mons. Rodríguez Rozas, lo nombró coadjutor del Padre Cayetano, de larga trayectoria en la Ciudad, de fuerte carácter y de admirada y casi legendaria figura en medio de nuestro pueblo. Fue edificante la colaboración franca y fiel entre dos caracteres muy diversos en el respeto de los carismas de cada cual.
El Padre Jaime atendió en este tiempo las Iglesias de Ovas, La Coloma, Sumidero, San Cayetano, Viñales, Minas de Matahambre y Santa Lucía que alcanzaba viajando en un viejo Jeep, despintado, cimbreante y sin ventanillas, con poca fuerza en el motor, pero empujado por el Padre y Sor Isabel o Sor María Rita, Loma del Viento arriba, a fuerza de corazón y deseos de servir...
El Padre Manich además atendía la catequesis diocesana y la de la Catedral, el Consejo Parroquial y el Apostolado Seglar de la Diócesis. Era una puerta abierta para toda iniciativa apostólica, un oído atento para toda preocupación humana; un acompañamiento respetuoso y discreto para los más arriesgados y probados; un descubridor de talentos y de carismas para promoverlos y multiplicarlos al servicio de la comunidad.
En cada tarea necesaria y urgente siempre se reveló un trabajador disponible y sereno y su disponibilidad llegó al límite del anonadamiento y del olvido de sí. El coro de la Catedral y los niños del Catecismo también disfrutaron de su cercanía y admiración.
De él la señora María Antonia Sojo nos dejó este lindo testimonio: “El P. Manich fue quien en esta etapa difícil para la iglesia pinareña se encargó de aglutinar a los adolescentes y jóvenes que habían sido formados en los Colegios religiosos y otros que habían pertenecido a la Acción Católica y que se encontraban improvisamente privados de la formación y orientación tenidas precedentemente.
«Fue él quien a estos muchachos y muchachas le dio el sostén espiritual que necesitaban. Además los iniciaba a algún compromiso específico según sus carismas: animadores de comunidades, atención a enfermos, catequesis, etc. Era muy humilde y sencillo pero con carismas especiales y de una rica vida interior fue mi confesor y confesor de muchos otros. Si él se daba cuenta de que algún joven se alejaba, con su sencillez y paternidad se preocupaba, preguntaba...
Fue él también quien, aunque de una manera todavía informal, inició el Centro de Servicios Pastorales editando pequeños boletines, y folletos con diferentes temáticas. Era muy caritativo regalando todo lo que recibía de España. Vivía muy sobriamente. A veces en el Obispado, donde había terminado por vivir con Mons. Rozas y el P. Cayetano, era el que preparaba la cena para los otros dos, y la anciana mamá del Obispo. Los cuatro entonces la pasaban muy pobremente.
Callado y diligente. Promovió y entusiasmó en tiempos de derrumbe y desánimo. En tiempos de pobreza espiritual y estancamiento, de falta de recursos y de personas disponibles, su creatividad hizo florecer múltiples iniciativas. Al enfermarse el Obispo Mons. Rozas, el P. Jaime lo cuidó como a su propio padre o como a un hermano mayor, hasta el final.»
Llamado a La Habana por su Orden en 1979 fue nombrado Canciller del Arzobispado habanero y después párroco de San Judas y San Nicolás. Falleció el 28 de julio de 1990 dejando el recuerdo de una vida sacerdotal tan ejemplar que, nuestro Obispo Mons. Siro González se declara dispuesto a firmar el primero la solicitud para la Causa de Canonización del Padre Jaime Manich.

P. Ángel Pablo Valdés
Nacido en San Diego de los Baños el 15 de enero de 1913, fue hijo de mambí. Según testimonio del P. Ojea, su vocación encontró el aliento y el cuidado del Cura Párroco de aquel pueblo, el P. julio Morejón, quien desplegó su trabajo pastoral en San Diego a lo largo de casi 45 años, pues llegó a San Diego desde Zamora (España) en agosto de 1926 y se fue en junio de 1971 por problemas de salud y de edad.
Volviendo al P. Valdés, cumplidos sus estudios en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio, fue ordenado sacerdote el 16 de abril de 1938 a los 25 años de edad recibiendo su consagración sacerdotal de manos del Exmo. Mons. Manuel Ruiz Rodríguez. Celebró su primera Misa el 24 de abril del mismo año.
Esta primera Misa, como documenta la estampita-recuerdo, presenciaban como “Pontífice de la Ordenación el Sr. Ldo. Manuel Ruiz; padrino de honor, el Ilt.mo Mons. Gerardo Ortega; padrino de altar, el R.P. julio Morejón, padrino de mano, el Dr. Luis P. Romaguera y Dolores Ramos Vda. De Gaye. Orador sagrado, el Ilmo. Mons Guillermo G. Arocha.”
Del Orador sagrado de aquella circunstancia, el famoso P. Arocha, el P. Angel Valdés habría sido sucesor por 23 años como Cura Párroco de Artemisa. De este período que pasó en Artemisa el P. Antonio Rodríguez Díaz nos dejó este testimonio: “De todos los Párrocos que ha tenido Artemisa en el siglo XX es el más recordado y el más nombrado, incluso por las personas jóvenes que nunca lo han visto. Se caracterizó por un gran celo apostólico y su gran preocupación por los pobres.
Le ofrecieron ser Obispo de Pinar del Río antes de pedírselo a Mons. Rozas en 1960 cuando fue trasladado a La Habana Mons. Evelio Díaz, pero él no aceptó. Era un excelente orador sagrado y ha escrito varios libros de poesías. Continúa desde Puerto Rico ayudando a los pobres de Artemisa a través de ofrendas en dinero que de vez cuando me envía.”
El P. Angel Valdés fue uno de los sacerdotes expulsados en septiembre de 1961. Parece que una influyente personalidad del Gobierno Revolucionario lo habría invitado a quedarse al ultimo momento garantizándole protección pero era demasiado tarde y muy grande el miedo para el futuro de la Iglesia en Cuba y así, junto a otros, se perdió para Cuba en el P. Angel Valdés, un valiosísimo sacerdote.
En Puerto Rico todavía vive y va a cumplir dentro de poco 90 años. Allí ejerció y continua ejerciendo de forma ejemplar su ministerio sacerdotal. Actualmente, a pesar de su avanzada edad, trabaja en un hospital de la capital, San Juan de Puerto Rico. Al respecto testimonia Mons. Siro: “Siempre se portó muy bien con Cuba y los sacerdotes de nuestra Diócesis, no dejando de enviar incluso ayuda material. En Puerto Rico goza de gran reputación. Es un exquisito escritor y poeta. Hace tiempo lo propusieron de Rector del Seminario y parece también de Obispo de San Juan de Puerto Rico, pero renunció ambas veces por razón de ser extranjero, dando un bello ejemplo de humildad. También en esta isla muchos lo conocen y lo aprecian como hombre de Dios y amigo de los pobres.”
El 16 de abril de 1988 el P. Ángel Valdés celebraba sus Bodas de Oro sacerdotales regalando a fieles y amigos una estampita con una breve poesía que en sus versos iniciales exclamaba: “¡Cuantos lustros han pasado/ de seguir, Señor, tus huellas!...” A aquellos, otros se añadieron hasta hacer del P. Valdés uno de los sacerdotes

Otros sacerdotes que han servido en la Diócesis después de 1960

P. Joaquín Ibáñez Noguera
Hijo de Joaquín y Angeles nació el 21 de noviembre de 1936 en Crevillente (Alicante - España). Fue el segundo de seis hermanos y, de sus padres recuerda sobre todo que no faltaban ni un domingo a la Misa inculcando esta costumbre a los hijos.
Frecuentó la escuela estatal hasta los 14 años en el barrio de San Felipe Neri en su pueblo natal; dejaron en el un recuerdo inolvidable su maestro Joaquín Devesa Riera y su esposa Carmen Martínez Llorca. Compartía el compromiso escolar con apacentar un rebaño de mulas, una «muletada», como se acostumbra llamarla por allá.
Mientras apacentaba su «muletada» tenía frecuente ocasión de encontrarse y entretenerse jugando con algunos seminaristas. Así nació cierta amistad con ellos que le invitaron a frecuentar también algunas convivencias. En la maduración de la idea vocacional, además de estos encuentros, influyó en él el ejemplo del teólogo don José María García Bernabé.
Trabajó también en una pequeña empresa de zapatillas que tenía su padre. Entró en el Seminario diocesano de Orihuela (Alicante) en 1951 a los 14 años de edad. Fue consagrado sacerdote en Hondón de los Frailes, donde estuvo después como párroco durante un año y medio, el 18 de junio de 1964.
Su primer destino fue de Coadjutor por tres años en Jijona (famosa por sus fábricas de turrón). Los tres siguientes años fue coadjutor de Torrevieja (mayor centro productor de sal en España y hoy importante localidad turística). Estuvo después un año y medio en Hondón de los Frailes como Párroco y después 17 años y medio en su pueblo natal de Crevillente.
En 1987 se ofreció para una experiencia misionera en Perú donde estuvo de misionero en Casma (Chimbote). Su salida de Perú coincidió con el día de la captura de Abimael Guzmán, líder del movimiento guerrillero terrorista denominado Sendero Luminoso, en septiembre de 1992.
Vuelto a España, estuvo de Cura durante tres años en San Miguel de Salinas. A petición del Nuncio Apostólico Luigi Tagliaferri llegó a Cuba a principio de 1997. Estuvo de Cura en San Luis hasta septiembre de 1998, después fue cura párroco de tres parroquias contiguas, con la mayor extensión y cantidad de kilómetros que recorrer en toda la Diócesis pinareña: La Palma, Viñales y Minas de Matahambre. Así sirvió hasta el año 2002 cuando finalmente el P. Miguel Angel Blanco lo alivió asumiendo el cuidado pastoral de la parroquia de La Palma.

