religiosos
 

Compañía de las Hijas de la Caridad

Diócesis de Pinar del Río. Cuba

   
 
Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl

Congregación fundada en el año 1663 en Francia por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. Llegaron a Cuba en el año 1847. En el n. 49 de VITRAL la maestra jubilada Rosario González Álvarez, autora de otros preciosos servicios históricos en esta revista, escribía, sobre las Hijas de la Caridad y su obra humanitaria, en Cuba en general y en Pinar del Río en particular, que pocos años después de la llegada a la Isla de las primeras 6 hermanas, la primera fundación que les fue entregada fue la leprosería de San Lázaro.
En el leprosorio actual el Papa Juan Pablo II, al encontrarse con los enfermos el 24 de enero de 1998 dirigió ante todo a estas religiosas, al servicio de los más pobres y atribulados, su saludo: «Saludo a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl que trabajan en este centro y en ellas saludo a las demás almas consagradas en otros lugares de esta hermosa Isla para aliviar los sufrimientos de cada persona necesitada.»
Volviendo a los inicios de la obra de esta Congregación, al pasar los años los representantes del Gobierno Español en Cuba «estimando sobremanera y satisfechos de los felices resultados que han producido para alivio de la humanidad doliente los establecimientos de las Hijas de la Caridad» confían a su celo el servicio de todos sus establecimientos benéficos. Así estas religiosas pasaron a servir a los 4 hospitales de La Habana: el Militar, el civil de hombres, el civil de mujeres y la leprosería. En 1933 estaban a su cargo 6 hospitales, 10 asilos y 14 escuelas.
Es bueno recordar que aunque eran escuelas llamadas «privadas», en todas existían becas para enseñanza gratuita a niñas de familias de pocos ingresos. En cuanto a su servicio en los hospitales: «Cuantas veces la palabra «¡Hermana!», gritada a viva voz, acompañada por un estertor o susurrada como un ruego se oía constantemente en aquellas salas... ¡Cuantos recibieron palabras de consuelo, rebeldes ante la muerte, pues su falta de fe no los conformaba en ese momento final de la vida, palabras iluminadoras de vida eterna que les permitía morir en paz en sus brazos.”
A nuestra ciudad de Pinar del Río llegaron la Hijas de la Caridad en 1954. Se instalaron en la planta alta de la casa de Segundo del Valle, sita en la Calle Máximo Gómez frente al parque «Rafael Morales», por todos conocido como «Parque de la Audiencia», pero no por mucho tiempo. La más joven de las hermanas Cavada, Paulita, murió dejando en herencia su hermosa casa, que colinda con el Obispado, a esta Compañía de religiosas, que allí fueron a vivir y fundaron la casa bajo el nombre de «Santa Luisa de Marillac»
Llegaron presididas por Sor Asunción Mazot que, junto a su natural actitud de oración, era una maestra de la acción fecunda, de entrega a los humildes, de celo en proclamar la Palabra de Dios en todos los ámbitos. Pronto a estas religiosas se las vio caminar por nuestras calles, por los barrios marginales, por nuestros campos, visitando seres necesitados de ayuda, llevando la Palabra de Dios a muchos lugares, antes con sus blanquísimas y amplias tocas, cual palomas de paz y hoy con sus hábitos de sencilla hechura acorde con nuestro clima, acogedoras y acogidas con cariño por nuestro pueblo, por todos admiradas, creyentes o no.
Esta casa de las Hijas de la Caridad en Pinar del Río ha servido durante años no sólo para acoger en ella a niños y adolescentes que reciben catequesis, sino para múltiples actividades tanto eclesiales como culturales. En 1959 había en Cuba 325 hermanas. De ellas el 45% eran españolas, 18% cubanas. Tras el triunfo de la Revolución se produce el éxodo de 200 hermanas, quedaron en Cuba 66 de las cuales el 85% eran cubanas.
Una pequeña comunidad de ellas se quedó en Pinar del Río y eran en ese momento las únicas religiosas en nuestra Diócesis. Mantuvieron también la propiedad de su casa. De las Hijas de la Caridad Mons. Siro recuerda sobre todo la pinareña Sor Isabel Valdés.
Las hijas de la Caridad

Ya consideramos la actividad de estas religiosas en nuestra Diócesis hasta el triunfo de la Revolución. “A partir de 1960 – como escriben estas mismas religiosas – la Comunidad ve limitado su trabajo más no su servicio a los pobres. No abandonan la obra a causa de la Revolución, siendo una de las pocas comunidades que permanecieron firmes junto al pueblo. Así pasaron los años en una entrega al fortalecimiento de la unidad de la Iglesia cubana.
Poco a poco la casa se fue convirtiendo en un lugar de reuniones, encuentros de formación, de catequesis, convivencias, por tener un espacio amplio y ser lugar agradable, disminuyendo así la intimidad de la vida comunitaria y los momentos de encuentro entre las Hermanas.
Los Superiores deciden, para salvaguardar la vida de la comunidad, trasladar a las Hermanas a una casa más pequeña, situada en la misma calle, con el número 199, proporcionada por el Obispo, Mons. Siro González Bacallao, a cambio de la anterior.
La labor evangelizadora de la Iglesia, la realizamos en las siguientes actividades:
- El servicio de comedor de ancianos y cantinas a domicilio, que continúa realizándose en la casa anterior, hoy llamada Casa Diocesana “Nuestra Señora de Loreto”
- Servicio a los presos, atendiendo a sus necesidades espirituales por medio de la correspondencia.
- Reunión de adolescentes. Visita al Sanatorio del SIDA.
- Visita a los enfermos. Participación en la Comunión.
- Formación de adultos en la fe cristiana.
- Pastoral mariana en la capilla. Creación de grupos del Rosario en algunos barrios.
- Proyecto del barrio Cuba Libre (Proyecto Providencia). Formación de las madres del Proyecto. Talleres de costura, coro, danza, etc.
- Trabajo con personas que siguen el carisma vicentino (AIC). Formación de animadores y catequistas. Visita a los municipios de santa Lucia, Minas de Matahambre y Viñales.
- Visita al Asilo, a enfermos y ancianos a domicilio.
- Desayuno a 25 niños de escaso recurso en el Reparto Maica.
En esta provincia de Piar del Río, a través del tiempo, han florecido vocaciones de Hijas de la caridad que continúan la misión de Cristo en el servicio a los pobres, como Sor Isabel Valdés, Sor Dolores Pérez, Sor María Rita Romero, Sor Ana Isabel Hernández, Sor María Lázara Fernández, Sor Isis Curbelo.
Han pasado alrededor de treinta Hermanas por esta casa. Esperamos que la semilla sembrada en esta tierra siga fructificando en buenas y generosas vocaciones para la Iglesia, con la confianza puesta en el Señor y bajo el amparo de nuestra Madre la Virgen Milagrosa.



Dirección: Máximo Gómez # 195 e/ Ciprian Valdés y Comandante Pinares. Pinar del Río. CP 20100
Email: hcaridad@obipinar.co.cu
Teléfono: +53(48) 75 2342


 

   
 

 

 

 

 

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