Religiosas y Religiosos
 

La vida religiosa en Pinar del Río

Diócesis de Pinar del Río. Cuba

   
 

Mermada por los desastres materiales de la Guerra de Independencia, la disminución de sacerdotes y otros factores, la misión evangelizadora de la Iglesia en Cuba se vio, con el adviento del siglo XX, fuertemente reforzada por la llegada a nuestro suelo de numerosas Congregaciones religiosas femeninas y masculinas que vinieron a cubrir un vacío que, sin su ayuda, hubiera resultado difícil de colmar.
Estas congregaciones religiosas llegadas a Cuba, estuvieron caracterizadas por espíritu de servicio, generosidad, desinterés y sobre todo: deseo de que el nombre y la doctrina de Jesucristo fuesen anunciados y conocidos por todos.
Otro importante aporte de estos institutos religiosos fue él de solucionar la dificultad creada por la Constitución republicana que había suprimido la enseñanza religiosa en los planes educativos de la escuela pública. La Iglesia Católica intentó solucionar la situación alentando la catequesis parroquial e incrementando sus escuelas.
El trabajo de Evangelización que hicieron estas congregaciones religiosas, llegadas a Cuba durante la intervención norteamericana y el período Republicano, abarcó diferentes campos: funciones directamente pastorales, vida contemplativa, obras sociales y labor educativa».
Naturalmente esta invasión benéfica llegó sobre todo la Capital y otras ciudades más importantes del país pero un cierto número de congregaciones se hicieron presentes y activas también en la cabecera de nuestra Diócesis y algunos de sus pueblos.
La escritora e historiadora Teresa Fernández Soneira nacida en La Habana y residente en Miami, Florida, desde 1961, después de cinco años de investigación y recopilación de datos y testimonios, de desempolvar archivos y lograr comunicación con congregaciones y órdenes religiosos localizados en diversos países, ha logrado escribir un libro en dos copiosos volúmenes que documenta la labor de cincuenta y ocho congregaciones religiosas que se dedicaron a la docencia en Cuba durante 4 siglos. Por eso el libro se titula: «Cuba: Historia de la Educación Católica - 1582-1961». De este libro, además de otras fuentes escritas y orales, obtuve gran parte de las noticias del presente capítulo.

 

 