P. Mariano Ruiz Rodríguez sj

P. Mariano Ruiz junto a miembros de la comunidad de Guanajay.

El 13 de abril del año 2000, en ocasión de la Celebración en la Catedral de Pinar del Río del jubileo de los sacerdotes, dos de ellos eran invitados a dar su breve testimonio a los fieles que abarrotaban el templo. Tomó la palabra primero el entonces más joven sacerdote pinareño: el P. Vicente Cabrera. Después, ayudándose con su bastoncito, se acercó al púlpito el P. Mariano Ruiz, más que octogenario.
Todos se estremecían al escucharlo recordar como fue ordenado sacerdote en 1943 y de España vino a Cuba en 1945. Sin embargo llevaba ya 58 años de servicio en la Isla porque, por tres años, desde 1940 hasta 1943, había trabajado en Cuba de “maestrillo” en las escuelas y colegios de los jesuitas.
También como sacerdote, antes de la Revolución, el P. Mariano estuvo ocupado preponderantemente en la tarea de la enseñanza. Después del triunfo de la Revolución, que produjo la expulsión de 26 jesuitas, el P. Mariano se quedó y se entregó totalmente al servicio pastoral en varias parroquias de diversas provincias: Cienfuegos, La Habana, Camagüey y, finalmente: Pinar del Río, como Cura Párroco de Guanajay...
Conmovieron a todos en aquella circunstancia sus palabras conclusivas que salían de los labios y el corazón de un venerable y verdadero hombre de Dios: “Quiero dar gracias a Dios porque me dio esta vocación. Me siento plenamente realizado habiendo seguido este ideal por toda mi vida. A los seminaristas les animo a seguir su camino sin desalentarse ante las dificultades. Dirijo un llamado a los jóvenes que sienten cierta inquietud vocacional para que se animen y no tengan miedo a entregarse al Señor y a sus grandes causas.” (55 I)
Poco más de un año después, el 1º de mayo del 2001 gran parte de los sacerdotes pinareños y algunos habaneros presenciaban la despedida del P. Mariano Ruiz en Guanajay. La majestuosa iglesia parroquial estaba repleta de feligreses. Había también representantes de otras denominaciones cristianas, del Partido Comunista de Cuba, del Poder Popular, y de los Ministerios de Salud y Cultura, también seminaristas y religiosas de Pinar del Río y de la cercana Habana.
Mons. Siro presidió la animada celebración e hizo un poco la historia de la presencia de los jesuitas en Guanajay durante treinta y pico de años. Agradeció profundamente al P. Mariano por sus 15 años de entregado servicio y al mismo tiempo dio la bienvenida al P. Carreró de los Escolapios, quien, dejando la parroquia de San Nicolás en La Habana, aceptaba este nuevo encargo de Guanajay.
Un miembro de la Comunidad, en una reflexión por él elaborada, comparaba al P. Mariano con San José, venerado el primer día de mayo como patrono de los obreros. Y decía entre otras cosas: “Del P. Mariano podríamos decir lo mismo que de San José. Es curiosamente un personaje de penumbra, de silencio reverente; un personaje del tercer plano, apenas citado… el hombre justo… servidor fiel y prudente a quien Dios le confió custodiar la comunidad católica de Guanajay. En esta Comunidad el P. Mariano supo copiar a la perfección el modelo que dejó José de entrega incondicional en el servicio de Jesús y de su Reino, servicio de compromiso efectivo con el pueblo con que se convive.
En esta comunidad de Guanajay palpamos día a día durante 15 años, un ministerio maravilloso, que se describe en uno de los documentos del Vaticano II en palabras bellas y consoladoras: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”. Estas mismas palabras han sido el dulce, cálido, humano y hermoso testimonio que el P. Mariano nos regaló.”
Al finalizar la Misa, tomó la palabra el propio P. Mariano para expresar su emoción al ver a tantas personas reunidas para despedirle. Animó a la comunidad a seguir encontrando caminos de Reconciliación. Señaló que el mismo templo lleno de personas de mentalidades diversas representaba que era posible vivir desde el respeto y la tolerancia.

P. Vicente Augusto Restrepo López

P. Vicente Augusto Restrepo López.

Nació en Santa Rosa de Osos, departamento de Antioquia (Colombia), el 12 de junio de 1958 hijo de Carlos y Bernarda, es el mayor de cinco hermanos. Cursó la primaria en su pueblo natal. Después de 5º grado entró en el Seminario Conciliar de Santa Rosa de Osos (Diócesis cercana a Medellín). En este seminario hizo el Bachillerato y Filosofía durante 9 años.
Pasó a Medellín para cursar la teología en la facultad de la Universidad Pontificia Bolivariana. Después de un año salió pensando que la del sacerdocio no era su vocación, sin embargo siguió y terminó los estudios teológicos hizo a continuación estudios de administración de empresa en la misma Universidad.
Terminó de estudiar a los 30 años y se dedicó a la administración de un supermercado propiedad de su familia. Simultáneamente le llamaron para ser docente universitario en dos Universidades: la O.P . y San Buenaventura (U.S.B.). Siendo docente en esta última, se licenció en Educación.
Tenía ya novia y se preparaba para formar su hogar cuando advirtió más claro que el Señor le llamaba a brindar un amor más universal. Recapacitó y optó por volver al Seminario. Bastaron dos años para ultimar su preparación para la ordenación sacerdotal, que recibió el 21 de noviembre de 1998 junto a otros 18 compañeros.
El primer año fue coadjutor en la parroquia del Rosario de Itaguí. Por dos años y medio fue después Párroco de Santo Domingo Savio; comunidad pobre de Medellín. Perteneció a PAMISA (Pastoral Misionera Sacerdotal) grupo de sacerdotes diocesanos disponibles para un servicio misionero donde fuera necesario. Con el P. Mauricio con quien colabora en San Cristóbal, a pesar de la diferencia de edad fue compañero en los últimos años de Seminario.
Terminó su misión en nuestra diócesis el 1ero. de abril de 2005, fecha en que marchó a su Diócesis de origen.

P. Luis Mauricio Echevarría Castañeda
Nació el 23 de octubre de 1969 en Medellín (Colombia) y es el mayor de 8 hermanos. Cursó la escuela primaria en el barrio Santo Domingo Savio, la secundaria hasta el 9º grado en el liceo Santo Domingo. Hizo el 10º grado con los Padres Somascos en Río Negro (Antioquía) porque ya se había orientado al sacerdocio.
«En el nacimiento de mi vocación - dice el P. Mauricio - influyeron sobre todo unas monjitas: las Hermanas Marianistas que trabajaban en mi barrio, mujeres muy entregadas a Dios y al servicio de los pobres.”
Terminado el bachillerato en el liceo Gilberto Alzate Avendaño, entró en el Seminario Mayor de Medellín en 1989 donde se quedó seis meses. Por enfermarse tuvo un bajo nivel académico y quedó suspendido. Estuvo trabajando tres años en una dulcería y seis meses en una agencia de viajes.
En 1993, insistiendo en su inquietud vocacional y con el apoyo de algunos sacerdotes, regresó al Seminario donde, cursados los estudios filosóficos y teológicos, fue consagrado sacerdote en diciembre del 2000 por Mons. Alberto Giraldo Jaramillo, Arzobispo de Medellín.
«Mi primer servicio pastoral por 8 meses fue en la parroquia de Santa Catalina Labouré como vicario coadjutor –cuenta el P. Mauricio. Estuve después por 4 meses en Santa Ana, en el Santuario de María Auxiliadora. Hacía parte del grupo de sacerdotes disponibles para un servicio misionero donde fuera necesario llamado grupo PAMISA (Pastoral Misionera Sacerdotal) conociendo mi disponibilidad, el Obispo me hizo la propuesta de venir a Cuba la cual acepté y así llegué a la Isla el 11 de febrero de 2002 y comparto con el P. Vicente el trabajo pastoral en la parroquia de San Cristóbal.»
Terminó su misión en febrero de 2004.

P. Manuel Hilario de Céspedes y García-Menocal

El P. Manuel Hilario de Céspedes
García-Menocal, sirvió en la Diócesis
durante 20 años, Obispo de Matanzas
desde el 4 de junio de 2005.

Nació en la Víbora (Ciudad de La Habana) el 11 de marzo de 1944. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Champagnat de los Hermanos Maristas. Se fue del país con su familia a Puerto Rico en 1961, donde estudió ingeniería eléctrica.
Al madurar su decisión de hacerse sacerdote el Obispo le dio la posibilidad de elegir entre Estados Unidos o un país latinoamericano para realizar su preparación.
Eligió América Latina y fue enviado al Seminario de San José, de la Arquidiócesis de Caracas en Venezuela. Allí, cumplidos los estudios de Filosofía y Teología, fue consagrado sacerdote el 21 de mayo de 1972. Durante la larga espera del permiso para regresar a Cuba ejerció su ministerio sacerdotal en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Petare, barrio pobre de la ciudad de Caracas.
Dicho permiso finalmente le llegó en 1984 y precisamente el 15 de septiembre de aquel año regresó a la Patria, el padre de la cual había sido su tatarabuelo Carlos Manuel de Céspedes. Fue nombrado Cura párroco de Las Minas de Matahambre y Santa Lucía. Desde el año 1986 se le añadió el cuidado pastoral de la parroquia de la Caridad. En 1998 dejaba Las Minas y asumía la nueva parroquia de San Francisco de Asís en el Reparto Hermanos Cruz, antiguo Reparto Calero, en el extremo este de la ciudad de Pinar del Río.
Ocupó varios cargos en la Diócesis. Ahora es asesor de la pastoral juvenil diocesana. Además de tataranieto del Padre de la Patria Cubana, merece subrayar que es hermano del muy conocido Mons. Carlos Manuel de Céspedes, Vicario General de La Habana, quien es un connotado intelectual y animador cultural autor de varios libros.

P. Marcelo Rolado Lara Gutiérrez

De izquierda a derecha: Mons. José Siro, el Nuncio Beniamino Stella, el P. Rolando Lara y el P. Manolo de C éspedes, concelebran en Guane en 1996.

