religiosos
 

Hermanas Carmelitas

Diócesis de Pinar del Río. Cuba

   
 
Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón

La Congregación de las Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús se fundó en Málaga (España) en el año 1924 por la Madre Asunción Soler Jimeno. Está presente actualmente en tres continentes: América, Europa y Africa. Las Carmelitas tienen como misión en la Iglesia «Dar gloria a Dios sirviendo a los más pobres» y, en fidelidad dinámica a su carisma, realizan diversas actividades en el campo pastoral y social.
Su carisma les impulsa a vivir el Evangelio configurándose de un modo especial con Cristo en su misión de Siervo de Dios y de los hombres. Las actitudes que definen su misión en la Iglesia son: Fraternidad, Contemplación, Devoción Mariana, Entrega Abnegada y Amor a la Iglesia.
El 15 de enero de 1989 llegron a tierras cubanas cuatro hermanas destinadas a la Diócesis de Pinar del Río. Eran Magdalena Reyes Nolasco (dominicana), Irene Fernández (española), María del Mar Roldán (española) y Nancy Becerra (venezolana), siendo las primeras religiosas a quienes se les concede la entrada en la Diócesis después de 30 años.
Fueron recibidas por Monseñor Siro en La Habana con mucho cariño y acogidas por las Hijas de la Caridad, en La Habana y Pinar, con amor fraterno, por lo que les están muy agradecidas. También le agradecemos al Padre Manuel de Céspedes que motivó la venida de las hermanas al conocerlas en Venezuela.
Llegaron a la Parroquia de San José de Bahía Honda el 24 de enero y se ubicaron en la casa de la Sra. Fe Cobo, que posteriormente se habilitó para la privacidad de la Comunidad y la Señora. En el pueblo la llegada de las hermanas fue un gran acontecimiento, pues no habían conocido antes otras religiosas. La comunidad se sintió muy contenta y apoyada, también el Padre Roque que estaba sólo atendiendo a las parroquias de Cabañas y Bahía.
El compromiso evangelizador comenzó en muchos pueblos y caseríos. Se priorizó la misión casa por casa, sin prejuicio de formas de pensar, creencias o ideologías. Se logró así derribar muchos muros y falsos conceptos de la Iglesia en la gente. Fue muy importante la acogida en la Casa a todas las personas que llegaban a buscar oraciones, contar sus problemas o simplemente curiosear.
Los niños y adolescentes invadieron de manera especial la casa. Al atenderlos se conjugaba los juegos, los cantos y la catequesis improvisada, utilizando los signos religiosos que más le llamaban la atención: Árbol de Navidad, Vía Crucis, imágenes, oraciones etc.
Se valoró como muy positiva, por parte del Obispo y los demás agentes de pastoral, la forma de misionar de las hermanas por su sencillez, calidad humana y su capacidad para llegar al pueblo, así como la facilidad de adaptación a esta realidad tan diferente a la de los países de donde venían.
La participación de las Hermanas en la Gran Misión de la Visita del Papa Juan Pablo II (que se preparaba en 1991) fue de gran ayuda para que conocieran la realidad del pueblo y experimentaran la comunión fraterna con todos los agentes de pastoral de la Diócesis.
En el ámbito parroquial se apoyó la catequesis de niños y adolescentes, la pastoral juvenil, el Grupo Misionero y los Animadores de Comunidades, la Pastoral Matrimonial y la preparación de Adultos para los sacramentos, en una atención personalizada.
Las zonas más alejadas comenzaron a visitarse semanal o quincenalmente llegando a cada casa para motivar la creación de pequeñas comunidades. Fue resurgiendo la fe dormida en un pueblo muy abandonado en el trabajo pastoral cuyo templo llegó a derrumbarse en una buena parte.
Un gran número de personas, al descubrir el Evangelio, se comprometieron como misioneros, catequistas y Ministros de la Palabra. Se dieron pasos en la organización de Caritas parroquial. Actualmente funcionan dos pequeños comedores y una lavandería. Se atiende a un grupo de familiares de presos. El consuelo a los enfermos ha sido y continua estando presente en la misión de las Hermanas, sobre todo a través de las visitas y la oración.
Actualmente se continúa el trabajo misionero en toda la parroquia, fundamentalmente en la asesoría y la formación de los laicos. El Señor bendijo a la Congregación con dos vocaciones pinareñas: la Hna. Blanca A. Valdés (cubana, entró en 1991 y profesó sus votos perpetuos en 1998) y Xiomara Ramos: Juniora del quinto año, que se encuentra en La Habana (entró en 1993).
Ante un llamado de la Diócesis para apoyar la misión de San Cristóbal, donde el Padre Claudio era sacerdote ya anciano y el área pastoral muy grande, se dieron los pasos necesarios para fundar la nueva casa el 12 de febrero de 1994. Esta Comunidad estuvo integrada por las hermanas: Magdalena Reyes Nolasco, María Teresa Delgado, y Blanca A. Valdés Abreu. Esta casa se constituye de formación, primero de juniorado y más tarde postulantado.
Aquí se realizó una labor de apoyo y acompañamiento a las comunidades de los pueblos junto al Padre José Boktenk que, desde Los Palacios, realizaba la gran labor de animarlas. Comenzó un proceso de formación semanal en todas que las fue consolidando en un pequeño grupo estable. También se iniciaron encuentros formativos por áreas pastorales: Catequesis, Pastoral social y Misión.
En 1997 comenzó una nueva etapa para la vida de la parroquia de San Cristóbal. Llegaron dos sacerdotes colombianos, considerándose una bendición de Dios. Las Hermanas y los Padres hicieron un verdadero equipo pastoral. El trabajo bien organizado y compartido ha propiciado laevitalización de las comunidades que ya existían y la creación de otras sobre todo en los lugares más alejados. Se incrementaron los pequeños proyectos dentro de la pastoral social, donde las hermanas acompañan y asesoran.
Al cumplir 14 años de presencia en esta Diócesis, queremos continuar sembrando la semilla del Evangelio como comunidades fraternas y proféticas, orantes en medio de nuestro pueblo. Haciendo vida las palabras de nuestra fundadora Madre Asunción: «La Gloria de Dios está en hacer su voluntad, he aquí que estamos para lo que Dios quiera». (Testimonio escrito por las propias Hermanas Carmelitas)



Dirección: Ave. 21 # 3208. Bahía Honda. Pinar del Río
Email: hcarmel@obipinar.co.cu
Teléfono: +53(48) 668 235


 

   
 

 

 

 

 

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