Lecciones de la historia, actualidad y perspectivas

Además que los frutos de la labor pastoral, social y misionera de los religiosos y religiosas que trabajaron en Pinar del Río, como en toda Cuba, también los frutos espirituales y humanos de la escuela católica fueron numerosos aunque en esto no siempre se recogió el resultado que los formadores religiosos y hasta la Iglesia esperaban. (33)
Después del triunfo de la Revolución y la intervención de todos los colegios religiosos realizada en 1961, el prestigioso Arzobispo de Santiago de Cuba Mons. Pérez Serantes, entrevistado por un sacerdote extranjero admitía: «Llegamos a confiar más en nuestros Colegios y organizaciones que en Dios Nuestro Señor».
Más allá de aquello que pueda haber sido error y límites, merece conmovido respeto y consideración el sacrificio de los pioneros que, para rendir un servicio a la evangelización y promoción humana de Cuba, tuvieron que desprenderse de su Patria y su familia por largos años, o por todo el resto de su vida, y contar con las dificultades de un clima que a menudo acabó rápidamente con su misma existencia.
El P. General de los Jesuitas, por ejemplo, en carta que dictaba en 1952 con ocasión de la Creación de la Viceprovincia de Cuba de los jesuitas escribía: «En primer lugar alabemos a aquellos hermanos nuestros que en los comienzos recibieron el encargo de trabajar esas regiones, ya que entonces a causa de las frecuentes epidemias mortíferas, el arribar a estas playas significaba exponerse al peligro próximo de la vida. Como narran nuestras historias domésticas, 16 de los 36 jesuitas que murieron en el Colegio de Belén de 1854 a 1902, no habían llegado a los 30 años y otros 7 aún no habían cumplido los 40.
«A pesar de esto es admirable ver con cuanto ánimo se entregaron a trabajar por las almas una vez llegados a tierra los que se habían dado a la vela aún presintiendo el peligro de muerte inminente; así lo atestiguaban admirados los moradores todos de estas regiones, aún los que pertenecían a partidos políticos opuestos». (53)
Dios, que sabe sacar el bien hasta del mal, ¿quería acaso purificar a la Iglesia cubana, permitiendo esta prueba, de cierto triunfalismo, de la confianza en las estructuras, en la eficiencia organizativa, en la presencia en el campo de la cultura, de las letras, de la política? ¿Quería conducirla a aquel desierto purificador al cual condujo a su antiguo pueblo y habría querido conducirlo otras veces cuando se le ponía rebelde e infiel? ¿Habría sido más útil para el futuro de la fe en Cuba una Iglesia próspera en sus colegios que quizás, puestos hoy uno al lado del otro podrían abarcar las dimensiones y ostentar la arquitectura de una magnífica ciudad, o esta Iglesia más parecida a la primitiva de Jerusalén y de Roma, por su pobreza y limites de acción, y sin embargo presente, indómita, actuante y viva de alguna manera?
Son preguntas cuya respuesta el futuro podrá dar con más claridad. Mientras tanto, resulta un consuelo ver que, si todavía algunos miembros de esta Iglesia siguen tomando el camino del exilio y dejan grandes vacíos, otros los reemplazan, llegan nuevos hermanos, llegan niños. Son ellos los que con su inocencia y pureza de corazón nos recuerdan que sería sin sentido un mundo y una existencia sin Dios.
Y llegan adultos que se han dado cuenta del «no solo de pan vive el hombre», y vuelven desertores de una realidad con la que se habían comprometido quizás por miedo, oportunismo, ilusión ideológica,... que, a partir de cierto momento, empezó a vacilar al ver ciertas contradicciones, cierta incoherencia entre palabras y hechos y el fracaso material y moral de un proyecto de ciudad terrena totalmente desvinculado de una mirada a la ciudad celeste.

La vida religiosa en nuestra Diócesis de Pinar del Río

“Para hacer frente de modo correcto a los grandes desafíos que la historia actual pone a la nueva evangelización, se requiere que la vida consagrada se deje interpelar continuamente por la palabra revelada y por los signos de los tiempos. Las personas consagradas han de ser pregoneros entusiastas del Señor Jesús en todo tiempo y lugar, y estar dispuestos a responder con sabiduría a las interrogantes que hoy brotan de la inquietud del corazón humano y de sus necesidades más urgentes” (Vita Consagrada, 8).

I.-¿Qué es la CONCUR?

Aunque se nombra muchas veces quizás no todas las personas tengan conocimiento de ella. Se denomina CONCUR a la Conferencia Cubana de Religiosos y Religiosas. Agrupa a todas las familias de vida religiosa en Cuba, tanto las femeninas como las masculinas.
En nuestra Diócesis existen 11 congregaciones. Las religiosas se reúnen varias veces al año para reflexionar sobre su vocación, el carisma específico insertado en la pastoral de manera concreta, y poner en común sus sueños, inquietudes, logros, dificultades y aspiraciones.
La vida religiosa quiere vivir su misión evangelizadora en una verdadera comunión entre el Obispo, Los Sacerdotes y Laicos comprometidos.

II- Congregaciones religiosas presentes en La Diócesis. Su Carisma y quehacer

Hijas de La Caridad de San Vicente de Paul:

Viven en: Pinar del Río.
Fueron fundadas para el servicio a los pobres y los más necesitados.
En la actualidad llevan a cabo comedores de ancianos y personas necesitadas, guarderías y toda respuesta que puedan dar a la misión caritativa.

Hermanas Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús:

Viven en: San Cristóbal y Bahía Honda.
Su misión en la Iglesia: “Dar gloria a Dios sirviendo a los pobres mas pobres”, y en fidelidad a su carisma realizan diversas actividades en el campo pastoral y social. Además de todas las actividades asistenciales y misioneras realizadas en los pueblos y campos, participan en La Comisión Diocesana de Misiones.