Un día, paseando juntos por una calle de Santiago de Cuba el P. Lara y Mons. Siro pasaron delante de un taller de mecánica donde a un hombre que trabajaba arreglando un camión en malas condiciones le salió la expresión: "¡Cura de Guane!"
-"¡Lo tienes aquí!" - le dijo a aquel hombre Mons. Siro, indicándole al sacerdote que caminaba a su lado.
Fue una sorpresa en parte incomoda y en parte alegre para ambos. Para el P. Lara que descubrió que su título y tarea personal en el extremo occidente de Cuba, se había transformado en un estribillo, y desahogo verbal en situaciones difíciles en el extremo oriente de la misma. Y para el mecánico, que descargaba su tensión por la resistencia de los tornillos, que de improviso se encontraba frente a frente al célebre personaje. De todas formas todo culminó con una risa divertida y cordiales saludos recíprocos.
El Cura de Guane tan grácil y delgado en el aspecto, cuanto viril en la voz, fue de los primeros que conocí entre los padres curas de la Diócesis, pues, llegado a la Diócesis el 21 de enero de 1997, dos días después el Obispo me invitaba a concelebrar en Guane, junto al P. Julio, en ocasión de la fiesta patronal de San Ildefonso. Entonces el P. Lara podía todavía realizar su intensa labor pastoral.
Años después en noviembre del 2002 otro viaje me acercó al ya anciano sacerdote, de salud precaria,
para buscar un relato más completo, ordenado, y edificante de su vida sacerdotal.
"Yo nací el 16 de enero de 1921 en Pinar del Río. De niño, empecé a los 7 años en el Colegio de los Escolapios, cursé la primaria y después me especialicé en lo que llamaban entonces 'Teneduría de libros'. Estudié en aquel Colegio desde 1928 hasta 1935. Allí enseñaban muchos Padres catalanes. Entre ellos recuerdo sobre todo al P. Pedro Mampel, el P. Francisco Farreny, que después fue una de las víctimas de la guerra de España, y al P. Anglé, que llamábamos el 'viejito de inglés' y que enseñaba muy bien este idioma.
"Los padres eran comprometidos a tiempo completo en la escuela, pero ayudaban pastoralmente yendo a celebrar en las capellanías y los institutos. Había entonces como 300 alumnos en este Colegio donde, además de cuidar la formación cultural, los padres daban una buena orientación cristiana para la vida. La enseñanza de la religión, por ejemplo, era una asignatura.
Al respecto, mis padres, sobre todo mi madre, preocupados aún más de mi formación religiosa, me acompañaban también al Catecismo en la Catedral todos los sábados. En el Colegio se fomentaba también la Educación Física y el sano ejercicio del deporte. El centro ciudadano del Basket (Baloncesto) radicaba allí, en el Colegio de los Escolapios, que habían formado un equipo que competía con el Team de la Academia y con el del Instituto de Segunda Enseñanza.
"Mientras tanto, sobre todo al ver cuanto bien hacían aquellos padres, yo me entusiasmaba con su mismo ideal e iba despertándose en mí la vocación al sacerdocio. Confié eso al Padre Anglé quien habló con el Obispo Mons. Ruiz. Éste me envió al Seminario de San Carlos y San Ambrosio de La Habana cuando tenía 16 años. Allí tuve que someterme a una prueba para permitirle a los profesores la evaluación de mi nivel cultural.
Recuerdo la impresión que me hizo encontrarme delante de aquellos profesores todos en sotana negra y yo sólo con mi trajecito blanco. De todas formas los Escolapios nos habían dado una buena preparación y los profesores del Seminario me promovieron ya al 2º año de Latín.
A mí me parecieron demasiado generosos y confiados, y para no encontrarme después en dificultad, durante las vacaciones me fui a recibir clases de Latín del Padre Cayetano que dominaba muy bien este idioma. En el Seminario siguieron otros 8 años de estudio.
Fui ordenado sacerdote el 24 de febrero de 1945 por Mons. Evelio Díaz Cía quien me envió poco después a la parroquia de Cabañas donde estuve un año y medio. Después me llamó a Pinar del Río donde trabajé en la Catedral como coadjutor del P. Cayetano un año y medio.
Siguió una breve experiencia en Artemisa como coadjutor del Padre Ángel Valdés, sacerdote nacido en San Diego de los Baños y que después se trasladó a Puerto Rico donde todavía vive y cumplirá 90 años próximamente. De Artemisa volví a Pinar del Río para quedarme allí mucho tiempo según las intenciones del Obispo. Pero murió el Padre Cura de Guanajay y el Obispo trasladó a Guanajay al Cura de Guane de entonces, el P. Trinidad María Torrebaja y Casanova perteneciente al clero secular catalán y abogado por la Universidad de La Habana.
Así en septiembre de 1948 Mons. Evelio Díaz me mandó a Guane con el compromiso de quedarme por un año. Como se ve, cumplo con este compromiso desde hace 54 años.
Aquí Dios sabe cuanto caminé por malos caminos y me dejé ver donde hacía rato que no veían a un sacerdote. En Las Martinas ya no había sacerdote fijo en aquella época. Se ocupaba de la zona mi predecesor y yo seguí. Había todavía Cura fijo en Mantua: el P. Atanasio Mokoroa (Un vasco un poco original y rebelde).
Para alcanzar los barrios más lejanos viajaba en guagua. A pesar de los malos caminos había entonces una guagua cada hora para permitir a la gente viajar de uno a otro de los principales centros. Para llegar a otros alquilaba un carro. Adonde llegaba había mucha participación, podía encontrarme lo mismo delante de 50 como de 200 personas cuando había Misa de difuntos y Bautismos.
Tan pronto llegué aquí organizamos una gran misión con los Padres Paules. Famosos entre ellos fueron el P. Hilario Chaurrondo y el P. Silvestre R., quienes, además de animar estas misiones en el centro, recorrían también los campos. La recuerdo como una misión fantástica. La gente acudía numerosa.
Una vez el P. Chaurrondo se dio cuenta que tenía pocos hombres. Salió entonces por las calles blandiendo una campana y trajo a la Iglesia un gran número de hombres encontrados a lo largo de su camino y les metió un sermón extraordinario.
Coincidió que en esta misión llegaron también dos monjitas que en la "Sociedad" (algo análogo a la Casa de la Cultura hoy), dieron charlas sobre temas religiosos en una sala abarrotada de mujeres e hicieron un gran trabajo formativo en el campo femenino.
En aquellos años todo eso se facilitaba porque eran muy activas todas las ramas de la Acción Católica. Se siguió con un gran entusiasmo hasta el año 1962. En septiembre de 1961 mi vecino, el P. Mokoroa y Muxica, hizo parte de los expulsados a quienes se añadieron aquellos que se fueron de su propia voluntad o por disposiciones de los superiores de su Congregación.
De hecho en la Diócesis nos quedamos sólo yo, el P. Cayetano, el P. Siro, el P. Ojea, el P. Manich, el P. Morejón y naturalmente el Obispo. A mí me tocó ocuparme de toda la vasta zona de los Municipios de Guane, Mantua y Las Martinas: todo el extremo occidente de Cuba.
Para darse cuenta de las dificultades en que nos encontrábamos, baste pensar que caí preso cuatro veces. La primera fue por decir Misa fuera de las paredes del templo o mejor: estaba celebrando Misa en una zona aledaña a un templo en construcción en Isabel Rubio, porque en esa ocasión no me permitieron celebrarla como acostumbraba en la "Sociedad". Sin embargo mis breves detenciones sirvieron para incrementar y mejorar mis relaciones humanas con la policía.
A las comunidades principales y donde había Iglesia, como en el Sábalo, Punta de la Sierra, Las Martinas, Mantua, Manuel Lazo, Arroyo de Mantua y Dimas, iba fijo una o dos veces al mes. No dejaba de visitar también a San Carlos, Mina Dora, Cortés, Babineyes y otros caseríos. Con el avanzar de los años sin embargo me limité a los centros donde había templo y, a pesar de todo, la gente seguía participando y manteniéndose bastante fiel a la Iglesia.
Así que puedo decir que no sufrí soledad en todos estos años. Eso por estar casi siempre viajando y encontrando la gente, por ser confortado por su correspondencia y por su afecto y, naturalmente por sentirme cercano al Señor y encontrar sostén en la fe, la oración y la fraternidad sacerdotal que mantuvimos viva entre los pocos que nos quedamos a pesar de las distancias y otras dificultades.
En el período más difícil nos reuníamos una vez al mes en los varios lugares donde residíamos. Un gran sostén lo constituyó también la cercanía de los Obispos que siempre venían cuando se les invitaba a cualquier cosa, no sólo en ocasión de las fiestas patronales.
Yo conocí y me relacioné con 4 de los 5 Obispos que la Diócesis tuvo en sus 100 años de fundada y puedo decir que, gracias a Dios, nos tocaron muy buenos Obispos. De todos ellos yo recuerdo y aprecio sobre todo lo sencillos y santos que fueron. A Mons. Siro siempre lo vi muy humano y muy pastoral.
En cuanto a la visita del Papa: para mí significó una reafirmación de la fe, y el pueblo respondió cada vez que se le llamaba a vivir los momentos e iniciativas que prepararon el gran acontecimiento".
Al finalizar su testimonio el P. Lara estaba visiblemente fatigado pero quiso que me quedara a compartir con él el almuerzo. Comió muy poco, lo que basta para mantener con vida un pajarito. Antes de despedirme cumplió conmigo un gesto de gran gentileza, me invitó a su cuarto para mostrarme sus recuerdos más preciosos: el retrato de sus padres, un pequeño escaparate de juguete en madera construido hace más de cien años por un familiar y que era el juguete preferido de su mamá cuando niña, el retrato de su Primera Comunión. Junto a un cuadro con la foto del Papa Juan Pablo II y sus palabras de felicitación y bendición cuando en 1995 el P. Lara cumplía 50 años de consagración sacerdotal.
El propio Pablo VI, en 1976, le había otorgado el título honorífico de Monseñor y, ¿quién mejor que "el Cura de Guane", este centinela de la Iglesia Católica en el extremo occidental de Cuba por más de 54 años, merecía tal reconocimiento y honor?
Antes de irme de Guane me paró un momento a hablar con la señorita Marina Urquiola Ramos que le tiene al P. Lara una gran veneración y lo cuida como si fuera su papá. Tiene 69 años cumplidos que lleva muy bien. En su semblante están también las huellas de una belleza física y espiritual que el tiempo no ha borrado. No sin motivo, a mediados de los años 50 resultó elegida "Reina de la Simpatía" en el certamen de Guane.
Le hice algunas pregunta sobre el padre Lara y sobre ella misma: por qué no se casó, y de hecho, toda su vida fue al servicio de la Iglesia y de apoyo y ayuda a su Cura Párroco.
"Mis padres - me responde - eran muy religiosos y, pocos años después que el P. Lara viniera a Guane, precisamente desde 1951, se transformó en un miembro de nuestra familia porque venía cada día a almorzar a nuestra casa.
Aprendí de mis padres a respetarlo y quererlo y a los 15 años me puse al servicio completo de la Iglesia, haciendo un poco de todo: organista, catequista, Ministro de la Palabra y de la Eucaristía. Siempre me gustó mucho la liturgia. Todas esas cosas llenaron y dieron sentido a mi vida.
No sólo trabajé aquí en el centro, a pocos pasos de mi casa, sino que durante 12 años, por ejemplo, iba en tren todos los sábados a dar catecismo a Sábalo."
"Naturalmente, sobre todo desde hace algunos años, y por haber fallecido mis familiares, tuve que desprenderme un poco de algunas de las actividades para dedicarme más al cuidado del Padre y de su salud. Hace tres años que lo convencimos de venir a vivir aquí en mi casa, después que lo encontramos un día que se había caído al suelo y había perdido el conocimiento en la casa parroquial.
Además de hacerle una reparación radical a la Iglesia Parroquial en los años 1953 - 56, el Padre trabajó mucho, caminó muchísimo y fue siempre puntual, muy humano, muy desprendido. Por eso lo quieren mucho aquí y fue transformándose en un personaje a quien todos le guardan respeto".
El querido Padre Lara descansó en el Señor el 22 de octubre de 2005.

