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La voz en nuestros desiertos

Texto: Tania Gómez Rodríguez

El próximo domingo 24 de junio la Iglesia celebra la natividad de San Juan Bautista, el escogido por Dios para prepararle el camino al Enviado.

Juan anunciaba en el desierto la llamada a la conversión. Su papel no era el de redimir, sino de abrir la mente y el corazón de aquel pueblo que se había alejado de Dios. Él bautizaba con agua pero anunciaba que detrás de él venía Uno del que no era digno de desatarle la correa de las sandalias. (Cfr. Jn. 1, 26)

Al llegar Jesús al Jordán y recibir el bautizo de su primo, el cielo se abre, desciende el Espíritu Santo y se escucha la voz de Dios reafirmando la identidad del Mesías  “Tú eres mi Hijo Amado, mi Elegido” (Mc. 1, 11)

El 24 de junio, en honor a San Juan Bautista (único santo del que se celebra la natividad y el martirio), la Iglesia honra de manera especial a los padrinos, quienes asumen la educación en la fe de sus ahijados. Muchas veces les corresponde cuidarlos en el lugar de sus padres, ante la ausencia de éstos.

Por eso ser padrino o madrina implica una gran responsabilidad porque no son los que dan buenos regalos materiales, sino los que hacen el mejor regalo: la transmisión de la fe con el testimonio de sus vidas y la atención constante.

Ellos velan por nosotros comunicándonos el amor de Dios, en las buenas y las malas; en nuestras caídas y momentos de gloria; cuando necesitamos corrección y también un hombro para apoyar.

Cada padrino o madrina lleva en sí algo de San Juan. Son la voz que grita en los desiertos de nuestras vidas para que alcemos la vista hacia lo trascendente.

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Intención de Oración del papa Francisco

En junio, la intención de oración del Santo Padre está dedicada a las redes sociales, para que estas “favorezcan la solidaridad y el respeto del otro en sus diferencias”..

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Santo Tomás Moro

Santo Tomás Moro nació en Londres el 1478. Estudió en Oxford y en Londres. Fue un gran humanista, amigo de Erasmo y de Luis Vives. Pensó algún tiempo en la vida monástica, y por fin, leyendo La Ciudad de Dios de San Agustín, decide ser ciudadano de la ciudad celeste sin apartarse de la terrestre.

La Vida de Pico de la Mirándola influyó mucho en su vocación. Contrajo matrimonio con Juana, y tuvieron cuatro hijos, pero al poco tiempo queda viudo, contrayendo segundas nupcias con Alicia.

El santo supo compaginar una vida interior profunda con una escrupulosidad en sus obligaciones profesionales. Como pionero en la promoción de los laicos, se enfrenta a los problemas de su tiempo con criterios cristianos.

Demuestra con su ejemplo el valor de "la obra bien hecha". Crece su prestigio como abogado, y en la Corte le piden su colaboración, y luego es elegido Canciller del Reino. Sin embargo, cuando el Rey Enrique VIII consigue la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón por presiones y sobornos, el santo renuncia a su cargo, intuyendo que eso le costará muy caro.

Moro se niega a firmar el Acta de Sucesión y de Supremacía, por la que se proclama el rey Cabeza de la Iglesia Anglicana y la independencia de Roma. Moro acata la autoridad civil del rey, pero no quiere ser infiel a su conciencia. Poco después, Tomás Moro es juzgado y encerrado en la Torre de Londres; muchos le piden que firme, que ceda, aunque sea disimulando, pero su conciencia no se lo permite, "prefiere ser discípulo del Señor antes que del Rey". Su hija Margarita lo visita con frecuencia; rezan juntos, piensan en el cielo.

El 16 de julio de 1535 fue decapitado. Santo Tomás Moro escribió muchos libros de piedad y en defensa de la fe; el más famosos de ellos es "Utopía". Es un mártir por la unidad de la Iglesia y por la libertad de conciencia centras las leyes civiles injustas. Pio XI lo canonizó en 1935.

(Tomado de: https://www.aciprensa.com/recursos/biografia-2574)

 

 

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