Hermanas Pasionistas de San Pablo de La Cruz:

Viven en: San Luis.
Su carisma: vivir y hacer memoria de la pasión de Cristo que, desde la cruz transmite la mas sublime lección de vida y amor a toda la humanidad. Educar a la luz de una visión integral del hombre y conducir a las personas hacia su plena madurez redimidos por la sangre de Cristo.
En la actualidad llevan un taller de cruces de madera, empezado hace poco, además de trabajar en la infancia misionera y pastoral a su alcance.

Hermanas Mínimas de María Inmaculada:

Viven en: Pinar del Río.
Su carisma: configurarse con Cristo misericordioso a favor de los necesitados, como María en espíritu de familia, teniendo como ideal el “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
En la actualidad, además del trabajo de la catequesis, llevan un taller de costura encaminado a la promoción de la mujer.

Hermanitas de Jesús:

Viven en: Puerta de Golpe.
Su carisma: Vida de oración y trabajo desde la condición de la gente más sencilla queriendo ser con su vida y su amistad el anuncio del amor del Señor hacia los mas pequeños en el barrio y en el trabajo, como vivió Jesús en Nasaret.
En la actualidad asumen el trabajo más sencillo de la zona donde viven.

Religiosas de Jesús María:

Viven en: Mantua.
Su carisma: la íntima experiencia de la bondad de Dios y de las necesidades de su tiempo, las impulsaron a entregarse particularmente a la educación de los jóvenes.
En la actualidad trabajan en la pastoral de cara a una formación integral de jóvenes especialmente.

Misionera de La Caridad:

Viven en: Consolación del Sur.
Su carisma: trabajar por la salvación y santificación de los más pobres de los pobres y así saciar la infinita sed de Jesús en la Cruz por amor de las almas.
En la actualidad están muy comprometidas con los más necesitados llevando ayuda, en todos los sentidos, a los más pobres de los pobres sentidos.

Religiosa Escolapias:

Viven en: Artemisa y Guanajay, (son una comunidad en Guanajay trabajando en dos sitios).
Su carisma: la educación de la niñez y la juventud, especialmente femenina, según el espíritu y principios de San José de Calasanz.
En la actualidad se encuentran comprometidas con todo lo que compete a la tarea educativa a través de talleres, catequesis, materiales pedagógicos, etc.

Padres escolapios:

Viven en: Guanajay.
Su carisma: instrucción y educación de la juventud masculina.
En la actualidad uno de los padres es párroco de la parroquia de San Hilarión (Guanajay). Junto con las Hermanas Escolapias llevan a cabo toda la tarea orientada a la formación de niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

Misioneros Oblatos:

Viven en: los Palacios.
Llevan poco tiempo en La Diócesis. Viven desde su carisma misionero llevando La Buena Noticia no solo al pueblo como tal, sino a las zonas más necesitadas.

III- Quehacer de la vida religiosa en nuestra Diócesis:

La vida religiosa en nuestra Diócesis realiza su servicio en plena sintonía con el Plan pastoral, puesto que su compromiso evangelizador busca llevar a cabo a todo hombre y mujer al encuentro personal con cristo para que alcance su plena dignidad humana. Lo hace a través de diferentes tareas:

a)- A nivel diocesano:
Catequesis, Ministros de la Palabra, Misioneros, Pastoral Vocacional, Mujeres Católicas, Pastoral Asistencias, Formación Cívica y Religiosa

b)- .A nivel parroquial:
Animación y promoción de pequeñas comunidades, Catequesis, Catecumenado, Pastoral familiar, Pastoral adolescente- juvenil, Ministros de La Palabra, Misioneros, Pastoral carcelaria, Pastoral asistencial, Cáritas en sus diferentes manifestaciones, Talleres VIVA, animación de Retiros Espirituales, Convivencias, Grupos de oración, Talleres de oración, así como visitas, misiones, acompañamiento de laicos, animación de diferentes proyectos sociales.

IV- Conclusiones:

La vida religiosa es un don precioso y necesario a la vida de La Iglesia Diocesana, tanto para el presente como para el futuro del Pueblo de Dios, porque pertenece íntimamente a su vida, a su santidad y a su misión. La vida religiosa ha recibido una inmensa riqueza que la lleva a vivir con mayor compromiso y creatividad: la convivencia con el pueblo y su realidad.

 


   

 

 

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