P. Oscar Francisco Galcerán Díaz
Nació en La Habana el 18 de septiembre de 1956. Su padre era pinareño (de Entronque de Herradura), su madre habanera. Tercero de cuatro hermanos, en el año 1958 la familia se mudó para Pinar del Río donde su padre abrió un taller de electricidad automotriz.
Cursó sus estudios en la escuela pública hasta iniciar los estudios de Ingeniería Geológica en la Universidad. Marcó mucho su niñez y adolescencia que su padre fuera 9 años preso político (1962 - 1971), años en que frecuentó la primaria y la secundaria. "Ser hijo de un preso político -recuerda el P. Oscarito- era llevar una marca como lo era el participar en una comunidad cristiana. Pero mi padre mismo me solicitaba ir a la Iglesia, al catecismo en la Catedral. Estando ya marcado por la primera razón, fue más fácil aceptar la segunda"
En la Iglesia encontró un espacio donde se sintió acogido, querido, importante. Las comunidades cristianas de esta época en Cuba estaban integradas por pocas personas y marcadas por el sino de la persecución, y en consecuencia muy unidas, como las primeras comunidades cristianas. Fue una época difícil pero, al mismo tiempo, preciosa para esta Iglesia.
"En la parroquia de la Catedral de Pinar del Río me comprometí como animador de un grupo de jóvenes, y fui Ministro de la Palabra. Mientras estudiaba en una filial de la Universidad en Minas de Matahambre logré hacer de Ministro de la Palabra también allí, y fue durante el período universitario, a partir de 1975, que yo empecé a advertir cierta inquietud vocacional.
Me empujaba al sacerdocio sobre todo la toma de conciencia de la escasez y necesidad de sacerdotes en Cuba. En aquella época el P. Jaime Manich iba cada 15 días a celebrar Misa a Minas de Matahambre donde me tocó trabajar por un cierto período.
"Las mismas condiciones del trabajo me hicieron descubrir las carencias de aquellos hombres que vivían al día, cualquier día se podían matar. Tomaban mucho, vivían en la infidelidad conyugal... Por eso pensaba en la urgencia de evangelizar a esta gente. Había oído hablar de los sacerdotes obreros y pensé en lo providencial que podía ser la presencia de un sacerdote para ayudar a aquellos hombres a elevarse de la bestialidad, hacia algo más humano, algo trascendente..."
Mientras tanto Oscarito tenía ya sus planes, su novia, y su trabajo. Se demoró dos años en pensar si decidirse por el sacerdocio o la familia y el trabajo. Cuando en 1978 maduró la decisión de entrar en el Seminario los gobiernos americano y cubano hicieron un convenio en el que acordaron que los presos políticos podrían emigrar a los Estados Unidos con toda su familia.
Enseguida la familia Galcerán se entusiasmó con la idea. La inquietud vocacional empujaba a Oscarito a no seguir a sus familiares hacia los Estados Unidos. Al fin, frente a la insistencia de su padre, aceptó. La salida sin embargo no fue inmediata, se demoró 8 meses, que le dieron tiempo a Oscarito de madurar más su vocación. Declinando su precedente aceptación de marcharse con los demás familiares a Estados Unidos, en octubre de 1979, después de haber sido movilizado por el Comité Militar por 45 días, partía hacia el Seminario de San Basilio Magno en Santiago de Cuba.
Su padre no podía entender por qué este hijo no quería irse de Cuba y la decisión por él tomada le produjo un gran dolor y hasta problemas cardiovasculares. Al cabo de los años sin embargo aceptó y defendió el camino y compromiso de su hijo y, cuando este lo visita en Miami y alguien le propone quedarse allí, es papá quien interviene; "¡No! Allá le necesitan más que acá".
La familia Galcerán emprendió la vía del exilio en febrero de 1980. Mientras tanto, Oscarito terminaba su estancia en el Seminario de San Basilio Magno, y pasaba a cursar los últimos años de teología, en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio en La Habana.
Fue ordenado sacerdote en 1987 y después de 7 años pudo volver a abrazar a su madre y al mayor de sus hermanos quienes pudieron participar en su Consagración y primera Misa. Sólo en 1990 pudo viajar a Miami y, después de diez años, volver a abrazar a su padre.
Estuvo cinco meses como suplente en la Palma y Viñales en 1987, después cinco años en San Juan y Martínez, a los que siguieron algo más de cuatro años como Párroco de Consolación del Sur. En febrero de 1998 pasó a Mantua. En agosto de 1998 fue llamado al Seminario de San Carlos y San Ambrosio como responsable del grupo de Propedéutica y luego, después de tres años, volvió a Mantua.
Al servicio pastoral de Mantua, el P. Oscarito tiene que añadir una gran parte de la parroquia de Guane a causa de las precarias condiciones de salud del Padre Lara. Actualmente vive en los Estados Unidos.

P. Yvan Bergeron, p.m.é

P. Yvan Bergeron p.m.é.

Nació el 26 de abril de 1926 en Renogamí, provincia de Québec (Canadá). Es segundo de 4 hermanos. Después del 6º grado frecuentó la Secundaria con los Padres Oblatos, porque ya pensaba en la vocación sacerdotal.
Al cabo de dos años salió y emprendió sus estudios en el Seminario diocesano menor de Chicontimí, hasta el preuniversitario. Ingresó después en el Seminario Mayor de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de Québec, donde estudió más tarde el hoy Cardenal Jaime Ortega. En este Seminario, que preparaba misioneros «ad gentes», el P. Iván cursó sus estudios teológicos.
Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1952 en Chicontimí. Salió de misionero para Cuba el 14 de septiembre de 1953. En estos momentos se acerca a los 50 años de compromiso misionero en la Isla y, a pesar de su aspecto y chispa juvenil, es el más longevo de los tres Padres Canadienses al servicio de nuestra Diócesis.
Al llegar a Cuba, primero estudió Ciencias Físicas y Matemáticas durante cuatro años en la Universidad de La Habana con el fin de enseñarlas después en el gran Colegio que estos padres tenían en Matanzas: la llamada «Ciudad Estudiantil». Unía a los estudios universitarios la asistencia, como capellán, de los Hermanos de la Salle; religiosos no sacerdotes dedicados a la enseñanza.
Ejerció el magisterio en las asignaturas antes mencionadas en la Ciudad Estudiantil hasta 1961, cuando se produjo la nacionalización de la escuela privada. Ciudad Estudiantil fue convertida en una escuela del nuevo Estado revolucionario.
Ese momento fue muy duro también para los Padres Canadienses al perder de improviso estas estructuras, ser hostigada la iglesia, e instigados los obreros de sus colegios a exigir sueldos retroactivos, como si hubiesen sido injustos los que le habían pagado hasta entonces. Esto llevó a los padres casi a la quiebra financiera.
En aquel año la mitad de los Padres canadienses se fueron del país, unos por la salud, otros por la edad, pero la causa fundamental fue no adaptarse a la nueva situación. Quedaron en Cuba sólo 20 de los más de 40 Padres presentes antes.
Pero Dios hizo que, con buena parte de los misioneros salidos de Cuba, se fundaran otras misiones en Honduras, Perú, Chile y Argentina.
Los misioneros que se quedaron en Cuba se dedicaron a la pastoral parroquial y diocesana sustituyendo a otros sacerdotes que habían tenido que dejar el país, concentrándose sobre todo en la muchas parroquias sin cura de Matanzas y los campos de La Habana.
El P. Iván de 1961 a 1965 fue Párroco en Colón (Matanzas). De 1965 a 1976, Párroco de Varadero. En 1976, a petición hecha por el Obispo Mons. Rozas a la Sociedad, pasó a la Diócesis de Pinar del Río. Primero estuvo de párroco en Artemisa hasta 1981 sustituyendo al P. Aguilar. En 1985 pasó al Mariel, y desde 1987 está en Candelaria.
Hombre muy activo y carismático, el P. Iván establecía en Cuba en 1964 el instituto secular de las Oblatas Misioneras de María Inmaculada, que reúne un grupo de mujeres laicas formadas según las constituciones del mismo Instituto. Actualmente lo integran 26 muchachas.
Desde hace 4 años está promoviendo una «Escuela de formación misionera interdiocesana para laicos» de la cual hasta ahora salieron 30 laicos formados. Entre ellos una muchacha: Milagritos Martínez, que está de misionera en Manaos, capital de Amazonas (Brasil).
Siempre le fueron entregados importantes papeles en la Diócesis. Desde hace unos años es Vicario de la zona central, Asesor de la Comisión de Ministros de la Palabra y del Movimiento Católico de Acción Social. Actualmente funciona en su parroquia de Candelaria la «Escuela de formación para guías de Talleres de Oración y Vida» instituida por el P. Ignacio Larrañaga, sacerdote mexicano.
Lo que más satisfacción le dio en sus 50 años de servicio misionero en Cuba fue ver madurar algunos buenos frutos de su compromiso a favor de las vocaciones. Le consuelan también los frutos brotados de la formación de laicos misioneros, a la cual está dedicando muchas de las energías de sacerdote que debería estar retirado por su edad. Sin embargo se le ve con una chispa y vitalidad envidiable. Terminó su servicio en nuestra Diócesis en Octubre de 2006.

P. Michael Bautz

P. Michael Bautz

Nació en Breslau (Alemania del Este) el 2 de abril de 1940 en plena Segunda Guerra Mundial. Es el segundo de 4 hermanos. Cuando empezó la escuela, en 1946, esta parte de Alemania pertenecía al bloque socialista. Después haber cursado los 8 años de la escuela primaria y secundaria, frecuentó una escuela profesional graduándose de profesor de dibujo técnico y trabajó algún tiempo ejerciendo esta profesión.
Siempre frecuentó la Iglesia sirviendo también de monaguillo. El ateísmo reinante tuvo sobre él, como sobre otros, una influencia contraria, profundizó más en la fe y tomó una posición más decidida a favor de Dios: «Había fronteras claras» - nos dice el P. Michael.
Cuando tenía alrededor de veinte años empezó a sentir cierta inquietud vocacional. Su participación en una «Congregación Mariana» de fundación jesuita, lo hace crecer espiritualmente y definir su inquietud vocacional.
En octubre de 1961 ingresó en el Seminario Mayor de Erfurt (Turingia). Allí realizó en cuatro años y medio los estudios de Filosofía y Teología. Siguió un año y medio en el Seminario de Neuzelle, donde hizo la última preparación más orientada hacia el trabajo pastoral.
Fue consagrado sacerdote el 25 de junio de 1967 en la Catedral de Dresde. Trabajó tres años de Vicario Coadjutor en Chemnitz, otros cuatro de Coadjutor en Lipsia. Fue después, durante cinco años, Rector del Seminario de Erfurt. Siguieron doce de capellán de un Hospital Católico en Dresde. También en esta ciudad fue por unos años párroco en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.
En 1995 había ofrecido a ADVENIAT su disponibilidad para un servicio misionero en Brasil. Fue la misma ADVENIAT quien lo persuadió de la mayor necesidad de misioneros que tenía Cuba y lo orientó hacia la Isla. El P. Michael aceptó. La espera de la visa duró casi dos años, algunos meses de los cuales los pasó en República Dominicana para aprender y practicar el idioma.
Finalmente el 1º de enero de 1998 pudo llegar a Cuba y a nuestra Diócesis de Pinar del Río. Hasta septiembre de aquel año prestaba su servicio de suplencia en las parroquias de Mantua y la Catedral. Desde el 1º de septiembre de 1998 es Cura Párroco de San Luis. Terminó su servicio en nuestra Diócesis en julio de 2006.

P. José Armando López Díaz, o.m.i.

P. José Armando López Díaz, o.m.i.

El Padre José Armando López Díaz, O.M.I. nació en la ciudad de Puebla, México, un día 14 de abril de 1959, es hijo de una familia de siete hombres y tres mujeres.
Inició su formación misionera en 1974 en el Seminario Menor de la Purísima de los Misoneros Oblatos de María Inmaculada. En 1982 hizo su noviciado en Paraguay. Fué ordenado sacerdote en la ciudad y puerto de Salina Cruz Oaxaca el 14 de Julio de 1986 por manos de Moñs. Arturo Lona Reyes, Obispo de Tehuantepec, Oaxaca.
Su servicio misionero lo ha realizado en:
Los primeros años en la Parroquia de la Santa Cruz, en Salina Cruz, Oaxaca. Entre hermanos y hermanas indígenas.
Unos años más tarde le enviaron a la ciuadad de México como asistente en el Teologado de la Congregación.
Durante cinco años ha estado como Superior del Seminario de Filosofía en la ciudad de Guadalajara y profesor del Instiuto Libre de Filosofía y Ciencias, asi como de la Universidad Jesuita en Zapopan Jalisco.
Fue nombrado Superior Provincial de la Provincia de México, Guatemala y Cuba en 1998. Este servicio de ministerio animación y liderazgo lo ejerció por seis años.
Finalmente, fué enviado a la Misión de Cuba el día 17 de agosto de 2004 y en el mes de octubre del mismo año recibió la parroquia de Jesús Nazareno en esta Dióceis de Pinar del Río.

P. Jorge Edwin Martínez Arboleda

P. Jorge Edwin Martínez Arboleda

Nació el 17 de Enero de 1974 en Medellín, Colombia.
Se ordenó de sacerdote el 23 de Noviembre del 2002, en Medellín.
Hijo de Jaime y María Isabel, es el mayor de 3 hermanos.
Estudios realizados: 4º Semestre en Contaduría Pública, Bachiller en Filosofía y Licenciatura en Teología.
Como seminarista, en el Año Pastoral prestó sus servicios en la Diócesis de Cienfuegos durante 7 meses en el año 2000.
Actualmente presta sus servicios en la Diócesis de Pinar del Río, desde el 15 de marzo del 2004.


   
 

P. Miguel Ángel Blanco Sanjudo

Nacido el 24 de julio de 1965 en Consolación del Sur, antepenúltimo de 14 hermanos. Cursó sus primeros estudios en Consolación primero y en Guane después. Se graduó de técnico medio veterinario en La Habana. Cuando tenía alrededor de 20 años empezó a frecuentar la Iglesia de Consolación por curiosidad, a la cual había ido sólo en algunas raras ocasiones.
Estaba de cura el P. Carlos Portela y llegó luego el P. Oscar Galcerán. Ya había manifestado al primero su inquietud vocacional, que ratificó al segundo. Ambos sacerdotes tomaron en serio sus intenciones y le alentaron ante todo a comprometerse como animador de su barrio Becerra, como catequista y ministro de la palabra.
Muchas veces se quedaba ayudando en la parroquia, acompañando al P. Oscarito a los varios pueblos y actividades. El 4 de octubre de 1993 comenzaba el pre-seminario en el Obispado de Pinar del Río y en septiembre de 1994 pasaba al Seminario de La Habana.
Siguieron 8 años de estudios filosóficos y teológicos. El 1º de marzo del 2002 fue consagrado sacerdote junto al P. Juan Carlos Carballo. Fue nombrado Párroco de la parroquia "Nuestra Señora del Rosario" en La Palma, de la cual tomó posesión el 17 de marzo de 2002, entre 2004 y 2007 fue Párroco de El Cangre, y entre 2007 y 2009 de Candelaria. Fue también asesor de la Pastoral Juvenil de la Diócesis. Actualmente vive en Miami.
 

P. Juán Alberto Avilés

Nació en Guantánamo, el 25 de agosto de 1967 en la ciudad de Guantánamo. Fue bautizado de pequeño, pero no recibió formación católica hasta los 21 años, cuando encontró a Dios. Se graduó de Licenciado en Física en el Instituto Superior Pedagógico de Guantánamo. Entró al Seminario San Basilio Magno de Santiago de Cuba en septiembre de 1996, terminó sus estudios de teología en el Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, y se ordenó sacerdote el 23 de agosto de 2003 en la Diócesis del Santísimo Salvador de Bayamo - Manzanillo. Ha servido como sacerdote en la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba, en La Purísima Concepción de Manzanillo, y en la Catedral de Bayamo. Sirvió como misionero en nuestra Diócesis, como párroco de la Sagrada Familia de El Maica y de Nuestra Señora de los Remedios de El Cangre, ambas en la periferia de la Ciudad de Pinar del Río.
Fue incardinado en la Diócesis de Pinar del Río en enero de 2007, actualmente vive en Miami.

 

P. Juan Carlos Carballo Pérez

Nacido el 6 de diciembre de 1962 en Pinar del Río, es el menor de 5 hermanos hijos de Leocadio Carballo y Dora Pérez. Estudió en una escuela primaria de la ciudad, la Secundaria y el Preuniversitario los hizo en la Escuela Vocacional Federico Engels.
Estudió después Ingeniería Hidráulica en la Universidad Politécnica de La Habana (CUJAE). Se graduó en el año 1985. Trabajó como ingeniero en la empresa de Recursos Hidráulicos. Sobre el surgimiento de su vocación relata el P. Carballo: "De pequeño fui bautizado y mi mamá siempre me habló de Dios, pero nunca frecuenté la Iglesia hasta que terminé la Universidad. Fue a partir de este período que empecé a visitar la Iglesia Catedral de Pinar y me preguntaba: "¿Qué será que cierta gente, que conozco, cada domingo va allí? Estuve un tiempo sentado en el último banco escuchando la Misa y lléndome después enseguida. Hasta que un día, oyendo en los avisos del Cura que iba a empezar el Catecumenado, decidí frecuentarlo para prepararme a la Primera Comunión.
Tenía entonces más o menos 24 - 25 años. En este período conocí a un grupo de laicos pertenecientes a la Comunidad de San Egidio y me incorporé por tres años a este movimiento laical. Al mismo tiempo me inserté en todo lo que era la formación humana y socio - política que ofrecía la Iglesia a través del Centro de Formación Cívica y Religiosa.
Yo me sentía bien allí, pero al mismo tiempo advertía que había otra cosa. Me acerqué al Padre Mario con el cual empezó todo un camino vocacional que me llevaba a la decisión de entrar en Seminario en 1997"
Cursados los estudios teológicos, el P. Carballo era ordenado sacerdote, junto al P. Miguel Ángel Blanco, el 2 de marzo de 2002.
Recién consagrado, el Obispo lo nombró Cura Párroco de Nuestra Señora de los Remedios en el barrio del Cangre. Lo nombraba, además, Vicario Parroquial de la Catedral y Vicecanciller.
Actualmente se encuentra en Colombia

 

P. Francesc Carreró Vidal

Nació el 15 de Julio de 1939 en Sitges (Cataluña - España). Cuarto de 5 hermanos. Desde niño frecuentó la escuela de los Escolapios en su pueblo hasta el Bachillerato y desde muy joven sintió la llamada al sacerdocio en la misma orden religiosa.
Entró en la orden a los 13 años, profesó a los 16 y fue ordenado sacerdote a los 24 en 1963. Después de dos años en una escuela popular, estuvo durante tres años en una casa de formación sin dejar su compromiso con la parroquia. Fue el Párroco de Guanajay durante muchos años. Regresó a España en el año 2014.

 

P. Josef Bocktenk Tbroke

Nació en Bocholt (Westfalia - Alemania) el 10 de julio de 1947. Segundo de 8 hermanos. Cursó sus primeros 10 años de estudios en su ciudad natal. Trabajó después de aprendiz de panadero por un año, pues la familia tenía una gran panadería con cientos de obreros.
Tenía delante un futuro económico lisonjero en la Alemania del gran desarrollo que siguió al desastre de la Segunda Guerra Mundial. Pero en la plenitud de sus años juveniles el Señor le llamó a dejar todas esas perspectivas de éxito humano y financiero que ciertamente el P. José habría logrado y entregarse al servicio de su Reino.
Con el propósito de prepararse para los estudios teológicos, el P. José empezó los estudios humanísticos en una escuela de vocaciones adultas en el Colegio Clementinum en Bad Driburg, donde estuvo durante tres años. Su anhelo de comprometerse en un servicio pastoral en América Latina lo empujó a emigrar a Chile, donde había sido invitado por un sacerdote.
Allí, en 1970, empezó los estudios filosóficos y teológicos en el Seminario de San Juan María Vianney de San José de La Mariquina; Diócesis de Villarica. Fue consagrado sacerdote el 11 de diciembre de 1975. Por 11 años trabajó en el Vicariato de Araucania (Chile) en varias parroquias. Durante los años de la dura dictadura de Pinochet protegió a muchos perseguidos.
El conocimiento de la gran escasez de sacerdotes en Cuba lo llevó a declararse disponible para un servicio misionero aquí. Llegó a la Isla en marzo de 1989 y hasta 1997 desarrollaba una intensa labor pastoral en las parroquias de Los Palacios y San Diego de Los Baños, brindando preciosa ayuda también en la de San Cristóbal.
Desde 1997 es Cura Párroco de Las Martinas y de Sandino en 1998. Por un largo período, debido al servicio del P. Oscarito en el Seminario de La Habana, tuvo que hacerse cargo además de la parroquia de Mantua. Desde hace varios años realiza también el servicio de Coordinador de la catequesis diocesana. Mucho le deben al P. José la Diócesis y también los municipios donde trabajó, por las ayudas que en varias ocasiones solicitó y obtuvo de Alemania, favor de varias necesidades e iniciativas.
En enero del 2000 el P. José celebró en la Iglesia de Las Martinas, junto al Obispo, rodeado de muchos sacerdotes, religiosas, y laicos sus 25 años de consagración sacerdotal. Sergio Lázaro Cabarrouy le dedicó en Vitral, entre otras, las siguientes pinceladas que bien describen su personalidad: «En ambos lugares: en Chile, donde se ordenó sacerdote, se comprometió con los indígenas, con los más pobres y en la formación de nuevos sacerdotes en el seminario local, y en Cuba, ha sido un hombre de esos que ‘cubren mucho terreno’, no sólo porque ha atendido a decenas de comunidades, unas que encontró constituidas, y otras que ayudó a fundar. Este alemán espigado de maneras bruscas, gran caminador de campos y pueblos, de corazón grande y solidario con las necesidades del espíritu y del cuerpo, y de sencilla y profunda piedad, devoto a la Virgen y amante del Santo Rosario, es querido por donde ha pasado. Su carisma es sembrar, aunque no vea los frutos» Fue Vicario General de la Diócesis. Fue párroco de Consolación del Sur. Actualmente se encuentra en Alemania prestando el servicio de pastor en su tierra natal.

 

P. Giovanni Bertele

Nació el 11 de enero de 1948 en Grezzana, Dióesis de Verona, Italia. Estudió Teología en el Seminario de Verona y se ordenó sacerdote en 1973.
Sirvió en Italia como colaborador en la Parroquia de Malcesine entre
1973 y 1976 y Lonato, de 1976 a 1984. Luego fue Párroco de Fosse, Vaggimal, Giare, de 1984 a 1990, así como de Roveré Veronese y San Vitale in Arco de 2000 a 2007 ).
En Uruguay fue Vicario de la Diócesis de Tacuarembó y Rivera. de 1990 a 1994.
En Perú sirvión en Huaycán, Diócesis de Chosica, de 1994 a2000.
Llegó a Cuba el 23 de septiembre 2007, donde sirvió como Parroco de Minas de Matahambre y Santa Lucía. Regresó a Italia hace varios años.

 

P. Guido Rivard, p.m.é

Nació en Montreal (Canadá) el 16 de agosto de 1929. Segundo de 8 hermanos, cursó sus estudios en varias escuelas porque su padre era profesor y cambiaba frecuentemente de residencia con toda la familia. De adolescente entró en contacto con la Sociedad de las Misiones Extranjeras de Canadá, que lo empujó a cultivar la sensibilidad misionera.
Al final del bachillerato, a los 20 años, maduró su decisión de entrar en el Seminario de las Misiones Extranjeras de Québec donde, después de 4 años de estudio y uno de Noviciado fue ordenado sacerdote el 4 de julio de 1954.
Llegó a Cuba el 13 de septiembre de 1955. Su primer servicio pastoral fue la parroquia de Jaruco donde trabajó de vicario coadjutor por un año. El año siguiente era promovido Párroco de San Antonio de Río Blanco (Diócesis de La Habana) donde se quedó 4 años.
En septiembre de 1961 fue uno de los expulsados en el vapor "Covadonga", que se dirigieron hacia España, pero por la protesta del Gobierno Canadiense, después de algunos meses, pudo regresar a Cuba.
Desde 1962 trabajó por tres años en la parroquia de Jovellanos en la provincia de Matanzas y después durante 11 fue Párroco de Jaruco en la provincia de La Habana. Siguieron tres años (1976 - 1979) como Cura de Aguacate en la misma provincia. Volvió por otros dos años a Jaruco para llegar a nuestra Diócesis en 1981. Fue Cura de Artemisa hasta 1991 y fue Cura párroco del Mariel desde ese año hasta el 2009.

 

P. Roque Audet, p.m.é

Nació en Québec (Canadá) el 4 de enero de 1931. Cuarto de 9 hermanos nacidos en una familia de profundas raíces cristianas. Cursó sus estudios en Québec hasta el preuniversitario. Entró en el Seminario diocesano de Québec a los 21 años, en 1952.
Atribuye el nacimiento de su vocación sacerdotal al clima de fe que respiró en su numerosa familia y al contacto con varios sacerdotes de estancia o de paso por su parroquia. Terminó sus estudios teológicos y fue consagrado sacerdote el 4 de julio de 1956.
Pertenece el P. Roque al grupo de los tres veteranos y muy estimados sacerdotes canadienses que desde hace años trabajan en nuestra Diócesis. Trabajó sólo un año en Montreal y, perteneciendo al grupo de los padres dispuesto a ir a tierras de misión, en septiembre de 1957 fue enviado a Cuba.
Prestó su servicio pastoral por tres años en Caraballo. Al triunfar la Revolución se quedó en Cuba atendiendo un gran número de pueblos de la Diócesis de La Habana que estaban sin sacerdote: Santa Cruz del Norte, Jibacoa, Guanabo, etc., hasta 1976.
Luego enviado a la provincia de Matanzas donde se encargó del cuidado pastoral de los pueblos de Agramonte, Perico, Calimete, Manguito, Amarías y Céspedes.
En 1979 empezó su actividad pastoral en nuestra Diócesis de Pinar del Río. Primero, por un año, mientras atendía a la parroquia de Cabañas, ayudaba al P. Iván en Artemisa. El año siguiente se estableció en Cabañas para poder atender también la parroquia de Bahía Honda. Atendió ambas parroquias desde hace más de 20 años, después fue ayudado por poco más de dos años (1999 - 2001) por el P. Hugo. Actualmente continua radicando como párroco de Cabañas.
En agosto de 2009 marchó temporalmente a Canadá por motivos de salud.

 

P. Michael Schrode

Nació el 28 de Abril 1956. Entre 1975 a 1982 cursó estudios de la teologia filosofia en la universidad de Augsburgo (Alemania).
Fue ordenado sacerdote el 27 de Junio 1982. Hasta 1985 trabajo en dos parroquias en el sur de Alemania como ayudante del Párroco. De Septiembre 1982 hasta julio 1988 fue Cura en la parroquia de Santo Mulumba en Thika (arcidiocesis de Nairobi, Kenya)
En agosto 1988 fundó la parroquia Santa Maria Magdalena en el campo de Thika (Kenya), en la cual sirvió hasta Deciembre 1995.
En 1996 realizó un año sabático en el que realizó retiro espiritual, estudios en Londres, y trabajó en una fabrica en Alemania. De septiembre 1996 a julio de 2000 fue Cura en tres pueblos de la Diocesis de Augsburgo en el sur de Alemania.
Entre agosto 2000 y Deciembre 2007 fue Cura en una comunidad en el oeste de Barquisimeto en Venezuela. En 2008 realizó un año sabático en el que realizó retiros, viajes, encuentros, etc.
En Noviembre 2008 vino a servir a Cuba y fue nombrado Cura Párroco de San Juan y Martinez.. Regresó a Alemania hace varios años.

 

P. Marc Michaud Lebel, p.m.é

Nació en Cacouna, Provincia de Quebec en Canadá, el 31 de marzo de 1944.
Se ordenó sacerdote el 7 de mayo de 1972.
Nació de una familia campesina y tiene dos hermanos y dos hermanas. Cursó estudios primarios en la escuela de su pueblo natal y los secundarios en el seminario menor de la ciudad de Rimouski. En el año 1967, entró en la Sociedad de las Misiones Extranjeras de Québec.
Su primera tierra de misión fue Argentina, la segunda, Perú, y finalmente Cuba, desde el 24 de agosto de 2002, en la parroquia de San José en Bahía Honda y La Palma.


 

P. José Ernesto Jesús Méndez Torres, o.m.i.

El Padre José Ernesto Jesús Méndez Torres, O.M.I. (Oblato de María Inmaculada).
Nación en la ciudad mexicana de Pebla el 7 de noviembre de 1961. Entró en la comunidad oblata el 2 de abril de 1990. Fue ordenado sacerdote en su tierra natal de Puebla el 17 de diciembre del 2002. Lleguó a Cuba el 27 de febrero de 1998 como hermano religioso, sustituyendo a un sacerdote que no vino. Terminó sus estudios de teología en el Seminario San Carlos y San Ambrocio de La Habana.
Ha servido en varias comunidades de la Misión Oblata en Cuba: Yaguajay en Santi Spiritus; Abreus en Cienfuegos; Managua, Arroyo Naranjo, Habana; Martí, Matanzas y actualmente en los Palacios, donde fundó junto al Padre Armando López la primera comunidad de su Congregación en Pinar del Río, en novienbre de 2004.

 

P. Juan Antonio Campos Muiñas

Nació el 6 de agosto de 1938 en Placetas, Las Villas, Cuba. Pasó su infancia en el central azucarero San José en dicho pueblo, donde estudió en la escuela pública. Terminó sus estudios de secundaria en la Escuela Apostólica de los Padres Paúles de Matanzas. En el año 1960 fue a Colombia a hacer el Noviciado de la Congregación de la Misión de los Padres Paules. Se ordenó Sacerdote el 24 de septiembre de 1966 en Bogotá. Dedicó muchos años a la formación de sacerdotes en los seminarios en Colombia, y a la Pastoral Juvenil. Cursó estudios de Teología Moral en Roma. A partir de 1991 trabajó 4 años en Costa Rica como Asesor Nacional de la Damas de la Caridad y las Conferencias de San Vicente de Paúl. Regresó nuevamente a Colombia donde se dedicó nuevamente a los seminarios a las misiones. Regresó a Cuba en 2007. Sirvió en la Parroquia Nuestra Señora de La Caridad en Pinar del Río, y en la de Nuestra Señora de las nieves en Mantua. Falleció en Colombia, en marzo de 2010.

 

P. Hernán Darío Acevedo Agudelo

Nació en Colombia el 30 de Mayo de 1970, hijo de Pedro Pablo y Julia Rosa. Se ordenó sacerdote el 10 de Diciembre de 1994.

Sus servicios han sido:
-Coadjutor Parroquia Santa Gertrudis – Envigado –
-Párroco de San Simón Apóstol
-Experiencia Misionera en la Isla Barú
-Coadjutor de San Marcos –Envigado-
-Estudios de licenciatura en Misionología Pontifica Universidad Gregoriana de Roma-
-Párroco de Santa Cecilia, Mártir
-Párroco de Santa Elena

Es Párroco de San Cristóbal en Pinar del Río, Cuba, desde el 15 de febrero de 2008.
Regresó a Colombia en el año 2014.

 

P. Saúl Pinzón León

Nació en Suesca, Colombia, el 6 de julio de 1964. Hizo sus primeros estudios en su pueblo natal. Estudió filosofía en la Universidad del Rosario de Bogotá, graduándose en 1993. Entró al Seminario Mayor de Zipaquirá en 1985, se ordenó de Sacerdote el 7 de diciembre de 1996 para dicha diócesis. Ha sido párroco en Zipaquirá y profesor del Seminario. Llegó a Cuba el 1 de marzo de 2008, y regresó a Colombia en el 2011

 

P. Yosbel Lazo Cordero c.m.

Nació el 16 de junio de 1979, en la ciudad de Pinar del Río, siendo el mayor de dos hermanos, hijos de Felicia Pastora Cordero y Regino Humberto Lazo.
Realizó sus estudios en las escuelas primaria y secundaria básica de la capital pinareña, cursando posteriormente los estudios superiores en el Politécnico de Química de los Alimentos "Federico Engels", donde se graduó en Julio de 1998.
En Septiembre de ese mismo año ingresó en la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl (Padres Paules), luego de haber llevado su vida de fe en la parroquia La Caridad, sirviendo como catequista, agente de Pastoral de la Salud y animador de la Infancia Misionera, entre otras labores.
Durante sus años de seminarista tuvo la experiencia de realizar el Seminario Interno (Noviciado) en Villa Paúl, Bogotá, Colombia, regresando posteriormente a Cuba para finalizar sus estudios.
Tras 10 largos años de vida como seminarista, fue ordenado sacerdote el 14 de junio del 2008, en la Catedral de Pinar del Río, por Mons. Jorge E Serpa Pérez, Obispo de la Diócesis.
Actualmente se encuentra prestando su servicio pastoral en la parroquia de Mantua, siendo además, Asesor Diocesano de la Infancia Misionera.

 

P. Angel Ignacio Garrido Santiago

Nació en Málaga, ciudad de Andalucia al sur de España, el 25 de Mayo de 1959. En 1970 ingresó en la escuela apostólica de los PP.Paúles; al terminar los estudios de secundaria y preuniversitaria empezó los de filosofía propios de la carrera eclesiástica, en Madrid, en 1976, seguidos del noviciado. La teología la hizo en Burgos, de 1980 a 1984. Fue ordenado sacerdote en Madrid, el 21 de Junio de 1984.
Por entonces ya pidió a sus superiores ser enviado en misión a Madagascar; trabajó tres años en España, dos como vicario parroquial y uno en un colegio, antes de ir a Paris para estudiar el francés como paso previo para la misión. En 1988 lleguó a Madagascar, donde ha vivido durante 21 años. Siguiendo un llamado de nuestro superior general, se ofreció para reforzar el pequeño número de los Paúles en Cuba, a donde lleguó el 18 de agosto de este año 2009. Está en Mantua desde el 8 de Septiembre, fiesta de la Virgen de la Caridad. Fue destinado a otra casa de su Comunidad en el año 2011.

 

P. Daniel Díaz Domínguez, Oblato de María Inmaculada

Nací un 13 de enero de 1966, en Veracruz, México.
Hijo de Santiago y Ofelia, soy el segundo de seis hermanos.
Profesión: Ingeniero Agroindustrial.
El 6 de junio de 1996 fue mi Oblación Perpetua y el 5 de septiembre del año siguiente me ordené de sacerdote.
Soy Bachiller en Teología, con Diplomado en Géneros Periodísticos (IMDOSOC) y Diplomado en Formación Pastoral.
Hablo Italiano, Portugués y Español.
Llegué a Cuba el 15 de Diciembre de 1997 y fuí Vicario en Martí, Matanzas, desde ese año hasta 1999; luego fuí párroco en Yaguajay, Santi Spíritu, de 1999 al 2009; Vicario para la Vida Religiosa en Santa Clara del 2007 hasta el 2009 y desde Septiembre de este año 2009 soy Párroco en Los Palacios, Pinar del Río. Fue Superior de los Oblatos en Cuba.(2009-2012)Por problemas de salud se vio en la necesidad de regresar a México en el año 2013

 

P. Wilson Jiovanny Enríquez Gavilanes

Nací el 13 de enero de 1980, en Sapuyes, Nariño, Colombia y fuí ordenado sacerdote el 10 de abril de 2008 en La Catedral de Pasto, por manos de Mons. Julio Enrique Prado Bolaños. Luego trabajé como Vicario Pastoral en el Santuario Eucarístico Mariano de Ntra Sra del Carmen y dos meses como párroco encargado en la Parroquia de San Francisco de Asís en Nariño (Nariño).
Cursé los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Los Sagrados Corazones de Jesús y María, en Pasto.
Actualmente preseto servicio en la Parroquia San Pedro Apóstol de Puerta de Golpe desde el 10 de febrero de 2010, a mi llegada a Cuba. Regresó a Colombia en el año 2015

 

P. Álvaro Hernán Pasuy Rojas

Nació el 14 de febrero de 1981, en FUENES NARIÑO, COLOMBIA y fue ordenado el 18 de octubre del 2007 en PASTO CATEDRAL DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS.
Es el hijo mayor de tres hermanos, siendo el mayor de ellos, es de un pueblo llamado Funes que queda a una hora de la capital nariñense, en su adolescencia fue catequista cuadno cursaba el último grado del Bachillerato, en donde, por haber sacado el mayor puntaje del ICFES, con honor recibió una beca para acceder a la Universidad Pública para estudiar lo que quisiera pero el ministerio sacerdotal ejerció en él mayor fuerza.
Realizó estudios de primaria en la Escuela Urbana de Varones, secundaria en el Colegio Mixto Cooperativo Funes y los estudios del seminario en el Seminario Conciliar los Sagrados Corazones de Jesús y María en Pasto, es Licenciado en Ciencias Religiosas con la Universidad Javeriana.
Actualmente sirve en la Parroquia de la Sagrada Familia, Maica desde el 13 de febrero del 2010.
Lleva dos años de ordenado sacerdote, desde su diaconado trabajó con la Pastoral Juvenil de su diócesis, y como sacerdote en su primer año trabajó como coadcutor en la Parroquia de la Resurrección en la ciudad de Pasto, luego fue nombrado párroco en la comunidad de San Bernardo al normte de Nariño en donde ejerció esta tarea en 1 año y 3 meses.
Regresó a Colombia en el año 2014.

 

P. Gabriel Fernando García Vásquez

Sacerdote misionero de la Arquidiócesis de Medellín, Colombia.
Nació en septiembre 16 de 1974. Estudió Bachillerato en filosofía, licenciatura en teología y un semestre de un postgrado en teología.
Fue ordenado sacerdote el 24 de noviembre de 2007, y llegó a Cuba el 4 de agosto de 2008. Fue Párroco de Bahía Honda, actualmente regresó a Colombia.

 

Juan Camilo Giraldo Molina

Nombre: JUAN CAMILO GIRALDO MOLINA
Nacimiento: Marzo 15 de 1984
Estudios: Bachiller en Filosofía y Teólogo, Universidad Pontificia
Bolivariana de Medellín.
Entrada al seminario: Enero de 2002
Ordenación sacerdotal: Noviembre 21 de 2009. Catedral de Medellín.
Fecha de entrada a Cuba: 12 de febrero de 2010. En el año 2007 presté mi año de pastoral siendo seminarista en Cienfuegos Cuba.

Bellas artes:
Conocimiento básico en Guitarra acústica.
Fue párroco de Bahía Honda. Actualmente es párroco de La Palma

 

P. Carlos Andrés Jiménez Serna

Nacimiento: 19 de octubre de 1980
Estudios: Filosofía y teología en la Universidad Pontificia Bolivariana
Entrada al seminario: 18 de enero de 2002
Ordenación: 21 de noviembre de 2009
Entrada al servicio en Cuba: 12 de febrero de 2010.
Fue párroco de Cabaña y de la Catedral; párroco de Bahía Honda y Canciller de la Diócesis.

 

P. Herly Yessid Vargas Duncán

Sacerdote colombiano que presta servicios en nuestra patria desde el 2009. Fue párroco de La Sagrada Familia del Mayca y de Ntra. Sra. de los Remedios del Cangre.

 

José Timoleón Santana Santana

Nació el 23 de junio de 1957, en Zipaquirá, Colombia. Fue ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1983.
Cursó estudios en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Bogotá, y es graduado de Filosofía y Teología, Luego cursó la licenciatura en Filosofía y Ciencias Religiosas en la Universidad de Santo Tomás y en la Universidad de El Bosque, el Postgrado en Pedagogía y Desarrollo Humano.
Llegó a Cuba el 15 de mayo del 2011, para prestar servicios en la Parroquia Ntra. Sra. de la Caridad en esta diócesis.

 

P. Rodolfo Ocampo Abril Riaño

Nació en el municipio de Villapinzón (pueblo) departamento de Cundinamarca, Colombia, el 9 de Noviembre de 1974. Hijo de Lucas Abril y Beatriz Riaño Martínez, es el segundo de 9 hermanos. La primaría la realizo en la escuela fray Luis de León entre 1983 y 1988 (vereda de Nemoconcíto). Trabajo en el campo junto a su familia durante su niñez y juventud.

En 1996 ingreso a la Escuela Normal Superior María Auxiliadora, jornada Nocturna de su pueblo, dirigida por las Religiosas Franciscanas. Se graduó en el 2001 como Bachiller. El 28 de enero de 2002, Ingreso al Seminario Mayor San José de la Diócesis de Zipaquirá, donde curso cuatro años de filosofía y cuatro de teología. El año rural lo ejerció con la pastoral vocacional de la misma diócesis.

Fue ordenado diácono el 26 de junio de 2009 por Monseñor Héctor Cubillos Peña, Obispo de la diócesis y el 27 de noviembre del mismo año fue ordenado sacerdote por el mismo Obispo.
Ha ejercido su Ministerio Sacerdotal como Vicario parroquial en el año 2011, en la Parroquia San Antonio de Padua, Municipio de Pacho, Cundinamarca. En el año 2012 inició la experiencia de Misión en la diócesis del Pinar del Rio- Cuba siendo párroco de Nuestra Señora de los Remedios, hasta que el 27 de enero del 2013 fue nombrado Párroco de la Sagrada Familia del Mayca y administrador parroquial de la Parroquia San Francisco de Asís en el Reparto Hermanos Cruz.
Regresó a Colombia en diciembre del 2015

 

P. Fredy A. Giraldo Alzate

Nacido el 26 de octubre de 1981 en Granada Antioquía, Colombia. Ingresó en el 2000 al 2001. En el 2004 reingresó hasta el 2009. Fue ordenado el 21 de noviembre de 2009. Estudió en la Universidad Pontificia Bolivariana. Llegó a Cuba el 6 de febrero de 2013 y sirve en la diócesis desde el 10 de febrero del 2013. Nombrado Párroco de San Cristóbal.

 

P. Wilman Emilio Carrillo Pinilla

Nació en Colombia y es párroco de San Pedro Apóstol, en Puerta de Golpe, desde el 3 de marzo de 2013, fecha en la que llegó a Cuba. Fue nombrado párroco de Mariel en enero de 2014. Regresó a Colombia en diciembre del 2015.

 

P. John D. Correa Jiménez

Fecha de Nacimiento: 24 de Marzo de 1985
Lugar de Nacimiento: Medellín – Colombia.
Hijo de: Darío Correa (falleció) y Georgina Jiménez.
Fecha de Ordenación: 19 de Noviembre, del año 2011.
Lugar de Ordenación: Catedral Metropolitana de Medellín – Colombia.
Estudios realizados: Bachillerato en filosofía y letras y Licenciatura en Teología.
Lugar donde se efectuaron los estudios: Seminario Mayor de Medellín, (Sagrado Corazón De Jesús); y en la Universidad Pontificia Bolivariana – cede Medellín.
Cursos anexos de Pastoral Infantil, Juvenil y atención a la tercera edad, todo esto como actividades complementarias desde la Arquidiócesis de Medellín.
Lugares don he prestado mi servicio Ministerial:
San José – Envigado, en Medellín, vicario Parroquial. Año 2012.
Actualmente como Párroco en Nuestra Señora del Rosario; la Palma, Pinar del Rio. Regresó a Colombia en diciembre del 2015.

 

P. Johan Paulo Carvajal Medina

Sacerdote colombiano. Sirve en la Diócesis como Párroco de San José de Bahía Honda, desde el 10 de febrero de 2013.

 

P. Jairo Fernando Atillo Moncayo

Sacerdote colombiano. Sirve en la Diócesis como Administrador Parroquial de Nuestra Señora de la Caridad de Minas de Matahambre y Párroco del Sagrado Corazón de Jesús, en Viñales, desde el 27 de enero del 2013.Regresó a Colombia en diciembre del 2015.

 

P. Edier Meléndez Quintero

Nacionalidad: colombiano
Estudios: Seminario Mayor “Los Sagrados Corazones” de Pasto, Nariño – Colombia
Ordenación Sacerdotal: 3 de Diciembre de 2009
Prestó sus servicios inicialmente en la parroquia Nuestra Señora de los Remedios – El Cangre desde enero del 2013. En noviembre del 2013 fue encargado de atender la zona de Sumidero y Luis Lazo.Regresó a Colombia en diciembre del 2015

 

P. Julio Batistela

Padre Julio Battistella nació en Verona (Italia) el 28 de abril 1930 y murió en Negrar (Verona) el 10 de noviembre 2013. En su adolescencia vivió la tremenda experiencia de la guerra, pero al mismo tiempo pudo cursar todos los grados de la primaria, secundaria y el pre. Al graduarse como aparejador, trabajó como tal en la provincia de Verona. Al sentir deseo de ser sacerdote, ingresó en el seminario de Verona y se hizo sacerdote el 29 de junio 1961. Fue ayudante de los párrocos de 2 parroquias de la montaña que atendió visitándolas con una motorcita y, en invierno, andando con esquíes sobre la nieve.
Ejerció después por 6 años la tarea de vicario parroquial en San Lucas, en el centro de la ciudad de Verona, hasta que, en el 1970, fue a Argentina como misionero “Fidei Donum” en la gran Buenos Aires. Aquí sufrió la tremenda dictadura de los generales, obligado muchas noches a escapar para no caer en las manos de los verdugos. Volvió a Italia en el 1978 y trabajo’ en el Centro Misionero Unitario en Verona y cooperando en una parroquia de la ciudad. Fue misionero en Cuba de 1997 hasta 2004 en Consolación del Sur y en Viñales y Minas de Matahambre. Al regresar nuevamente a Italia, ejerció el ministerio sacerdotal en San Lucas y pudo escribir varios libros donde sobresalen algunos sobre el respeto de la naturaleza, de la materias primas y nuevos estilos de vida más sencillos, pobres y solidarios con los necesitados.
Antes de ingresar en un hospital para sacerdotes hace poco menos de un año, pudo escribir su último libro donde recoge sus cartas que escribió’ desde Argentina y desde Cuba a los amigos de Verona; en este libro emerge toda la espiritualidad, amor, cariño y sensibilidad del Padre Julio y su deseo que los destinatarios de las cartas pudiesen estar como presentes en la difícil realidad de las misiones.

 

P. José Timoleón Santana Santana

Sacerdote colombiano, llegó a Cuba a principios del año 2011. Sirvió como párroco en la Ermita de la Caridad del Cobre en la diócesis de Pinar del Río hasta 25 de enero del 2014, fecha en la que regresó a Colombia.
Durante ese tiempo fue Asesor de Pastoral de la Salud en la diócesis vueltabajera.

 

Mons. Antonio Rodríguez Díaz

Nació el 23 de agosto de 1951 en Güira de Melena (Prov.
de La Habana). Hijo único de Antonio y María Mercedes
ambos farmacéuticos. Cursó la Primaria y Secundaria en su
pueblo natal, después hizo el preuniversitario en La Habana.
Desde pequeño frecuentó la Parroquia pero fue en 1969
mientras estudiaba en la Universidad, que maduró su vocación
al sacerdocio. Al terminar el IIº año de Medicina en 1971, cuando tenía 20 años, entró en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Allí, cumplidos sus estudios de Filosofía y Teología,fue ordenado sacerdote el 18 de abril de 1979.
Su primer encargo fue el cuidado pastoral de las dos parroquias de San Juan y Martínez y San Luis, donde sucedió
a Mons. Siro. En 1986 fue por dos años a hacer la licenciatra en Teología Moral a la Universidad Pontificia Comillas,en Madrid donde se graduó en 1988.
Al regresar a Cuba, fue destinado como Párroco al Mariel
donde se quedó hasta 1991. En ese año fue enviado a Artemisa donde se permaneció hasta 1993 cuando fue nombrado
Rector del Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, cargo que ocupó hasta 1996 cuando volvió a ser
cura Párroco de Artemisa, único pueblo de la provincia de
La Habana que tiene el título de ciudad por su gran número
de habitantes (85.000 en todo el municipio), y una singular
historia.
Además que de una brillante inteligencia, madre naturaleza
dotó al P. Tony, como familiarmente se le llama, del don
de la facilidad de palabra y brillantez en la exposición. Así que le llaman a tener charlas y conferencias sobre temas
varios. Fue él quien, junto al periodista Martínez Pirez, comentó en la Televisión Cubana todas las celebraciones del
Papa durante su visita a la Isla en 1998.
Luego de su estancia como Rector del Seminario San Carlos y San Ambrosio por segundo tiempo, vivió unos años en el Hogar San Francisco de Paula en La Habana, lugar preparado para el descanso de los sacerdotes mayores o enfermos.
En el 2011, Mons. Jorge E. Serpa Pérez le pidió que asumiera la dirección de la Revista Vitral y meses más tarde fue nombrado párroco de la Catedral de San Rosendo hasta marzo del 2014. Se mantuvo al frente de la revista hasta diciembre del 2016. Actualmente se encuentra retirado en el Hogar para sacerdotes en La Habana.

 

P. Wilman Arley

Sacerdote Colombiano. Sirve en nuestra diócesis desde el año 2014. Fue párroco de San Pedro Apóstol en Puerta de Golpe y administrador parroquial de Consolación del Sur hasta febrero del 2017 cuando fue nombrado párroco de la Catedral de San Rosendo hasta que regresó a su tierra natal el 17 de septiembre de 2017

 

P. Oscar Julían Muñoz Mejías

Sacerdote colombiano que presta servicio en la Diócesis de Pinar del Río y fue nombrado Párroco de Bahía Honda. Desde Enero del 2016 fue nombrado párroco de Guane, al extremo occidental de la diócesis.Regresó a Colombia el 24 de enero de 2017

 


 

 

 

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